Vista general de uno de los campamentos para refugiados rohinyás en Ukhiya, Cox's Bazar, Bangladesh. EFE/Archivo

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Dacca, 1 mar (EFE).- Bangladesh acusó hoy a Birmania (Myanmar) de desplegar efectivos militares en una zona fronteriza cercana donde se encuentran atrapados en tierra de nadie varios miles de refugiados rohinyás.

El Ministerio de Exteriores bangladesí manifestó al embajador birmano en Dacca, Lwin Oo, su preocupación por el aumento de presencia militar en la zona, informó el ministerio en un comunicado.

El secretario interino de Exteriores, Khurshed Alam, indicó al embajador birmano que "un aumento de la presencia militar creará confusión con Bangladesh e intensificará las tensiones en la frontera".

Según el comunicado, Bangladesh expresó su deseo de que su vecino retire las fuerzas de seguridad "inmediatamente" de la zona.

La Guardia Fronteriza de Bangladesh (BGB, por sus siglas en inglés) también acusó hoy al ejército de Birmania de tomar posiciones en territorio birmano, cerca de la frontera.

Las fuerzas de seguridad de Birmania desplegaron armamento pesado y vehículos "de tipo militar", aseguró el director adicional del BGB, general Mujibur Rahman, durante una rueda de prensa en la capital bangladesí.

Unos 6.500 refugiados rohinyás procedentes de Birmania se encuentran atrapados en tierra de nadie entre los dos países, y Dacca pidió a Birmania que acepte su repatriación sin ninguna verificación por no haber entrado en su territorio.

Según Rahman, en los últimos días la guardia fronteriza birmana y el ejército han estado activos en el área instalando alambre de espino e instalando equipamiento de vigilancia "de alta tecnología".

"Durante el último mes, han estado pidiendo a los rohinyás que abandonen el lugar con un altavoz", dijo.

La repatriación de los refugiados rohinyás, de los que 688.000 llegaron a Bangladesh desde el pasado agosto, debía haber comenzado en un plazo de dos meses desde la firma de un acuerdo entre los dos países, el pasado 23 de noviembre.

El éxodo rohinyá se originó el 25 de agosto, tras una ataque de un grupo insurgente que fue respondido con una campaña militar en Rakain, donde se calcula que habitaba alrededor de un millón de miembros de esta minoría musulmana no reconocida por las autoridades birmanas.

La ONU y organizaciones defensoras de los derechos humanos han denunciado numerosas veces que existen pruebas claras sobre los abusos y el Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU lo ha calificado de "limpieza étnica" y ha afirmado que hay indicios de "genocidio".

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