El vocero de la Casa Blanca, Sean Spicer, se ha caracterizado por su actitud combativa ante los medios de comunicación, que a veces ha llegado a caldeadas discusiones con reporteros durante las conferencias de prensa, y a vaivenes sustantivos en las posiciones que defiende o pretende descalificar.

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Sean Spicer, portavoz de la Casa Blanca. (AP)

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La más reciente controversia tiene que ver con el Holocausto judío y se inscribe en el contexto del diálogo sobre el ataque con armas químicas perpetrado por el régimen de Siria en contra de su propia población civil, hecho que motivó al presidente Donald Trump a ordenar como represalia un bombardeo con misiles contra una base aérea siria.

El uso de armas químicas es aberrante y ha estado proscrito a escala internacional por décadas, por lo que el repudio a ataques de esa naturaleza es justificado e imperativo. Por ello, sorprende que Spicer haya recurrido a afirmaciones y comparaciones imprecisas que, por añadidura, resultan ofensivas para comunidades que han sufrido de modo directo la barbarie desatada por esa clase de armamento.

Al señalar la gravedad del ataque químico en Siria y la ominosa responsabilidad que tienen en ello el régimen de Bashar al-Assad y su aliado, el gobierno de Rusia, Spicer afirmó que ni siquiera “alguien tan despreciable como Hitler cayó tan bajo al grado de usar armas químicas”.

Luego, al ser interpelado por reporteros que afirmaron que los nazis sí usaron armas químicas durante el atroz genocidio cometido contra los judíos, Spicer dijo que eso había sucedido en los “holocaust centers” y no habían sido lanzadas “contra inocentes en medio de poblaciones”.

En realidad, ese uso de armas químicas para asesinar masivamente a judíos y otras minorías sí tuvo lugar, se dio en los campos de concentración y exterminio que los nazis establecieron y causó ingentes víctimas inocentes. Y no es claro por qué el vocero presidencial usó el término ‘holocaust centers’, que resulta equívoco pues ese nombre en realidad se aplica hoy a los museos y memoriales del holocausto, centros de educación, investigación histórica y remembranza de gran relevancia.

En todo caso, aunque Spicer luego se esforzó en una declaración por clarificar su afirmación y señaló que en ningún caso “trató de reducir la horrenda naturaleza del Holocausto”, sus palabras previas, como se comentó en CNN, lo hicieron blanco de severas críticas, ya sea porque sus comparaciones resultaron históricamente torpes o equívocas o porque, a juicio de otros, de plano implicaban una forma de negación del genocidio.

Pero lo dicho por Spicer resultó tan escandaloso que, como narró The Washington Post, un funcionario de la Casa Blanca presente en esa rueda de prensa se quedó, literalmente, con la boca abierta.

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La respuesta del Centro Anne Frank a las comparaciones que el vocero de la Casa Blanca hizo del uso de armas químicas perpetrado por Assad y por Hitler. (Twitter)

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La realidad es que Hitler asesinó en masa a inocentes con armas químicas (en las cámaras de gas) y por ello realizar paralelismos que, así sea de modo tangencial, colocan al líder nazi en un plano comparativamente ‘menos grave’ es equívoco en el plano histórico y resulta moralmente ofensivo. Al contrario de lo que dice Spicer de que ni siquiera Hitler “cayó tan bajo”, la realidad es que el líder nazi descendió a los más atroces abismos en su crimen y su barbarie y en el horror del genocidio no habría escalones ‘más o menos bajos’ en los que los ataques de Hitler o Assad pudieran quedar colocados. Ambos resultan repudiables y horripilantes sin mediaciones.

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Las reacciones ante ello han sido intensas.

Fuertes voces se han alzado señalando que los dichos de Spicer implican una negación del Holocausto, como comentó el Centro Anne Frank en su cuenta de Twitter. Esa institución pidió a Trump despedir a Spicer porque “negó que Hitler gaseó a judíos” y calificó a la negación del holocausto como “la más ofensiva forma de noticias falsas imaginable”.

Otros comentan, como se critica en Gizmodo, que si lo que Spicer trató de hacer fue una comparación entre las formas o tácticas de uso de armas químicas –contra poblaciones o dentro de campos de concentración– el argumento resulta débil y nada convincente además de que tiene ángulos ofensivos.

Y muchos dirían que en el ardor de su ímpetu, en las ansias de ganar el argumento en defensa de cierta posición o idea, Spicer se colocó en una posición inestable en la que incurrió en confusiones y ofensas, algo que un vocero de la Casa Blanca debería evitar.

En contraste, el Museo del Holocausto de Estados Unidos, ubicado en Washington DC, publicó hace unas horas en su cuenta de Twitter un documento contundente: escenas de una película tomada por el ejército de Estados Unidos que mostró las atrocidades sin nombre y la bajeza sin límite que los nazis cometieron en sus campos de concentración y exterminio, en este caso en el de Buchenwald.

WATCH: Footage from our collection shows what US forces discovered when they liberated #Buchenwald. pic.twitter.com/jySQOWM6Lf

— US Holocaust Museum (@HolocaustMuseum) April 11, 2017

Que las atrocidades detrás de esas imágenes, de los civiles masacrados en Siria y de todo genocidio y crimen contra la humanidad no hubiesen sucedido es sin duda un intenso deseo hoy imposible. Sucedieron y su barbarie debe ser motivo de reflexión, conciencia y denuncia para que no se repitan.

Sigue a Jesús Del Toro en Twitter: @JesusDelToro

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