Mientras desde el gobierno federal y otros estamentos crecen las presiones y estigmatizaciones en contra de los inmigrantes y se persigue con intensidad a los indocumentados, en California se ha dado un nombramiento en un cargo público del Senado estatal que resulta notable tanto por su simbolismo como por sus posibilidades concretas.

Lizbeth Mateo, de 33 años, abogada graduada de la escuela de derecho de la Universidad Santa Clara y especialista y activista en derechos de los inmigrantes fue designada por el presidente del Senado de California, el demócrata Kevin de León, como integrante del comité que asesora y supervisa el programa de becas y oportunidades para estudiantes en California, especialmente dedicado a apoyar a las comunidades de bajos recursos.


Lizbeth Mateo, joven abogada indocumentada que reside en California. Ha establecido ya su despacho legal y fue designada integrante de un comité de apoyo y becas a estudiantes por el Senado californiano. (MateoLaw.com)

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Tal situación podría no ser sino un movimiento burocrático más de alcance meramente local, pero su significado trasciende su contexto directo porque Mateo es una inmigrante indocumentada. Según el periódico Sacramento Bee, Matero nació en Oaxaca, México, y llegó a Estados Unidos traída por sus padres cuando tenía 14 años de edad. Ella es, así, una ‘dreamer’ que, como muchos otros casos de jóvenes inmigrantes, ha sabido salir adelante, destacar en lo académico y profesional y servir a su comunidad y al país.

En un comunicado, Mateo dijo que “mientras los estudiantes indocumentados se han vuelto más visibles en el estado, siguen con representación insuficiente en los lugares donde se toman las decisiones”.

La designación de Mateo sería, así, una vía para comenzar a mitigar esa situación. De León, de acuerdo al citado periódico, dijo en un comunicado que “mientras Donald Trump se obsesiona con muros, California continua concentrándose en oportunidades… Mateo es una joven valiente, determinada e inteligente que bajo un gran riesgo personal se ha dedicado a luchar por aquellos que buscan su justo lugar en este país”.

Mateo ha debido esforzarse para lograr su educación universitaria y su desarrollo profesional. Como relata The Washington Post, al haber llegado a Estados Unidos a los 14 años no aprendió inglés sino hasta la escuela secundaria pero con dedicación se graduó de la universidad y de la escuela de derecho y aprobó el examen de la Barra Estatal de Abogados, lo que le permitió abrir su despacho en el área de Long Beach, California.

Ella agradeció en Twitter a De León por el nombramiento y dijo que trabajará para ampliar las oportunidades educativas para los estudiantes de bajos recursos. En California, según cifras citadas por el post, unos 72.300 indocumentados asisten a universidades públicas y colegios comunitarios.

Thank you Sen. @kdeleon for appointing me to the CalSOAP Advisory Committee. I look forward to working w/ the rest of the committee & the Student Aid Commission in such important task – increase the accessibility of postsecondary education opportunities for low-income students.

— Lizbeth Mateo, Esq. (@LizbethMateo) March 15, 2018

La propia Mateo ha enfrentado los rigores del roto sistema de inmigración del país. Ella fue en 2013 parte del grupo conocido como “Dream 9”, jóvenes dreamers indocumentados que viajaron a México y volvieron al país (no sin trabas) para exigir que se permita la reunificación familiar de los inmigrantes.

Luego, cuando en 2015 solicitó la protección del programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) el Servicio de Inmigración y Ciudadanía le indicó en dos ocasiones que su petición sería rechazada por haber salido del país. Mateo recibió entonces cartas de apoyo de varios congresistas, profesores universitarios e instituciones.

Aunque no es claro si ella finalmente obtuvo DACA, como todos los ‘dreamers’ enfrenta actualmente la incertidumbre de la eliminación de ese programa decretada por el presidente Donald Trump y del litigio judicial que, por el momento, ha mantenido abierta la posibilidad de los beneficiarios de solicitar la renovación de sus permisos, pero no la solicitud por primera vez de esa protección contra la deportación.

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Lizbeth Mateo tras su graduación como abogada. (NotOneMoreDeportation.com)

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En todo caso, desde 2014 la ley en California concede a los indocumentados el derecho a ejercer la abogacía, indica el International Business Times, y por ello la situación migratoria no habría sido un freno para el nombramiento de Mateo en la citada comisión de apoyos y becas a estudiantes.

Ella, además, inaugura este 17 de marzo las oficinas de su despacho legal en Wilmington, California.

Pero también hay voces críticas, como la del asambleísta republicano Travis Allen, que consideran la designación de Mateo como “un insulto a todos los ciudadanos de California y a los residentes legales. El Partido Demócrata de California da ahora prioridad a los inmigrantes ilegales sobre los ciudadanos de California”.


Lizbeth Mateo y el equipo de su nuevo despacho de abogados en California. (Facebook / Mateo Law Office)

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En todo caso, y aunque existe rechazo en círculos de la derecha, el nombramiento de Mateo sería procedente, si bien no está exento de la punzante polémica que actualmente existe en torno a la inmigración en Estados Unidos y al afán del gobierno de Trump de perseguir a los indocumentados, reducir la inmigración en general, levantar un muro fronterizo y sancionar a las jurisdicciones ‘santuario’ que no colaboran plenamente con las autoridades de Inmigración en ciertos temas.

La historia de Mateo es, a fin de cuentas, un ejemplo de dedicación, superación y lucha tanto a favor de sí misma y de su familia como de la comunidad en general. Es una muestra de las valiosas aportaciones que la enorme mayoría de los indocumentados hacen al país y de la legitimidad de resolver su estatus y darles una vía legal para permanecer en el país al que sirven.

Sigue a Jesús Del Toro en Twitter: @JesusDelToro

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