El presidente estadounidense, Donald J. Trump, responde a los medios durante una reunión con el emir de Catar, Tamim bin Hamad al Zani (no aparece en la fotografía), celebrada en el despacho Oval de la Casa Blanca, Washington D.C (Estados Unidos) hoy, 10 de abril de 2018. EFE

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Washington, 10 abr (EFE).- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está recabando apoyos de cara a las posibles represalias que podría tomar Washington contra el gobierno de su homólogo sirio, Bachar al Asad, con motivo del presunto ataque químico perpetrado contra la población de Duma este pasado sábado.

Después de haber abordado estos últimos días la posibilidad de "una respuesta fuerte y conjunta" con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, Trump conversó del tema con la primera ministra británica, Theresa May, y con el emir de Catar, Tamim bin Hamad al Zani.

Según un comunicado divulgado hoy por la Casa Blanca, tanto Trump como May, con quién habló por teléfono, coincidieron en condenar "el desprecio vicioso del presidente sirio Asad por la vida humana".

Asimismo, según explicó posteriormente en rueda de prensa la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, ambos líderes "estuvieron de acuerdo en no permitir el uso de armas químicas", tal y como establece el Protocolo de Ginebra.

En cuanto a Tamim, que se encuentra estos días de visita oficial en Washington y fue recibido hoy por el mandatario en la Casa Blanca, el emir mostró su preocupación "por el sufrimiento del pueblo sirio" y aseguró que Catar "no tolerará" este tipo de acciones que, según dijo, "deben parar inmediatamente".

Estas conversaciones se enmarcan en la posibilidad de que el Pentágono ejecute una respuesta "contundente" contra el gobierno de Al Asad, una acción para la cual Trump querría contar con el respaldo de la comunidad internacional.

"Estamos trabajando con nuestros socios y aliados para evaluar todas las opciones", declaró Sanders durante la rueda de prensa celebrada este martes en la Casa Blanca.

A pesar de que se espera que, a petición de Washington, la ONU vote esta misma tarde sobre su proyecto de resolución para poner en marcha un nuevo mecanismo internacional para investigar el uso de armas químicas en Siria, Trump contempla ir más allá y tomar represalias militares contra el Ejército sirio.

De hecho, tras reunirse anoche con su cúpula militar, Trump anunció hoy que no asistirá este fin de semana a la Cumbre de las Américas, que se celebra en Perú, para poder "supervisar la respuesta estadounidense a Siria y vigilar los acontecimiento globales".

El año pasado, a raíz del uso de gas sarín contra civiles en la localidad siria de Jan Sheijún (Idleb) por parte del régimen sirio "fuera de toda duda", según dijo entonces el Pentágono, Trump ordenó un ataque unilateral contra la base aérea de Shayrat (Homs), supuestamente el origen del caza que ejecutó el bombardeo químico sobre esta ciudad.

Sin embargo, en los últimos tiempos, Estados Unidos había mostrado una postura más laxa ante otros supuestos ataques con armas químicas que, de acuerdo con distintas organizaciones humanitarias, habrían sido ordenados por el propio Al Asad.

Preguntada sobre qué ha motivado que en esta ocasión la Casa Blanca sopese tomar cartas en el asunto, Sanders se limitó a decir que "todo el mundo ha podido ver el porqué este (último) ataque ha sido tan terrible".

Según la Sociedad Médica Siria Estadounidense (SAMS, en sus siglas en inglés) y la Defensa Civil Siria, ambas organizaciones apoyadas por EEUU, al menos 42 personas fallecieron el sábado con síntomas de haber sido expuestos a sustancias tóxicas durante el ataque a la localidad rebelde de Duma, próxima a Damasco.

Curiosamente, hace apenas una semana, Trump abogaba porque, una vez sea derrotado el Estado Islámico (EI), las tropas estadounidenses abandonen Siria, donde Estados Unidos lidera una coalición internacional de más de 60 países que tiene por objetivo acabar con el yihadismo en la región.

Al dar a conocer sus intenciones, Trump, que llegó a quejarse de que EEUU se ha gastado más de siete billones de dólares en Oriente Medio en los últimos años, hizo un llamamiento a la comunidad internacional, y en especial a los países de la región, a que se impliquen más en el conflicto Sirio, tanto militar como económicamente.

El futuro de Al Asad, por lo tanto, parecía haber pasado a un segundo plano en la lista de prioridades de Washington.

Sin embargo, todo parece haber cambiado tras el ataque a Duma; una acción que ha llevado a Trump a criticar abiertamente al Kremlin por su posible connivencia y a referirse al presidente sirio como el "animal de Asad".

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