Tras una larga y penosa travesía desde Centroamérica y a través de todo México, unas 150 personas (200 según diversas fuentes) de una caravana migrante compuesta mayormente por centroamericanos que huyen de la violencia y la desesperanza en sus países llegó a la frontera con Estados Unidos, al cruce de San Ysidro entre Tijuana, México, y San Diego, California.

Son hombres, mujeres y niños que anhelan, simplemente, una vida mejor y han encarado severos peligros para tratar de alcanzarla.


La hondureña Gabriela Hernández, con dos hijos de 6 y 2 años y unos cuatro meses de embarazo, fue la primera de la caravana migrante en ser admitida en el cruce fronterizo de San Ysidro, California, para presentar su solicitud de asilo. (Captura de pantalla / CNN)

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De todos ellos, hasta el momento solo ocho han sido admitidos a territorio estadounidense para formular su petición de asilo. Según The New York Times se trata de cuatro menores, tres mujeres (madres de los niños) y un joven de 18 años de edad.

Pero no hay claridad sobre cuántos más serán admitidos, ni cuándo, pues las autoridades fronterizas estadounidenses en San Ysidro dicen que han colmado su capacidad de procesamiento. Por lo pronto, los migrantes permanecerán allí, junto al paso fronterizo, hasta que los admitan a todos.

Tres de las personas ya admitidas son la hondureña Gabriela Hernández, de 27 años, y sus hijos Omar y Jonathan, de 6 y 2 años. Ella, además, está embarazada de unos cuatro meses y, como narran Khushbu Shan, Michelle Krupa y Leyla Santiago para CNN, fue la elegida por la propia caravana para ser la primera en la fila de los solicitantes de asilo.

Ella y sus hijos dejaron Honduras, acosados por violencia doméstica y por persecución de pandillas criminales. Incluso Hernández recibió amenazas de muerte contra su hijo de 6 años si no revelaba el paradero de su esposo, a quien había dejado antes a causa de sus abusos. Tuvo que huir súbitamente de su país y avanzar por Guatemala y México hasta la frontera estadounidense para solicitar asilo. “Yo no sé qué es lo que voy a hacer. Pero no puedo volver a mi país”, dijo la madre migrante.


Gabriela Hernández y sus hijos huyeron de la violencia en Honduras, cruzaron Guatemala y México y llegaron a Tijuana, desde donde pasaron el cruce de San Ysidro para solicitar asilo en Estados Unidos. (Captura de pantalla / CNN)

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Hernández decidió emprender el viaje desde Honduras, como se narra en CNN, sin tener mucha idea de lo que significaba la travesía y de los peligros que podría encarar. Pero decidió enfrentar el riesgo y sumarse a la caravana, pese a no tener dinero y depender de lo que otras personas pudieran darle.

El diario de su travesía por México, documentado por la citada televisora, revela el rigor del viaje y los graves problemas que debió enfrentar: la enfermedad de uno de sus hijos, que desarrolló neumonía, las difíciles condiciones de alimentación, hospedaje y transportación (a pie, en autobuses y en el techo o los vagones abiertos de los trenes conocidos como ‘La bestia’), los malestares del embarazo, la carencia de dinero, la inmensa incertidumbre.

Pero su historia también revela la solidaridad que ella y los otros migrantes recibieron de organizaciones cívicas, iglesias y médicos que les dieron una mano en muchos lugares de México: comida caliente, un lugar para dormir, medicinas para su hijo enfermo.

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También, desde luego, Hernández reaccionó a la hostilidad de Trump hacia ella y los demás migrantes de la caravana. Ella comentó que Trump “habla de nosotros como si fuésemos una plaga” y ríe, cuenta CNN, ante la noción que alguien pueda pensar que ella y sus hijos, los débiles entre los débiles, son peligrosos.

Gabriela and her boys – the three we have been profiling for over a month, are being processed by US immigration officials after waiting by the border crossing for 27 hours. @CNN pic.twitter.com/9YwWy1Azpl

— Khushbu Shah (@KhushbuOShea) May 1, 2018

En realidad, los migrantes de la caravana no se encuentran solos. Con ellos han viajado activistas, simpatizantes y abogados han revisado los casos y seleccionado los 200 más auspiciosos de lograr el asilo, impulsándolos a solicitar asilo una vez llegaron a Tijuana. Y 50 de ellos fueron los primeros en llegar al cruce de San Ysidro para pedir ser admitidos. Solo ocho, hasta ahora, han cruzado para iniciar su petición, elegidos por el resto de la caravana para ser los primeros.

Tesla Rich and her daughter Gaby are two of the eight also being processed by US immigration officials @CNN #thecaravan pic.twitter.com/dhVLWqEMc1

— Khushbu Shah (@KhushbuOShea) May 1, 2018

Otras de las personas admitidas fueron Tesla Rich y su bebé Gaby, según informó CNN. Los detalles sobre los migrantes admitidos son escasos, pero otros, que esperan su oportunidad, relatan también sus historias y las razones por las que buscan asilo en Estados Unidos.

Por ejemplo, indica el New York Times, Orfa Marín, también hondureña, espera su oportunidad de ser admitida junto a sus tres hijos y su compañero, aunque ellos no fueron seleccionados dentro del primer grupo de solicitantes. “Estoy muy contenta de que finalmente se haya comenzado” a admitir a migrantes, contó Marín, pero aceptó que “tendremos que esperar aquí hasta que sea nuestro turno. Pueden ser días”.

Y Shannel Smith, una migrante transgénero de 29 años que escapó de la violencia en Honduras, se dice decidida a esperar: “hemos pasado por mucho, así que esto no va a detenernos”, le dijo al Times.

Con todo, la administración Trump ve la caravana como un intento deliberado de vulnerar las leyes de inmigración de Estados Unidos –aunque en realidad presentarse en un puesto fronterizo y solicitar asilo es legal– y por ello la ha vilipendiado mediáticamente, con el propio presidente a la cabeza de la embestida.

The migrant ‘caravan’ that is openly defying our border shows how weak & ineffective U.S. immigration laws are. Yet Democrats like Jon Tester continue to support the open borders agenda – Tester even voted to protect Sanctuary Cities. We need lawmakers who will put America First.

— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) April 30, 2018

Hay, en paralelo, otros casos notorios. Por ejemplo, 11 personas que de acuerdo a las autoridades de EEUU eran parte de la caravana, y que fueron halladas del lado estadounidense tras presuntamente haber entrado ilegalmente, fueron acusadas penalmente de haber ingresado al país por un lugar distinto al que las autoridades designaron para el proceso de ingreso y solicitud de asilo, según informó ABC a partir de un comunicado del Departamento de Justicia.

NEW: DOJ says criminal charges have been filed against 11 “members of the so-called ‘caravan’…alleged to have illegally entered the country.” https://t.co/QeZ4dkXDpM pic.twitter.com/nmmqeSKyN7

— ABC News Politics (@ABCPolitics) May 1, 2018

Pero al margen de esos casos de presuntos cruces irregulares, el hecho de que ya hayan sido admitidas de modo válido ocho personas para que presenten su petición de asilo en realidad desmonta el dicho de Trump: llegar a un cruce fronterizo de Estados Unidos y solicitar asilo es legal y, al margen de lo que se decida al respecto, no habría irregularidad o peligro en ello si el proceso se realiza de modo formal en la zona designada de cruce.

Con todo, la incertidumbre lo cubre todo, tanto para los ocho admitidos por las autoridades estadounidenses como para los muchos que aún esperan del lado mexicano. Hernández dijo a CNN, por ejemplo, que no sabe qué le deparara una vez admitida en Estados Unidos. Dice que teme que la separen de sus hijos y a permanecer en detención, pero teme igualmente no poder quedarse en el pías. Para ella, como para muchos otros integrantes de la caravana, regresar a sus lugares de origen simplemente no es una opción.

Sigue a Jesús Del Toro en Twitter: @JesusDelToro

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