Un agente de policía custodia el cuerpo de una de las víctimas del atropello masivo de Toronto, el pasado 23 de abril.
Un agente de policía custodia el cuerpo de una de las víctimas del atropello masivo de Toronto, el pasado 23 de abril.

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Hombres que matan porque no pueden tener lo que desean. Sexo, más concretamente. La literatura o el cine están llenos de casos de despechados que masacran al objeto de su egoísta anhelo. Pero ahora asistimos a una variante en sintonía con los nuevos tiempos: la de los incel, un termino en inglés que significa célibes involuntarios. Grupos de hombres que se unen en foros de internet en los que dan rienda suelta a su autocompasión porque no han logrado tener relaciones sexuales con mujeres durante un largo tiempo y que escupen su odio hacia ellas sin rubor. Desprecio que el pasado 23 de abril acabó en el asesinato masivo de 10 personas. En Canadá. Porque ellas se lo buscaron.

Todo ocurrió a primera hora de la tarde. Siguiendo esta filosofía misógina, Alek Minassian, un joven de 25 años, pasó de los foros a los hechos y empotró su furgoneta alquilada contra las personas que estaban en una céntrica calle de Montreal. Mató a 10 -ocho eran mujeres- y causó heridas a otras 15. El caso despertó el fantasma de los atentados yihadistas que se han llevado a cabo recientemente en Europa con similar modus operandi (Barcelona, Niza, Londres), pero pronto las autoridades locales vieron que nada tenía que ver con ello. Que era un terror de otro tipo: la investigación policial encontró en la cuenta de Facebook del conductor un mensaje machista en el que celebraba el inicio de la "rebelión incel".

"El soldado de infantería Minassian desea hablar con el Sargento 4chan, por favor. ¡La rebelión Incel ya ha comenzado! ¡Derrotaremos a los Chad y a las Stacy! ¡Honra al Supremo Caballero Elliot Rodger!", decía el mensaje. Tras su ataque, en vez de lanzar gritos al aire o reivindicar lo que había hecho en nombre de su causa, lo que hizo fue rogarle al agente que lo detuvo que lo matase de un tiro en la cabeza.

Vamos a ir desgranando el mensaje, muy críptico para alguien ajeno al mundo incel (casi cualquiera de nosotros, hasta ahora). Cuando hablaba…

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