Ver fotos
Varias mujeres portan una pancarta donde se lee "Los atacantes suicidas no son nuestros hermanos. Los terroristas deberían ser ejecutados" durante una protesta contra el Estado Islámico y los talibanes en Herat, Afganistán, hoy 1 de junio de 2017. EFE

Más

Kabul, 1 jun (EFE).- La población afgana mostró hoy su repulsa en las calles al atentado que acabó ayer con la vida de 90 personas, uno de los peores de la historia del país, mientras el Gobierno anunció la destitución fulminante de cuatro mandos policiales destacados en la zona en que se produjo el ataque.

A pesar de que las fuerzas de seguridad lograron detener a los atacantes antes de que accediesen a la zona de alta seguridad de la capital, el ministro de Interior afgano, Taj Muhammad Jahid, decidió aceptar la propuesta de la Dirección de la Policía local sobre la suspensión de cuatro mandos por negligencia.

El director de la Sección Antiterrorista y el responsable de Seguridad del distrito policial número 10 de Kabul, una zona cercana al Palacio Presidencial y varias embajadas, fueron suspendidos, junto a otros dos altos mandos del área, según confirmó a Efe el portavoz del Ministerio de Interior, Najib Danish.

"Si se averigua que más oficiales de la Policía fueron negligentes, se enfrentarán a las mismas acciones legales", prometió.

La población afgana, aún con la resaca de la enorme explosión que se pudo oír en buena parte de la ciudad, reclamó el cese de la violencia en un país donde el conflicto se ha recrudecido en los últimos dos años.

A apenas un kilómetro del enorme agujero dejado por la detonación del coche bomba, medio centenar de activistas y ciudadanos se manifestaron hoy entre gritos contra los insurgentes, pero también contra el Ejecutivo de Ashraf Gani y sus aliados estadounidenses.

"Necesitamos acciones contra los terroristas y seguridad para los ciudadanos", demandó una de la asistentes a la protesta, Hamida Wardak, en declaraciones a periodistas.

Para ella, como para muchos afganos, las metódicas condenas proferidas por el presidente tras cada atentado no son equiparables al valor de "la vida de cada joven asesinado".

Por ello, el manifestante Fazal Rahman pidió en el acto de este mediodía que las tropas estadounidenses carguen contra los "refugios" de los terroristas en el vecino Pakistán, donde, según ha denunciado Kabul en diversas ocasiones, son patrocinados por el Gobierno de Islamabad.

Al igual que ya había hecho con otros ataques, la principal agencia de inteligencia afgana, el Directorio Nacional de Seguridad (NDS), culpó anoche del ataque a grupos terroristas afincados en Pakistán.

Desde el fin de la misión de combate de la OTAN en el país en enero de 2015, Estados Unidos mantiene a un contingente en tareas de asesoramiento a las tropas afganas y otro en tareas antiterroristas, que en la actualidad suman cerca de 8.400 efectivos.

Tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, sus misiones militares se han centrado en eliminar al grupo yihadista Estado Islámico, principalmente en su bastión, la provincia oriental de Nangarhar.

Acosados por altos niveles de violencia, centenares de residentes de esa región se manifestaron también hoy junto a decenas de clérigos para mostrar su repulsa por la acción insurgente de ayer en la capital del país.

En este evento, los líderes religiosos prometieron hacer lo posible por incluir en sus rezos semanales consignas antiterroristas y aseguraron que tanto el suicidio como los ataques "están fuera de la ley y prohibidos en el islam".

En medio de los actos de repulsa, los heridos en la masacre comenzaron hoy a abandonar los hospitales, en los que sólo permanecen cerca de un centenar.

"De los 461 heridos, solo 98 permanecen hospitalizados. Todos los que estaban fuera de peligro y los restantes han sido dados de alta", informó a Efe el director de Hospitales de Kabul, Salim Rasouli.

Hasta el momento ningún grupo terrorista ha reivindicado la acción, de la que los talibanes se desvincularon y de la que la agencia de inteligencia afgana ha culpado a la red Haqqani, vinculada a esa formación insurgente.

RebloguearCompartirTuitearCompartirRead more