Lo último que Mave Grace, de 11 años de edad, vio antes de caer inconsciente fue un grupo de hombres con machetes que le abrieron el vientre a su madre embarazada y mataron al niño, su hermano, que estaba por nacer.

Cuando Grace despertó, estaba rodeada de cadáveres. Su mano izquierda había sido cortada justo por encima de la muñeca.

"A nuestro alrededor vimos cuerpos por todas partes", explica Mave Grace a la agencia Reuters. Con un vestido verde estampado, la pequeña mira al sol con los ojos entrecerrados mientras sostiene su brazo sin manos, con las costras del tocón aún no completamente curadas.

La aldea natal de Mave Grace, Tchee, se encuentra en la región oriental de Ituri (Congo), donde la lucha étnica entre los pastores Hema y los granjeros Lendu ha costado vidas incalculables y ha obligado a miles de personas a huir desde que comenzó, a principios de este año.

Encontrar información sobre Ituri es muy difícil, ya que la región es muy remota y volátil, pero la violencia allí es constante, impulsada en parte por un colapso de la autoridad gubernamental que también ha desencadenado conflictos en otras partes del país. La negativa del presidente Joseph Kabila a dejar el poder al final de su mandato, en 2016, ha socavado la legitimidad del Estado a los ojos de muchos congoleños, con consecuencias mortales.

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La pequeña Racahele-Ngabausi, de dos años. Goran Tomasevic / REUTERS

Mave Grace, con su hermana Racahele-Ngabausi.

Goran Tomasevic / REUTERS REUTERS Goran Tomasevic / REUTERS Goran Tomasevic / REUTERS Mave Grace, Racahele-Ngabausi y su tía, Claudine Ngave, en el campo de refugiados. Goran Tomasevic / REUTERS Mave Grace, sentada…Sigue leyendo en El HuffPost

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