La controversia sobre los presuntos nexos de Donald Trump y su entorno cercano con figuras y entidades de Rusia es candente, y aunque ciertamente el mero hecho de tener o haber tenido vínculos o contactos con empresas o personas rusas no sería por sí mismo una situación irregular, hay ciertos casos en que algunas relaciones sí podrían ser punzantes e incluso implicar conflictos de interés y hasta posibles faltas legales.

Pero hay límites muy filosos y Trump estuvo a punto de cruzar uno de ellos, y posiblemente sin siquiera haberse dado cuenta. En febrero pasado, como relata Michael Isikoff en Yahoo, la Casa Blanca canceló la presencia de Alexander Torshin, vicegobernador del Banco Central de Rusia, en un encuentro que varias personas iban a tener con Trump luego de que se identificó que el banquero fue señalado en España por la Fiscalía Anticorrupción y por la Guardia Civil como un “padrino de una notoria organización mafiosa”, de acuerdo al periódico El País.

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Alexander Torshin, vicegobernador del Banco Central de Rusia. (AP)

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De acuerdo al relato de Isikoff, Torshin –que medios definen como un aliado del presidente ruso Vladimir Putin– no iba a tener una reunión privada de trabajo con Trump sino que él, que encabezaba una delegación rusa que fue invitada al National Prayer Breakfast del pasado 2 de febrero, sería uno de los convocados selectos a un encuentro con el presidente previo a ese evento en Washington.

Es una tradición que el presidente estadounidense en turno asista al National Prayer Breakfast y es común que durante ese evento el mandatario salude y tenga encuentros con algunos de los invitados.

Pero cuando un funcionario de seguridad nacional de la Casa Blanca revisaban la lista de esos asistentes, se alertó que Torshin tenía antecedentes con la justicia española y por ello se le avisó al banquero, la noche previa al evento, que no estaría entre quienes se encontrarían con Trump.

El País comenta que Torshin fue presentado en el pasado a uno de los hijos de Trump y que tiene relación con la Asociación Nacional del Rifle, una muy influyente organización que promueve la posesión y portación de armas en Estados Unidos. Pero los datos más ásperos son los que provienen de la justicia de España: en 2013 las autoridades españolas estaban listas para detener al banquero cuando supuestamente iba a reunirse con Alexander Romanov, “un mafioso ruso”, según El País, que recientemente fue condenado en España por lavado de dinero. Pero Torshin no acudió a esa reunión y las autoridades rusas reclamaron en su momento a sus contrapartes españolas información de por qué se le investigaba, pero no recibieron respuesta al tratarse de una pesquisa entonces secreta.

De acuerdo a información de investigaciones realizadas por tribunales y fiscales anticorrupción españoles citadas por El País, Torshin habría sido el líder de una operación de blanqueo de capitales vía compra de hoteles en Mallorca y se afirma que por el contenido de grabaciones de conversaciones entre el banquero ruso y Romanov, que fueron intervenidas por las autoridades españoles, la Guardia Civil de España considera que Torshin era “el padrino” de esa trama de lavado de dinero.

Torshin negó al periódico español en un correo electrónico haber mantenido relaciones comerciales con Romanov, aseguró que nunca ha sido dueño de propiedades y negocios en España y se indicó que las autoridades españolas nunca presentaron cargos contra el banquero ni han informado a sus contrapartes rusas de los supuestos vínculos que, se alega, Torshin mantenía con el crimen organizado.

Al final, en España no se procesó judicialmente contra Torshin porque las autoridades de ese país consideraron que Rusia, de acuerdo al periódico mencionado, no habrían colaborado en su detención como no lo han hecho en el caso de otras personas buscadas en España que se encuentran en Rusia.

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El presidente Donald Trump durante el evento National Prayer Breakfast, el 2 de febrero pasado, en Washington DC. (AP)

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Pero esas alegaciones sobre presuntas conexiones con actividades delictivas encendieron los focos rojos de la Casa Blanca y suscitaron la cancelación del encuentro entre Torshin y Trump. Se afirma, además, que el banquero ruso es miembro de la Asociación Nacional del Rifle y que en el contexto de la convención de esa organización en 2016 llegó incluso a saludar de mano a Trump, quien en su carácter de aspirante presidencial asistió a ese evento y saludó a muchos de los allí presentes, y participó en una cena con uno de sus hijos, Donald Trump Jr., según El País.

Torshin también habría cultivado relaciones con legisladores republicanos a lo largo de los años y su asistencia al National Prayer Breakfast de 2017 no fue algo nuevo, pues lo había hecho durante los pasados 12 años, de acuerdo a información citada por Isikoff en Yahoo News.

Pero en 2017, cuando las alegaciones sobre la presunta injerencia de Rusia en el proceso electoral de Estados Unidos han sacudido a la opinión pública y son investigadas por el FBI y comités del Congreso, un encuentro entre Trump y Torshin habría echado gasolina al fuego pues aunque contra el banquero ruso no pesa ninguna acusación formal ni hay pruebas de que exista alguna relación (más allá de encuentros en eventos sociales) entre él y el entorno de Trump, el historial que tiene con la justicia española lo habría descalificado, a juicio de la Casa Blanca, para encontrarse con el presidente.

Sea como sea, en el punzante debate sobre los supuestos vínculos, legítimos o espurios, entre el entorno de Trump y Rusia, el nombre de Torshin ha añadido ya un amargor y un elemento más para la discusión, la especulación y el encono político.

Sigue a Jesús Del Toro en Twitter: @JesusDelToro

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