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Fotografía de un muñeco quemándose con fotografías del defensor del pueblo de Venezuela, Tarek Wiliam Saab, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el alcalde del municipio Libertador de Caracas, Jorge Rodríguez y al presidente del Tribunal Supremo de Justicia Mikel Moreno durante la "Quema de Judas" en el marco de la Semana Santa en Caracas (Venezuela). EFE

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Caracas, 16 abr (EFE).- Los venezolanos culminaron hoy otra semana de protestas en medio de tradiciones religiosas en las que cada parcialidad política quemó simbólicamente sus problemas, al prender fuego a figuras que representan personajes del Gobierno y de la oposición del país, como una metáfora de justicia popular.

La oposición venezolana culpa al presidente Nicolás Maduro y a su Gobierno de la crisis económica, política y social que atraviesa la nación petrolera, mientras que el chavismo responsabiliza a "la derecha", tanto nacional representada por la oposición, como la internacional encarada, principalmente, por Estados Unidos.

Es por ello que los opositores quemaron muñecos de trapo con las figuras del Gobierno, entre ellas al presidente Maduro, como un derivado de la "quema de Judas", una tradición religiosa en la que los creyentes católicos rechazan la traición de este discípulo a Jesucristo.

Efe constató que otras de las figuras incineradas fueron el presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ, Supremo), Maikel Moreno; el defensor del Pueblo, Tarek William Saab; y el alcalde de Caracas, el chavista Jorge Rodríguez.

La oposición responsabiliza al primero de haber perpetrado, junto a otros seis magistrados, un golpe de Estado al emitir unas sentencias en la que el TSJ despojaba al Parlamento -de mayoría opositora- de sus funciones, aunque estas decisiones hayan sido parcialmente suprimidas luego.

Al defensor del Pueblo le exigen que se ponga del lado de los intereses de la gente, y le solicitan que autorice, como jefe del Poder Ciudadano, el procedimiento de remoción de los siete magistrados que el Parlamento pretende llevar a cabo, pero que por ley requiere de la aprobación de ese poder.

Mientras que la figura del alcalde de Caracas muestra el rechazo al impedimento que este tiene a que las manifestaciones opositoras puedan llegar al centro de la ciudad, jurisdicción del municipio que él preside y sede de los poderes públicos venezolanos.

Los partidos opositores invitaron a la población a manifestarse en todo el país en contra del Gobierno a través de esta tradición religiosa, por lo que en varias entidades la gente se congregó en puntos específicos para realizar una quema en conjunto de sus muñecos.

La "quema de Judas" se realiza cada Domingo de Resurrección como símbolo de "justicia popular", y en esta oportunidad sirvió como una forma de protesta directa de la oposición.

Pero el chavismo también expresó su repudio a lo que considera un intento de intervencionismo por parte de Estados Unidos, otros países de la región y, según ellos, la oposición venezolana como aliada de estos factores extranjeros.

Es por ello que los 'Judas' que los oficialistas quemaron representaban al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro; al presidente del Parlamento, Julio Borges y, tal y como constató Efe en una barriada popular del oeste de Caracas, al presidente de EE.UU., Donald Trump.

El antichavismo ha convocado manifestaciones estas últimas semanas en contra del Gobierno y asegura que no se retirarán de las calles hasta "restituir el orden constitucional".

Estas protestas antigubernamentales, que piden elecciones y la remoción de los siete magistrados del Supremo -entre otras cosas- han dejado al menos seis muertos, un centenar de detenidos y cientos de heridos, según los balances del antichavismo; y en ocasiones han culminado con hechos de violencia.

En el céntrico estado Miranda, gobernado por el opositor y dos veces candidato a la Presidencia de ese país Henrique Capriles, se han registrados saqueos que han dejado decenas de comercios afectados.

Estos hechos, según la oposición, son ocasionados por grupos paramilitares dirigidos por el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), mientras que el Gobierno acusa a los opositores de promover la violencia y de orquestar un golpe de Estado.

En ese sentido, Capriles informó hoy que fueron capturados seis sujetos que pretendían "tomar por asalto" su residencia oficial como gobernador, y afirmó que todos pertenecen al Colectivo Tupamaro, organización política afín al Gobierno.

Por su parte, el partido Primero Justicia (PJ), en el que milita Capriles, aseguró hoy que 37 funcionarios públicos, entre ellos de la policía científica y del servicio de inteligencia, son responsables de supuestas "torturas" a los dirigentes Alejandro y José Sánchez, detenidos el jueves luego de una protesta opositora.

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En tal sentido, PJ resaltó que acudirán a la Dirección de Derechos Fundamentales de la Fiscalía "para que se den cuenta de la tortura" y, además, a la Dirección de Tratos Inhumanos y Crueles de la Defensoría del Pueblo; esto a pesar de que aseguran que en el país caribeño "no hay separación de poderes".

"Todo esto es el agotamiento de la vía interna para que Néstor Reverol (ministro de Interiores) pueda pagar internacionalmente por estos tratos inhumanos, por esta tortura al morocho Sánchez, y para que Nicolás Maduro sepa él también que es el responsable último", dijo hoy el diputado opositor Juan Miguel Matheus.

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