Donald Trump ganó las elecciones en parte porque logró concitar, con su propia actividad y la de otros, una enorme oleada de apoyo en las redes sociales, sobre todo en Twitter. Y un misterioso personaje, como comenta el portal BuzzFeed, habría sido uno de los principales aliados del entonces candidato y hoy presidente Trump para difundir en Twitter mensajes de apoyo al hoy mandatario y ataques –con o sin fundamento– contra sus opositores.

Se trata del usuario detrás de la cuenta de Twitter llamada MicroMagicJingleTM –antes identificada como MicroChip– que con frecuencia desata una actividad frenética de mensajes en esa red social cuando se trata de defender a Trump o atacar a los rivales del presidente. Como BuzzFeed comenta, su más reciente ofensiva consistió en una ola de más de 300 tuits y retuits sobre Susan Rice, quien fue asesora de Seguridad Nacional de Barack Obama y hoy ha sido señalada en el contexto de las supuestas revelaciones de información clasificada vinculada a personajes del entorno de Trump.

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Bots de Twitter, desde Estados Unidos, Rusia u otra parte, han creado olas de apoyo a Trump y de ataques a sus opositores en redes sociales. (Time)

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Trump ha sugerido, sin aportar pruebas, que Rice habría cometido un crimen pero otras fuentes han comentado que ella simplemente hacía su trabajo al solicitar que se le revelara la información de estadounidenses que participaron en conversaciones con extranjeros que eran sujetos de vigilancia por parte del aparato de inteligencia estadounidense.

Sea como sea, MicroMagicJingleTM no dejó títere con cabeza y produjo o incitó la producción de ingentes cantidades de tuits y retuits vinculados a Rice, a la que el usuario tras esa cuenta se propuso convertir en trending topic. Algunos de esos mensajes, como comentó BuzzFeed, incluían una imagen manipulada que muestra a Trump dispuesto a devorar la cabeza de Rice dentro de un ‘taco bowl’ y afirmaciones de que la exasesora de Obama debería acabar sus días en prisión.

Al final, Rice en efecto se volvió trending topic. Y no es la primera vez que logra captar masivamente la atención en redes sociales. MicroMagicJingleTM o Microchip ha sido calificado como el ‘Trumpbot overlord’, algo así como el ‘maestro de los robots tuiteros pro Trump’.

Ciertamente, mucho de lo que esos bots, y las personas detrás de ellos, difunden es información equívoca, teorías conspiratorias y noticias falsas. Pero han sido muy efectivos en impulsar esos mensajes y MicroChip es un caso de gran peso en ello. La identidad de la persona o personas tras esa cuenta, con todo, sigue siendo un enigma, pues opera de modo que su ubicación resulta indeterminada, aunque él mismo ha dicho que es un desarrollador de software de treintaitantos años que vive en Utah.

Todo está envuelto en el misterio y por ello la veracidad de esas afirmaciones no puede verificarse.

Y el mismo Microchip habría afirmado que todas las alegaciones sobre desinformación política en redes sociales presuntamente provocada por agentes y bots rusos no habrían tenido que ver con Rusia: él y los suyos habrían sido los autores.

Otras fuentes, en cambio, han señalado a Rusia como un nido de bots que han actuado en apoyo de Trump o en detrimento de sus rivales. Clinton Watts, experto en ciberseguridad, dijo ante un comité en el Senado que bots operados desde Rusia han actuado de modo intenso para difundir en redes sociales teorías conspirativas y acusaciones contra oponentes de Trump, de acuerdo a The New York Post.

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Donald Trump es un intenso usuario de Twitter, donde ha vertido muchas de sus más controversiales afirmaciones. (Reuters)

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En realidad, no se sabe quién está detrás del ‘Trumpbot overlord’ y lo mismo podría ser el programador arriba aludido como fuerzas de Washington, de Moscú u otras. Y aunque no es claro qué tanto sus mensajes y el de otros bots alteraron la intención de voto de los ciudadanos (en una audiencia en el Senado sobre la presunta injerencia rusa en las elecciones de 2016 se aludió a esa posibilidad), lo cierto es que el contexto político se encuentra significativamente revolucionado desde entonces. El ‘factor ruso’ y el ‘proselitismo automatizado’ online son dos protagonistas en ello.

A fin de cuentas, MicroChip ha sido un ferviente y efectivo impulsor de Trump. Su capacidad para difundir mensajes a gran escala, gracias a automatizaciones, grupos DM en Twitter y una red de bots o individuos replicantes, le habría permitido generar 35.000 retuits al día y él mismo unos 1.000 tuits diarios, según BuzzFeed. Tal actividad ha suscitado sospechas y Twitter ha suspendido varias de las sucesivas encarnaciones digitales de MicroChip. Pero eso no lo ha frenado y, en realidad, ha regresado una y otra vez para poblar con sus mensajes las redes sociales.

MicroChip ha dicho que su red cobrará más fuerza muy pronto y, como él, existen otros bots que, en mayor o menor grado, libran la batalla informativa en redes sociales, a veces con objetivos poco transparentes y con frecuencia sin que importe si el contenido difundido es real o no.

Lo viral a veces es una epidemia desinformativa.

Y, ya en esas pesquisas, hay quien cree que muchos de los propios tuits lanzados desde la cuenta de Donald Trump no son escritos realmente por él. No sería un bot quien los escribe, presumiblemente, pero sí podría serlo un asistente de la Casa Blanca. Y otro bot, llamado Trump or Not, en cambio, afirma que puede computar, analizando los patrones de tuits de Trump del pasado con los actuales, cuando un mensaje en Twitter que sale de la cuenta del presidente fue escrito verdaderamente por él (o al menos la probabilidad de que así sea), como se narra en The Atlantic.

Sigue a Jesús Del Toro en Twitter: @JesusDelToro

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