Edificios destruídos tras un bombardeo al este de Guta, en Duma en Siria, el 20 de febrero de 2018. EFE

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Washington, 22 feb (EFE).- El Pentágono reconoció hoy que el conflicto de Siria representa un "campo de batalla complejo" debido a los diversos intereses de los actores que participan en la lucha contra el grupo Estado Islámico (EI) y llamó a todas las partes a centrarse en "la amenaza común" que supone el yihadismo.

"Es un campo de batalla complejo, pero necesitamos que todas las partes se centren en la amenaza común que es el Estado Islámico", dijo la portavoz del Departamento de Defensa de Estados Unidos, Dana White.

Esta declaración se produce después de que el pasado 7 de febrero la coalición internacional que Estados Unidos lidera en Siria atacara a tropas favorables al régimen de Bachar al Asad, un paso que Washington justificó por tratarse de una acción "en defensa propia".

En los últimos días han aparecido distintas informaciones que sostienen que entre los militares progubernamentales que cruzaron la zona de no agresión para ejecutar un ataque sobre las tropas de la coalición podrían haberse encontrado ciudadanos de origen ruso, extremo sobre el que White no quiso pronunciarse.

"No voy a especular sobre la composición de estas fuerzas", declaró White al ser cuestionada sobre esta posibilidad.

Asimismo, en las últimas semanas Turquía se ha involucrado en el conflicto debido a la presencia de milicias kurdas, que forman parte de la coalición, en la región de Afrín, en el extremo noroeste de Siria, lo que ha llevado a Ankara a ordenar diversos ataques en la región.

Durante su rueda de prensa en el Pentágono, White volvió a insistir en que es "legítima" la preocupación de Turquía, un país que al igual que Estados Unidos forma parte de la OTAN.

Estos enfrentamientos colaterales podrían suponer un auténtico quebradero de cabeza para el actual equilibrio de intereses en el que se desarrolla la guerra contra el EI en la región, ya que el Ejército estadounidense lidera una coalición internacional en la que participan combatientes kurdos, contrarios a Al Asad, pero también al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.

Por su parte, Rusia apoya sin ambages al actual régimen y combate a los terroristas junto al Ejército local, en un área delimitada y separada de las fuerzas de la coalición por una zona de no agresión, que en diversos sectores del país está marcada por el cauce del río Éufrates.

Sin embargo, aunque según White "aún queda trabajo por hacer" en Siria, la inminente victoria sobre los yihadistas ha puesto de manifiesto los distintos intereses de cada parte, que han comenzado a posicionarse de cara al final de conflicto.

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