Las autoridades de Bangladesh recuperaron los cadáveres de diez rohinyás que viajaban en el barco que naufragó el domingo. EFE/Archivo

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Dacca, 10 oct (EFE).- Las autoridades bangladeshíes recuperaron hoy los cadáveres de diez rohinyás que viajaban en el barco que naufragó el domingo cerca de Bangladesh, con lo que se eleva a 24 el número de fallecidos, trece de ellos menores, además de 13 rescatados con vida y hay un número indeterminado de desaparecidos.

Además, los guardacostas encontraron otros dos niños muertos probablemente en otro accidente.

"Un total de 24 cuerpos han sido recuperados desde el siniestro, diez de ellos hoy", indicó a Efe Main Uddin, oficial encargado de la Policía en Teknaf, en el sureste de Bangladesh.

El teniente coronel Ariful Islam, comandante de la Guardia de Fronteras de Bangladesh en la zona, manifestó que 13 personas han sido rescatadas con vida de la embarcación, aunque aún hay un número indeterminado de desaparecidos, que podría alcanzar los 60 según la Organización Internacional de las Migraciones.

Alauddin Nayan, oficial de Operaciones de los Guardacostas de la zona oriental de Bangladesh, indicó a Efe que continúan las operaciones de búsqueda de supervivientes en la zona, y señaló que hoy encontraron los cuerpos de dos niños.

"Hoy hemos recibido los cuerpos de dos niños cerca de la isla de Saint Martin pero no estamos seguros de que sean víctimas de este accidente", indicó.

El bote se hundió el domingo cerca de Galar Char, una localidad próxima a la de Shah Porir Dwip, cuando llevaba un número de personas que varía según las versiones de los supervivientes que hablan en algún caso de cerca de un centenar de pasajeros, más de la mitad niños.

Mientras tanto continúa la llegada de refugiados. Sólo ayer 10.000 más entraron en territorio bangladeshí.

La ONU elevó el pasado sábado a 519.000 el número de rohinyás que han llegado a Bangladesh huyendo de la violencia en Birmania (Myanmar) desde el pasado 25 de agosto.

La crisis de los rohinyás comenzó el pasado 25 de agosto, tras un ataque de un grupo insurgente de esta comunidad musulmana contra instalaciones policiales y militares en el estado occidental birmano de Rakhine, una acción que fue respondida por el Ejército birmano con una campaña que aún continúa.

De acuerdo con testigos y organizaciones de derechos humanos, el Ejército arrasó poblados incendiándolos y ha matado a un número indeterminado de civiles a los que tiroteó cuando vaciaba esas localidades.

El Gobierno birmano asegura que la violencia fue originada por "terroristas rohinyás", aunque el Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU ha tildado la operación militar como "limpieza étnica de manual".

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