• Fotografía cedida por la ONU que muestra el debate abierto celebrado en el Consejo de Seguridad en la sede del organismo en Nueva York (EE.UU.). EFE/Evan Schneider/ONU

1 / 2Fotografía cedida por la ONU que muestra al secretario general de la ONU, António Guterres, durante un debate abierto en el Consejo de Seguridad en la sede del organismo en Nueva York (EE.UU.). EFE/Evan Schneider/ONU

Naciones Unidas, 28 mar (EFE).- Distintos países unieron hoy su voz para hacer más efectivas las operaciones de paz de la ONU y reducir el número de cascos azules muertos y de los casos de abusos sexuales, todo ello mientras EE.UU. recorta su aportación económica.

"Los cascos azules suelen estar mal equipados, mal preparados y no están listos para los ambientes peligrosos en los que operan. (…) Nuestros efectivos son vulnerables y un objetivo para los ataques", reconoció el secretario general, António Guterres, durante el debate abierto del Consejo de Seguridad.

Guterres afirmó que a menudo las tropas de la ONU suelen adoptar una postura pasiva y "defensiva", lo que permite que las fuerzas hostiles tengan tiempo para planear ataques contra ellos.

El año pasado, el número de cascos azules muertos en misiones de paz casi duplicó el de 2016, pasando de 34 fallecidos a 59, una cifra "inaceptable" para Guterres, que anunció nuevas medidas, como mejorar el entrenamiento de sus efectivos, revisar los equipos médicos o el encargo de estudios independientes que evalúen las operaciones.

Estos cambios se deberán llevar a cabo con un presupuesto más ajustado, y es que Estados Unidos ya vienen anunciando que reduciría su aportación a las misiones de paz, en línea de los recortes en política exterior propuestos por la Administración de Donald Trump.

"Estados Unidos ha sido, de lejos, el mayor contribuyente de las operaciones de paz de Naciones Unidas y ello no cambiará, pero el mantenimiento de la paz es una responsabilidad compartida (…) que debe comportar un coste compartido", avisó la embajadora de EE.UU. ante la ONU, Nikki Haley.

Haley recordó que a partir de ahora la contribución de EE.UU. no será mayor que el 25 % y dijo que espera que este "ajuste" se pueda llevar a cabo "de la manera más justa" posible.

El primer ministro holandés, Mark Rutte, que presidió el debate, puso énfasis en la importancia de tener "buena información" como la mejor estrategia para proteger a los cascos azules y los civiles.

Rutte pidió a los Estados que compartan responsabilidades, y puso como ejemplo los helicópteros médicos que su país ha destinado en la ciudad de Gao, en Mali.

"Después de que Holanda y más tarde Alemania suministrasen helicópteros en Gao (norte de Mali), Canadá anunció recientemente que tomará el testigo y eso es una muy buena noticia. Las estrategias de rotación (…) incrementan la sostenibilidad de las misiones e incrementan su calidad", concluyó.

Por su parte, el embajador de Perú ante la ONU, Gustavo Meza-Cuadra, insistió en que las operaciones de paz deben ir acompañadas siempre de un "proceso político real", que no dude en aplicar sanciones y otras medidas de presión económica pero que no olvide la importancia de contar con interlocutores en el terreno.

En un tono muy diferente se pronunció el embajador de Rusia, Vasili Nebenzia, que pidió "prudencia" al Consejo de Seguridad a la hora de aprobar mandatos para que no se conviertan en una "rutina".

Nebenzia exigió "imparcialidad" a los efectivos de la ONU y les instó a mantenerse neutrales en cualquier conflicto por difícil que sea.

Guterres mencionó cuatro misiones que se enfrentan a "serios retos" (Mali, Sudán del Sur, República Democrática del Congo y República Centroafricana) y otras donde se ha logrado finalmente la paz, como Liberia, Sierra Leona y Costa de Marfil.

El secretario general recordó que bajo su mandato, la ONU ha impulsado medidas para que las víctimas de abusos sexuales en operaciones de paz "tengan claro de qué manera pueden denunciar esas acusaciones" para acabar así con la "impunidad".

Durante el último año, se destaparon varios casos de abusos sexuales por parte de cascos azules, como en la República Centroafricana, donde la ONU retiró a los efectivos de la República del Congo destinados a ese país después de que una investigación propia determinase que las repetidas denuncias de abusos sexuales contra ellos mostraban un problema "sistémico".

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