Ya nadie escribe cartas. O al menos no como hace medio siglo, cuando el vértigo de los correos electrónicos, la mensajería instantánea y los textos en el móvil eran aún espejismos futuristas. Sin embargo, la letra manuscrita guarda una magia que los píxeles en una pantalla no alcanzan a remedar.

El envío de cartas a los soldados enraiza el patriotismo en los menores (Foto Imgur)Ver fotos
El envío de cartas a los soldados enraiza el patriotismo en los menores (Foto Imgur)

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A pesar del auge de los medios de comunicación electrónicos, el negocio tradicional del correo genera 1.4 billones de dólares cada año y emplea a más de siete millones de personas en el mundo. Solo en Estados Unidos el Servicio Postal (USPS) procesa más de 154.000 millones de paquetes, cartas, postales y otros objetos cada año.

En ese mar de correspondencia, las cartas que envían los niños estadounidenses a los miembros del ejército irradian una ternura desacostumbrada. Y no se trata de las misivas que hacen llegar los hijos al padre o la madre desplegados en una lejana instalación militar. Miles de párvulos y adolescentes expresan cada año su sincera admiración y apoyo a los uniformados.

Los textos desbordan candidez y sentido del humor. El sitio Independent Journal Review (irj.com) ha publicado algunos ejemplos memorables.

“Yo pensaba que las prácticas de fútbol americano eran duras, pero ustedes, muchachos y muchachas, hacen cinco o seis veces más cuando entrenan”, reconoce Brandon. Para despedirse, el niño escribe: “Ustedes no han obtenido nada, pero lo merecen todo. ¡Disfruten estas galletas!” Imaginen la sonrisa del destinatario cuando, en medio de una de las arduas jornadas de entrenamiento militar, recuerde la comparación de este pequeño. ¡Y cómo se deleitará luego, junto a sus compañeros, con las golosinas enviadas por su admirador!

Porque el paladar del soldado también es motivo de hilarantes observaciones. Lauren G., una alumna de tercer grado, señala: “Mi abuelo Bob estuvo en la Armada y ahora le gustan los cacahuetes.” Aunque ignoramos cuándo comenzó la afición del veterano, sabemos que la ración habitual del ejército estadounidense incluye mantequilla de maní, además de ratatouille vegetariano con pasta, galletas, ponche tropical en polvo, pastel de almendras, sal, especias, azúcar y café.

Si el menú no parece muy variado, en cambio el servicio militar no carece de atractivo. Eso opina Jacob: “Al menos no estás atrapado detrás de un buró en una oficina aburrida, viviendo la misma rutina todos los días”, destaca el pequeño, que se aburre de la escuela y los videojuegos de guerra.

La inocencia de los niños alivia las tensiones de los uniformados (Foto Imgur)La inocencia de los niños alivia las tensiones de los uniformados (Foto Imgur)Ver fotos
La inocencia de los niños alivia las tensiones de los uniformados (Foto Imgur)

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Pero aun la más emocionante de las misiones en las fuerzas armadas no supera las experiencias de los superhéroes de ficción. Caitlin, de Texas, reconoce el “tremendo sacrificio” que hacen los soldados. Luego, en un apunte digno de una filósofa, aconseja: “Si estás teniendo un día difícil, recuerda que lo más importante en la vida es ser tú mismo… SALVO que puedas ser Batman. Siempre sé Batman.”

Para el marino que pasa semanas en alta mar, las palabras casi siempre graciosas de un niño alivian el tedio de la navegación. Ser calificado de héroe renueva las energías. Así seguramente se sintió el destinatario del mensaje de Maddie: “Querido héroe, no te conozco y esto es una locura, pero tu sirves a nuestro país y eso es maravilloso.”

Según datos del USPS, los militares estadounidense reciben como promedio más cartas que sus compatriotas. A pesar de la expansión de la telefonía, el correo electrónico y otros medios de comunicación modernos, las cartas manuscritas se mantienen como la mejor vía para sostener moralmente a las tropas allende los mares.

La imaginación infantil también condimenta las cartas a los militares (Foto Imgur)La imaginación infantil también condimenta las cartas a los militares (Foto Imgur)Ver fotos
La imaginación infantil también condimenta las cartas a los militares (Foto Imgur)

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Veteranos que respondieron a una pregunta sobre el tema en Quora recomendaron escribir sobre episodios cotidianos de la vida en casa –actividades comunitarias, el estreno de una película, las celebraciones en el vecindario, alguna historia graciosa—y evitar los comentarios sobre religión y política.

Civiles y uniformados disponen de varios servicios para establecer ese vínculo entre personas que hasta el momento antes de la lectura no se conocían. Escuelas y organizaciones comunitarias promueven envíos de misivas. Una de ellas, la National Society Daughters of the American Revolution rompió un récord en junio pasado al recolectar 100.904 cartas destinadas a los militares.

“Incluso en la época de las conexiones instantáneas alrededor del mundo, estadounidenses de todas las edades continúan descubriendo cómo las cartas brindan consuelo, amor y esperanza”, afirma en su sitio web el Museo Nacional Postal de Estados Unidos. La escritura –esa huella tan personal—el olor del papel marcado por la tinta o el grafito, la sorpresa de recibir ese mensaje, el gesto de abrir el sobre… todavía provocan sensaciones que ningún artilugio electrónico ha remplazado.

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