Santiago Mayorga, veterano de guerra colombiano, espera la llegada del papa Francisco al Parque Simón Bolívar en Bogotá (Colombia). EFE

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Bogotá, 7 sep (EFE).- Alrededor de un centenar de militares heridos y mutilados en medio del conflicto armado en Colombia se desplazaron hasta el parque Simón Bolívar de Bogotá, con la voluntad de escuchar el mensaje de paz y reconciliación del obispo de Roma en su primera misa campal.

Colombia transita hoy lentamente hacia la paz después de que el Gobierno y las FARC firmaran el pasado año un histórico acuerdo que puso fin a cinco décadas de un conflicto armado que causó miles de víctimas, entre ellas civiles y integrantes de las Fuerzas Armadas.

Estos últimos han tenido en la fe un faro de esperanza que los mantuvo unidos y con la moral alta durante los años más duros del enfrentamiento, dándole un peso y una responsabilidad particular al obispado castrense colombiano.

Así las cosas, el obispo castrense del país, monseñor Fabio Suescún, fue el designado por el clero como encargado de la organización del viaje apostólico del papa Francisco, que estará en Colombia hasta el domingo.

En la misa campal celebrada hoy en Bogotá había una numerosa delegación de militares, entre ellos el soldado Alexet Cortés, del Ejército, y quien mostraba las cicatrices de las últimas operaciones a las que se sometió para apaciguar las secuelas de sus años luchando contra la guerrilla y el narcotráfico.

"Hace dos años me pegaron cinco tiros en San Vicente del Cagúan, en el departamento del Caquetá (suroeste) en una operación contra las FARC. Me reconstruyeron el codo con platino y me afectó la mano. Fue una herida con arma de fuego", explicó a Efe el joven.

El militar, ahora retirado, señaló que fue herido a las cinco de la mañana en un combate y relató apesadumbrado que un compañero suyo cayó durante las más de tres horas de fuego cruzado que mantuvieron con la guerrilla hasta el amanecer.

"Aquí a la misa hemos venido como cien compañeros discapacitados o heridos, algunos amputados y afectados por minas antipersonas. Estar aquí es algo emocionante que nos va a servir a no perder la esperanza y recuperarnos en base a la paz del país", abundó.

Alexet habló bajo una lluvia intermitente que regó al público asistente a la primera misa masiva de la gira que llevará al papa a las ciudades de Villavicencio, Medellín y Cartagena.

Por su parte, Ricardo Delgado, quien resultó el herido por una mina antipersona, expresó a Efe su felicidad por la llegada del sumo pontífice.

"Del papa esperamos mucha gratitud, pero también que nos ayude en la reconciliación y el perdón", afirmó Delgado, quien relató que un explosivo escondido bajo la tierra lo hirió gravemente cuando realizaba labores de rescate humanitario hace poco más de un año.

Además, pidió que aquellos que hicieron "tanto daño" durante el conflicto también se disculpen ante la sociedad colombiana.

Los heridos y mutilados llegados de toda Colombia para encontrarse con el papa en Bogotá saben que el pontífice poco puede hacer para sanar sus heridas, algunas aún recientes.

Sin embargo, confían en que esta visita sirva para cerrar las cicatrices de un país que, tal y como pregona el lema de la visita papal, da ahora "el primer paso" hacía un nuevo porvenir.

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