Siria lleva en guerra casi 7 años. En este tiempo miles de personas han perdido la vida, millones se han visto obligadas a marcharse y el conflicto se ha alargado hasta el punto de que no se ve una salida a medio plazo. También los contendientes y sus alianzas se han ido modificando a medida que avanzaba el enfrentamiento.

Tras la derrota del ISIS en Raqqa, el nuevo punto de fricción está ahora en Afrin, una localidad en la Gobernación de Alepo que está muy cerca de la frontera con Turquía. Allí ahora se están enfrentando el Gobierno de Damasco y las milicias kurdas con las fuerzas turcas en una extraña alianza que muestra que el que ayer era enemigo mañana puede convertirse en amigo.

Las fuerzas kurdas en la localidad de Afrin (REUTERS).
Las fuerzas kurdas en la localidad de Afrin (REUTERS).

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Para entender el origen de esta unión hay que remontarse un poco al pasado. En enero de 2018 Turquía inició una ofensiva contra las milicias kurdas por la cual invadió territorio sirio. El objetivo era reducir los territorios que los kurdos habían ido conquistando durante la guerra siria y así frenar la posible creación de un estado propio.

Desde hace años, el país otomano tiene un gran conflicto con los kurdos de Turquía, que también reclaman un estado propio. Debilitando a unos, evitaba nuevas reivindicaciones por parte de los otros. Curiosamente, los kurdos sirios han sido apoyados durante todo el conflicto por Estados Unidos que les ha financiado para que lucharan contra el Estado Islámico. Las implicaciones de turcos y estadounidenses son totales, ya que ambos son miembros de la OTAN. Pero esta relación a tres es completamente imposible…

Ahora el Gobierno de Assad se sitúa del lado kurdo, apelando a la defensa de la integridad territorial que Turquía rompió. En la guerra ambos contendientes han luchado juntos ocasionalmente, como por ejemplo para derrotar al Estado Islámico, pero lo cierto es que no es una alianza muy común, ya que unos quieren tener su propio estado y los otros buscan defender una Siria unida, con lo que las contradicciones son evidentes…

El Gobierno sirio ha evitado la confrontación directa y ha enviado a milicias proiraníes, mientras que su Ejército regular está combatiendo en otros lugares, lo que muestra que a Assad no le interesa un conflicto fuerte con Turquía.

Guta totalmente arrasado por los bombardeos del Gobierno (AP).Guta totalmente arrasado por los bombardeos del Gobierno (AP).
Guta totalmente arrasado por los bombardeos del Gobierno (AP).

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En lo que respecta al acuerdo con los kurdos, hasta ahora las pretensiones del Ejecutivo han sido duras, apelando a que las milicias entreguen las armas pesadas y devuelvan el control de Afrin al Ejecutivo, lo que supondría la renuncia al mayor logro que han conseguido los kurdos en la guerra: un autogobierno efectivo de territorio. Pero los expertos aseguran que Assad podría conformarse de momento con la cesión de los yacimientos de petróleo que los kurdos controlan en la provincia de Deir Ezzor.

Y a todo esto Turquía no ve con malos ojos que el presidente sirio recupere el control del territorio con tal de que aplaque las ansias kurdas de tener su propio estado. Un complejo juego de alianzas e intereses que se puede quebrar al menor movimiento en falso.

Además de combatir apoyando a los kurdos contra Turquía, el Gobierno continúa su implacable recuperación del territorio. Tras la derrota rebelde en Alepo y del Estado Islámico en Raqqa ahora está bombardeando la localidad de Guta, una región cercana a la capital a la que ha tenido bajo asedio desde 2013. El último bastión rebelde cerca de Damasco está sufriendo numerosas bajas civiles y la comunidad internacional ha hecho un llamamiento para que se detengan los ataques, que pueden ser considerados crímenes contra la humanidad.

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