PABLO PARDO/Nueva York–. ¿Todavía le habla alguien de la Casa Blanca a Michael Wolff? Después de la disección que ha hecho de la Administración Trump en su libro Fire and Fury. Inside the Bush White House (publicado en español con el título Fuego y Furia: Dentro de la Casa Blanca de Trump), cabría esperar que no. El propio Trump atacó a Wolff en Twitter, calificándole de “perdedor total”. Y sus abogados trataron de suspender la publicación del libro.


Michael Wolff. (Photo by Ralf Juergens/Getty Images)

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Así que Wolff no debería, en principio, ser muy popular en la Casa Blanca, pese a que todavía “hay alguna gente con la que me hablo. Pero no es la gente de relevancia que sale en el libro”, declara sentado en una butaca en su oficina, que está en su casa. A su espalda, su mesa de trabajo, y, tras ella, una librería que llega hasta el alto techo de la casa, en el barrio de Chelsea, en Manhattan. Una escalera de bambú está apoyada en la biblioteca.

La publicación del libro fue un seísmo en la vida política de Estados Unidos. Steven Bannon, el máximo estratega electoral de Trump, que había dejado la Administración para volver a dirigir la página web de la alt right Breitbart, fue despedido por la principal financista del proyecto, Rebekah Mercer, la multimillonaria heredera del financiero Robert Mercer (que a su vez tuvo que abandonar en 2017 su puesto en el fondo de inversión de alto riesgo Brisgewater por sus actividades políticas).

Los Mercer no se hablan con Wolff. “Solo sé que están enfadados”, declara, con un tono de voz indiferente. Wolff ha quemado las naves con su libro. Y lo asume. Se hizo pasar por un aliado de Donald Trump para tener acceso a la Casa Blanca. Y el caos le permitió adentrarse en un mundo de peleas de poder sin tregua.

Ajeno al éxito de su obra, Wolff tampoco tiene comunicación con Bannon, su principal fuente para el libro en el que desata un ataque sin cuartel contra quienes llama ‘Jarvanka’: Jared Kushner e Ivanka Trump. “No me he puesto en contacto con él, y él no se ha puesto en contacto conmigo”, explica.


Ivanka Trump y Jared Kushner. REUTERS/Kevin Lamarque

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La tesis de Fuego y Furia es doble: por un lado, Trump no está cualificado, debido a su temperamento, para gobernar; y, por otro, su equipo está en guerra constante.

El primer punto es más evidente. El segundo, subyace en el libro, aunque Wolff nunca lo explica del todo. “La Casa Blanca de Trump es una chifladura por su propia naturaleza. Normalmente, el equipo de un presidente lo conoce desde hace años y, además, ha colaborado con él de forma muy estrecha en una campaña presidencial que suele durar, desde el primer momento en que se plantea hasta que llega la inauguración, tres años. El problema con Trump es que nadie le conocía cuando llegó a la Casa Blanca. El propio Bannon solo había colaborado con él durante unos pocos meses antes de las elecciones”, afirma Wolff.

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El resultado es un equipo de gobierno que “es escandalosamente amateur. Hay algunos personas que conocen el trabajo y saben cómo hacer que las cosas funcionen. Pero no son genios, y su capacidad de actuar queda muy limitada por el resto”.

Por el resto del equipo, y por la personalidad de Trump. En el libro, Wolff llama al presidente “analfabeto funcional”, que es incapaz de leer una página seguida y tiene una personalidad volátil. Es una descripción del hombre más poderoso del mundo “que no es preocupante; es más que preocupante. No hay manera de transmitirle información. Ni lee ni escucha. Todo su equipo ha acabado por admitir eso”.

Para el periodista, Donald Trump “es solo un rico heredero”, que ha fracasado en el mundo de la empresa, aunque concede que “es bueno construyendo. O eso me han dicho: que es capaz de hacer una estimación correcta de los costes y del calendario para construir un edificio. Y, luego, es bueno vendiendo. De hecho, eso es lo que le ayudó a ganar las elecciones: vendió una imagen de sí mismo a los votantes, como antes había vendido una imagen de sí mismo a los televidentes con su reality show El Aprendiz”.


Donald Trump. (AP Photo/Ted S. Warren, File)

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De hecho, la personalidad de Trump ayudó a que Fuego y Furia fuera un éxito editorial con pocos precedentes. El libro fue publicado el 4 de enero. La editorial adelantó su salida para, precisamente, aprovechar la publicidad gratuita que el presidente le había dado con sus ataques.

“Lo que Trump hizo va más allá de mis sueños más locos. Yo esperaba que tuiteara algo sobre el libro, pero no que tratara de impedir la publicación y que intentara llevarme a los tribunales por difamación y violación de la privacidad. Me hizo un favor inmenso, y dio una muestra –otras más– de cuán fuera de control está y de lo tonto que es. No existe ninguna circunstancia sobre la faz de la Tierra bajo la que el presidente de Estados Unidos pueda llevar a juicio a alguien por difamación o tratar de prohibir la publicación de un libro. Lo único que logró, y esto es típico de Trump, fue hacer que más gente leyera el libro”, concluye.

Fuego y Furia es el libro más vendido de lo que va de año. Y acaso mantenga esa posición durante todo 2018. Entretanto, va a ser llevado a la televisión. ¿Cómo será la serie? “Creo que debería tener un poco el tono de The Crown y también de House of Cards, pero de la versión británica”, comenta Wolff entre bromas y veras. The Crown trata sobre la reina Isabel II de Inglaterra; la versión británica de House of Cards es similar –aunque anterior– a la protagonizada por Kevin Spacey, pero con mucha más negatividad.

El éxito de ventas se ha extendido fuera de Estados Unidos. En su edición en español “el libro se agotó el primer día” (el 20 de febrero), explica el director de Península, el sello editorial que lo publicó, propiedad de Planeta. Para Perelló, “la venta del libro, tanto en formato físico como electrónico, está siendo extraordinariamente buena”. El propio editor admite que “me equivoqué con el libro: no pensé que iba a vender tanto”.

Wolff afirma que no dejó nada fuera. Solo cosas “con las que no me sentía cómodo, o los abogados [suyos y de la editorial] no se sentían cómodos. Pero estoy satisfecho con todo lo que he escrito en el libro”, declara.


Vía HuffPost

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Muchos periodistas que cubren la Casa Blanca no comparten ese punto de vista. De hecho, Wolff ha conseguido que le critiquen quienes critican a Trump. “No me ha sorprendido”, declara. “Recuerdo cómo me miraban en la sala de prensa. Si les molesta pues… lo siento. Los conozco desde hace mucho tiempo, y sé que hacen algo totalmente diferente de lo que yo hago. En cierto sentido, ellos son funcionarios, burócratas. Yo no me veo a mí mismo así, sino más como un escritor. Yo busco personajes, historias que contar, y lo hago de una manera diferente a la de los corresponsales acreditados en la Casa Blanca”.

Algunas de esas historias son muy controvertidas. Por ejemplo, Wolff apunta en el libro que el hermano mayor de Trump, Fred, era “probablemente gay”. Eso es algo sobre lo que nadie ha hablado nunca. No así de las circunstancias de su muerte en 1981 por su adicción al alcohol, cuanto tenía 43 años, de las que ha hablado el propio presidente.

“Yo no sé si nadie lo sabe a ciencia cierta, pero es algo que Trump ha hablado con personas de su entorno. Ha mencionado que Fred tal vez fuera homosexual”, declara Wolff.

Otro punto problemático es cuando sugiere que el hermano de Kushner se opone a los intentos de Trump de desmantelar Obamacare porque tiene una aseguradora sanitaria. Cuando se interroga a Wolff si está sugiriendo la existencia de un posible conflicto de intereses, da marcha atrás. “No, no lo creo. Hay muchos conflictos de intereses en el equipo de Trump, pero ése no es uno de ellos”.

Pero, en último término, ¿cuál es el significado de Donald Trump? Para Wolff, el presidente va a pasar a la historia “como un experimento, y quizás esté pecando de optimista, pero creo que el dictamen va a ser que el experimento falló”.

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