Miembros de la policía de Birmania patrullando. EFE/Archivo

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Bangkok, 25 ago (EFE).- Al menos doce personas han muerto hoy en Birmania (Myanmar) en un nuevo asalto armado de insurgentes de la minoría musulmana rohinyá contra puestos de la policía y controles militares en el conflictivo estado de Rakhine, en el oeste del país.

El gobierno birmano indicó en un comunicado que unos 150 rebeldes participaron en este ataque, que tuvo lugar a primera hora de la mañana en varios puntos del municipio de Maungdaw, cerca de la frontera con Bangladesh.

Cinco policías y siete insurgentes perdieron la vida en el enfrentamiento que desencadenó el ataque, que fue reivindicado por el Ejército de Salvación Rohinyá de Arakan (ARSA), al que se atribuye otra acción similar ocurrida el pasado 9 de octubre.

El asalto tuvo lugar un día después de que una comisión liderada por el ex secretario general de la ONU Kofi Annan presentara al gobierno birmano un informe con recomendaciones para poner fin a la violencia sectaria en Rakhine y promover el desarrollo de la región.

Los insurgentes justificaron el ataque por la necesidad de defenderse de los abusos que padece la población civil rohinyá a manos del Ejército, desplegado en la zona desde el asalto de octubre y acusado por varias organizaciones de cometer múltiples abusos.

En un comunicado, ARSA acusó al Ejército birmano de cometer al menos doce asesinatos, saqueos y violación de mujeres en Rathedaung y Maungdaw en las últimas semanas con el objetivo de provocar un conflicto y hacer fracasar el trabajo de la comisión de Annan.

"Cuando las atrocidades contra gente inocente van más allá de lo que podemos tolerar, y estando a punto de lanzar un ataque contra nosotros, nos hemos visto obligados a levantarnos y defender a la gente desesperada y a nosotros mismos", dijo ARSA en su cuenta de Twitter.

Más de un millón de rohinyá viven en Rakhine, donde sufren una creciente discriminación desde el brote de violencia sectaria de 2012 que causó al menos 160 muertos y dejó a unos 120.000 de ellos confinados en 67 campos de desplazados.

Las autoridades birmanas no reconocen la ciudadanía a los rohinyá, sino que los considera inmigrantes bengalíes, y les impone múltiples restricciones, incluida la privación de movimientos.

El informe que presentó ayer Kofi Annan incluye 88 recomendaciones para, entre otros objetivos, resolver la falta de ciudadanía de los rohinyá y favorecer el diálogo entre comunidades.

El documento también instaba a las autoridades a evitar una respuesta "puramente de seguridad" ante las tensiones entre la mayoría budista y la minoría musulmana.

La elaboración del documento, encargado hace un año, se vio alterada por el asalto de octubre y la represalia del Ejército birmano, cuya campaña llevó a 74.000 rohinyás a huir a Bangladesh y a una agencia de la ONU a denunciar posibles crímenes contra la humanidad.

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