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Colonos forman una cadena humana durante la evacuación del asentamiento judío de Amoná, en el territorio palestino ocupado de Cisjordania, hoy, 1 de febrero de 2017. EFE

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Amoná (Cisjordania), 1 feb (EFE).- Israel inició hoy la evacuación forzosa de la colonia judía de Amoná, en Cisjordania, en cumplimiento de una orden del Tribunal Supremo, que hoy volvió a plantar cara al Ejecutivo de Benjamín Netanyahu revocando su plan de reubicación de los evacuados en unas tierras aledañas palestinas.

El Supremo ha fallado en contra del plan de reubicación propuesto por el Gobierno israelí por tratarse también de tierras privadas, argumento que planteó en la orden judicial para la evacuación de Amoná.

El plan fue la última propuesta del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, para reconciliarse con los colonos después de haber intentado parar en balde una evacuación que lleva años de litigios y aplazamientos, el último solicitado por el Ejecutivo en diciembre para llevarlo a cabo.

El polémico traslado ha quedado ahora abortado después de que la ONG israelí Yesh Din presentara una demanda en representación de palestinos que reivindican la propiedad de los terrenos donde se pretendía recolocar a varias de las familias colonas.

"Esta tierra es solo para los judíos y para nadie más, no nos vamos a rendir, vamos a seguir aquí (en Cisjordania)", reivindicó Eliza Ofán, una joven de la colonia cercana de Ofrá que acudió hoy a Amoná para mostrar su apoyo.

Como ella, cientos de israelíes, mayoritariamente adolescentes, llegaron al asentamiento para oponer resistencia a las fuerzas de seguridad, levantando barricadas y encendiendo hogueras desde el amanecer.

Sobre las 10.30 (08.30 GMT), 3.000 policías se aproximaron lentamente al perímetro de la colonia y fueron recibidos a pedradas.

La evacuación alcanzó su momento más tenso cuando los agentes, seguidos de una excavadora, se desplegaron por las calles y se toparon con jóvenes encadenados para impedirles el paso, lo que terminó en un forcejeo cuerpo a cuerpo y empujones.

"No está siendo una evacuación pacífica. Han arrojado piedras, líquido abrasivo y hay policías heridos", declaró a Efe el portavoz policial Micky Rosenfeld, quien informó de que 24 policías habían sido heridos de carácter leve.

En total, 13 jóvenes fueron arrestados por desórdenes y por interferir en el trabajo policial y 400 personas han sido alejadas del lugar en autobuses.

"El Gobierno les ha abandonado, les ha puesto estas carreteras y ahora los echa", lamentó Roy Sella, funcionario del Concejo Regional de asentamientos de Binyamín, que compartía la oposición mostrada por residentes y simpatizantes.

Los jóvenes gritaron a los policías y les acusaron de ser unos "traidores al pueblo judío", entre otras críticas, algo que hizo llorar a un agente que abandonó su puesto entre los aplausos de los colonos.

Mientras, las familias se atrincheraron en sus casas y obstaculizaron las entradas con tablones y maderas, que más tarde desmantelarían las fuerzas de seguridad, entre el humo de neumáticos quemados.

"Este es un día difícil y las imágenes son difíciles, mi corazón está con los pioneros que han dedicado su vida a construir Amoná y ahora lloran por ella, por respeto al Estado de Derecho y a la democracia israelí", manifestó el presidente Reuvén Rivlin.

La evacuación continuó durante la tarde con un total de 30 familias desalojadas y, según el portavoz policial, seguirá mañana hasta la demolición de los habitáculos móviles en los que vivían los colonos desde 1996.

La oficina de Netanyahu ha informado a última hora de que ha creado un grupo de trabajo para acelerar la búsqueda de una ubicación alternativa para los colonos evacuados de Amoná, donde la Policía seguía en plena oscuridad la búsqueda de aquellos que aún se resisten a su desalojo.

Según medios locales, algunos se han refugiado en la sinagoga de la colonia -que la Policía dejará para el final por la sensibilidad que encierra-, y otros se han atado con cadenas a sus casas o se esconden en plena ola de frío en la parte inferior, junto a los cimientos.

A modo de compensación a la derecha más nacionalista, Netanyahu y el titular de Defensa, Avigdor Lieberman, aprobaron horas antes del inicio de la evacuación 3.000 nuevas viviendas en colonias del territorio palestino ocupado de Cisjordania, que se suman a las 2.500 casas autorizadas la semana pasada.

Junto a las 566 aprobadas en Jerusalén Este la misma semana, el Gobierno israelí relanza así su política de colonización con motivo de la llegada de Donald Trump a la presidencia de EEUU.

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La comunidad internacional condena la edificación por parte de Israel en todos estos territorios ocupados desde 1967 y la resolución 2334, aprobada el 23 de diciembre de 2016 por el Consejo de Seguridad de la ONU, instó a paralizar esta actividad.

Israel también intenta ahora regularizar por vía parlamentaria medio centenar de colonias similares a las de Amoná, es decir, que no están reconocidas por el Gobierno israelí por haber sido creadas sin autorización, aunque para la comunidad internacional están todas al margen de la ley.

El proyecto de ley, promovido por el ministro de Educación y primer socio político de Netanyahu, Naftalí Benet (líder del partido ultranacionalista Hogar Judío), que hoy calificó de "héroes" a los colonos de Amoná, será votado el próximo lunes, en lo que puede constituir un nuevo pulso con el Poder Judicial y el Estado de Derecho.

Laura Fernández Palomo

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