Algunos, incluido el presidente Donald Trump, defienden que armar a los maestros en las escuelas es una vía adecuada para elevar la seguridad de los estudiantes y prevenir y contener ataques armados como los que, trágicamente, han enlutado al país tras matanzas como las de las escuelas Stoneman Douglas o Sandy Hook.

Otras personas, en cambio, creen que hay soluciones diferentes a las armas y la violencia, como la bibliotecaria de una escuela primaria en el área de Atlanta que, aunque parezca increíble, recurrió simplemente a la fe y el amor. Y fue capaz de comprobar su efectividad directamente frente a un tirador armado hasta los dientes.

En agosto de 2013, como narra la cadena CNN, Antoinette Tuff trabajaba en la recepción de la escuela Ronald E. McNair Discovery Learning Academy cuando un sujeto irrumpió en el lugar armado con un rifle AK-47 y cientos de balas.

Antoinette Tuff escribió un libro de memorias sobre cómo sobrevivió y evitó una matanza cuando un joven armado con un AK-47 irrumpió en la escuela en la que ella trabajaba. Fe y amor fueron, dijo Tuff, sus armas. (ABC)
Antoinette Tuff escribió un libro de memorias sobre cómo sobrevivió y evitó una matanza cuando un joven armado con un AK-47 irrumpió en la escuela en la que ella trabajaba. Fe y amor fueron, dijo Tuff, sus armas. (ABC)

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Sorprendentemente, Tuff encaró al hombre, un joven de 20 años llamado Michael Brandon Hill, y con el enorme peligro de ser asesinada decidió hablar con él mientras llamaba al 911.

Logró entonces, mientras era mantenida como rehén, que pasaran preciados minutos, necesarios para que a la escuela llegara ayuda policial, sin que entre tanto se desatara allí la tragedia. Tuff le habló a Hill, cuenta CNN, de sus propios problemas en la vida –ella es divorciada, tiene un hijo con una discapacidad y trató de suicidarse– y logró apaciguarlo con palabras consoladoras: “Todo va a estar bien, cariño… Yo solo quiero que sepas que te quiero… y estoy orgullosa de ti”.

Palabras que, dichas a un tirador armado con un rifle de alto poder e intenciones amenazantes, lucen sorprendentes y cargadas de inusitado candor y valor.

Palabras que, al final, tuvieron éxito pues Hill optó por rendirse a la policía y se evitó así que en esa escuela se desatara una horrible tragedia.

Así, Tuff tiene de su lado el haber vivido en carne propia un momento de inmenso peligro y riesgo de muerte, haber logrado superarlo y con ello salvado a otros sin recurrir a la violencia sino al diálogo y la emoción compartida. Y desde ese rudo día de 2013 ha continuado trabajando en favor del desarrollo y la motivación de los estudiantes.

Por ello, su experiencia resulta peculiar entre las ideas sobre seguridad escolar. Tuff afirma que si hubiese estado armada el día en el que Hill irrumpió en su escuela todos habrían acabado muertos. Su alternativa, y lo que le permitió ese día sobrevivir, no fue escalar la tensión o tratar de disuadir con la amenaza de violencia adicional, sino diluirla y desactivarla.

“Mostrando compasión incluso cuando [la situación] es abrumadora”, dijo a CNN. Su fe cristiana, como se comentó tiempo atrás en la radio NPR fue importante en ello y en el singular aplomo que mantuvo en ese momento de vida o muerte.

Ciertamente, un tirador diferente y una rehén distinta quizá habrían interactuado de otro modo en las circunstancias en la que se encontraron Tuff y Hill, pero ella está convencida que cuando le mostró compasión a su potencial asesino logró neutralizar la amenaza y salvar con ello a cientos de estudiantes en esa escuela. Y también salvó a Hill de volverse un asesino en masa y de, como podría haber sucedido y ha pasado en el caso de otros tiradores, perecer tras su ataque.

Michael Brandon Hill irrumpió armado con un AK-47 en una escuela en el área de Atlanta. Antoinette Tuff, bibliotecaria del lugar, lo disuadió con palabras empáticas de desatar una masacre y logró que Hill se entregara a la policía. (AP)Michael Brandon Hill irrumpió armado con un AK-47 en una escuela en el área de Atlanta. Antoinette Tuff, bibliotecaria del lugar, lo disuadió con palabras empáticas de desatar una masacre y logró que Hill se entregara a la policía. (AP)
Michael Brandon Hill irrumpió armado con un AK-47 en una escuela en el área de Atlanta. Antoinette Tuff, bibliotecaria del lugar, lo disuadió con palabras empáticas de desatar una masacre y logró que Hill se entregara a la policía. (AP)

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Tuff añade tajante que en vez de gastar dinero en armar a maestros esos recursos deberían usarse para aumentar el salario de los docentes y dotarlos de materiales para su labor, que muchas veces ellos mismos deben pagar de su bolsillo.

Y opinó que la seguridad escolar ciertamente debe incluir control de armas pero también un aumento de la autoestima de los estudiantes, contención del bullying y un diálogo muy amplio en el que participen educadores, padres, autoridades y los alumnos.

Algunos la considerarán ingenua o inconsciente, pero Tuff insistió ante la televisora en que la empatía y no temer al mal son vías difíciles pero viables en estas críticas cuestiones. Para cerrar la entrevista con CNN, Tuff dice que no siente que tras lo que ha vivió necesite tener un arma. “Tengo a Jesús. Él es un arma buena para mí”, concluyó.

Muchos dirán con fundamente que sólo con fe no es posible formular políticas públicas, pero ciertamente sin ella –de la denominación que sea– o de sus símiles filosóficos, éticos, cívicos o agnósticos, muchas veces el resultado resulta tambaleante.

Se pueda o no proyectar a mayor escala, la firmeza que mostró Tuff en el peor de los momentos resulta indiscutiblemente necesaria y loable.

Sigue a Jesús Del Toro en Twitter: @JesusDelToro

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