Padecimientos como la demencia y enfermedades degenerativas del sistema nervioso (el Alzheimer entre ellos) se presentan cada vez en mayor cantidad en la población, en gran medida por el hecho de que la esperanza de vida es hoy más elevada que en el pasado y por ello existen más personas de edad avanzada susceptibles de sufrir esos males.

Pero habría otros factores que tendrían relación con la incidencia de esas enfermedades en las sociedades contemporáneas. Uno de relevancia es, como señalan en The Conversation los profesores Caleb Finch y Jiu-Chiuan Chen, de la Universidad del Sur de California, la exposición de las personas a la contaminación ambiental, sobre todo a aire cargado de micropartículas provenientes de emisiones de fábricas y automóviles.

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Investigadores han asociado la exposición a aire contaminado con micropartículas emitidas por vehículos y plantas industriales con mayor riesgo de padecer demencia y Alzheimer. (Archivo Yahoo)

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Con base en investigaciones al respecto, los profesores citados afirman de modo enfático que detectaron que la exposición a esos contaminantes del aire duplicó el riesgo de demencia en mujeres de la tercera edad y señalan que si sus conclusiones resultan aplicables a la población en general, uno de cada cinco casos de demencia estaría originado en la exposición de las personas a aire contaminado con partículas finas, de un diámetro menor a 2.5 micras (denominadas PM2.5).

El estudio partió de datos de una amplia investigación anterior que, a finales de la década de 1990, documentó las condiciones de salud de mujeres de entre 65 y 79 años, a las que dieron seguimiento a lo largo de los años posteriores. Con esa información, que fue comparada con datos de simulaciones matemáticas de las condiciones del aire y de la cantidad de PM2.5 en los lugares donde esas mujeres vivían entre 1999 y 2010, los investigadores identificaron que quienes estuvieron expuestas a altos niveles de PM2.5 (superiores al estándar de la Agencia Federal de Protección Ambiental, EPA) sufrieron un ritmo más rápido de pérdida cognitiva (81% mayor) y tuvieron mayor riesgo de demencia (92% mayor).

Además, las mujeres portadoras del gen APOE4, identificado con una mayor propensión a padecer Alzheimer, que vivían en zonas con PM2.5 superiores a la norma de la EPA y estuvieron más expuestas a esas partículas, presentaron riesgos hasta tres veces mayores.

Estudios paralelos realizados en ratones mostraron que los animales expuestos a contaminación del aire acumularon en su cerebro proteínas beta amiloides, que se han asociado con el desarrollo de padecimientos neurodegenerativos en humanos.

Así, el colofón de estas investigaciones, y las que le seguirán y ahondarán en la relación entre esos contaminantes y las enfermedades neurodegenerativas, es que monitorear las cantidad de contaminantes en el aire y tomar medidas para abatirlos serían acciones de gran relevancia para la salud pública que podrían, además de beneficiar al medio ambiente y el bienestar general, reducir los riesgos de demencia y Alzheimer en la población, enfermedades que tienen muy pesados efectos en quienes las padecen y en sus familias y que implican costos inmensos para las personas y las instituciones de salud.

Según los autores del artículo en The Conversation, en 2015 casi 24 millones de personas en Estados Unidos vivían en lugares donde la contaminación del aire con PM2.5 es continuamente elevada y más de 41 millones en zonas que sufren alta contaminación en ciertos periodos.

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Millones de personas en EEUU viven en áreas donde continuamente se exceden los estándares de partículas en el aire establecidos por la EPA. (Archivo Yahoo)

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¿Cuántos casos de demencia, Alzheimer y muchas otras enfermedades podrían evitarse si se reduce significativamente la cantidad de PM2.5 en el aire? El estudio citado considera que podrían ser numerosos y por ello las actividades de regulación y vigilancia medioambiental de la FDA tienen una importancia sustantiva.

Pero el gobierno de Donald Trump plantea recortar 8,300 millones de dólares al presupuesto de la EPA de acuerdo a la agencia Bloomberg, lo que minaría muchos programas federales que protección al medio ambiente, en aras de recaudar parte de los 54,000 millones de dólares que el presidente desea añadir al próximo presupuesto de defensa.

En el contexto de esos y otros recortes (Trump plantea reducir 10% el gasto federal en general para elevar el gasto en defensa), cabe señalar que los investigadores alertan que si sus conclusiones son correctas, mermar la capacidad de operación de la EPA podría impedir que se cumplan los objetivos de prevención y tratamiento del Alzheimer planteados para 2025 y establecidos en una ley de 2011.

El saldo de ese abandono presupuestal podría de grave rudeza: miles de casos de demencia y Alzheimer que, posiblemente, podrían haberse prevenido.

Sigue a Jesús Del Toro en Twitter: @JesusDelToro

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