La historia del coronel Bruce Hollywood, de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, bien podría retratarse en una película… de Hollywood. La singular historia del militar estadounidense y su madre japonesa reúne ingredientes de drama, misterio, emoción, giros inesperados y, sobre todo, amor y esperanza.

“Debo decirte que si no lo hubiera vivido, casi no lo habría creído”, comentó al respecto el propio Hollywood al evocar su historia de maravilla.

Bruce Hollywood nació en Japón, pero su madre biológica lo dio en adopción en 1960, cuando él era un bebé, a una pareja estadounidense, Edward y Eleonor Hollywood, que vivían en el país asiático como parte de las fuerzas militares estadounidenses estacionadas en ese país.


El coronel (retirado) de la Fuerza Aérea de EEUU, Bruce Hollywood. (LinkedIn)

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Desde entonces y hasta los cuarentaitantos años, Hollywood no supo gran cosa de su origen japonés y, como él mismo narró a Kathryn Tolbert para The Washington Post, no tenía una identidad japonesa o japonesa-americana más allá de ciertos rasgos asiáticos de su rostro, que contrastaban con los de su padre, de ascendencia irlandesa, y su madre, de origen noruego.

Tras su adopción, la familia de Hollywood volvió a Estados Unidos y él logró, con el apoyo de sus padres adoptivos, emprender una exitosa carrera militar, logrando el grado de coronel en la Fuerza Aérea, y construyó su propia familia. Antes de morir, su madre Eleanor le impulsó a buscar a su madre biológica, pero Hollywood no hizo nada al respecto.

En 2005 todo cambió. Una tarde, en el estacionamiento del Pentágono, en Washington D.C., donde trabajaba, Hollywood sufrió un ataque cardiaco. “Este es el fin”, pensó él ante la convicción de que iba a morir y entonces resintió nunca haber tratado de buscar a su madre japonesa.

Afortunadamente superó el padecimiento y, decidido, Hollywood puso manos a la obra. Sus padres le habían revelado el apellido de su madre biológica y con ese dato en la mano visitó la Embajada de Japón para tratar de localizarla. También contactó a la Embajada de Estados Unidos en Tokio e incluso, contó Hollywood a Tolbert, recurrió a un detective privado.

“He vivido la mejor de las vidas, soy un coronel de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Tengo hermosos hijos. La vida es realmente buena”, pensó en escribirle a su madre una vez diera con su paradero.

Pero nadie pudo darle noticia de ella.

Unos meses después, mientras esperaba en un aeropuerto el abordaje de un vuelo que lo llevaría a una conferencia militar en Alemania, Hollywood conversó con el almirante Harry Harris, que también esperaba ese vuelo y que, coincidentemente, es también hijo de una japonesa. Hollywood le contó sus intentos de hallar a su madre y Harris se ofreció a ayudarlo. Aunque no tenía demasiadas expectativas, Hollywood le proporcionó a Harris los datos que tenía.

Unos días después sonó el teléfono. Hollywood tomó la llamada, proveniente de la Embajada de Japón. Le dijeron que habían logrado encontrar a su madre, Nobue Ouchi, al parecer gracias a las gestiones de Harris. Sorprendido, Hollywood le pidió ayuda a la embajada para escribirle una carta pero recibió una respuesta contundente.

Nada de carta: ella iba a llamarle directamente por teléfono en 10 minutos. Súbitamente, Hollywood consiguió un intérprete inglés-japonés y esperó la llamada. Tolbert narra que cuando el teléfono sonó y finalmente Hollywood pudo escuchar a su madre biológica, el hombre estaba en shock y su madre lloraba.

Él le dijo lo feliz que se sentía pero ella respondió que no hablaba inglés. Luego, vía el intérprete, Hollywood supo de la felicidad de su madre y de que ella, que al día siguiente cumplía 65 años, había recibido el regalo que siempre había soñado: contactar a su hijo, al que jamás había olvidado y en cuyo honor bautizó como ‘Bruce’ el restaurante del que ella es dueña en Japón.

Hollywood dijo al respecto que “era la historia más increíble que había oído o esta mujer está loca y todo esto no es cierto”. Pero no había locura y todo era una maravillosa realidad.

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Hollywood luego supo que Eleonor, su madre adoptiva, visitó a Nobue antes de dejar Japón y le dio una foto de Bruce de bebé. Así fue como ella supo el nombre de su hijo, y preservó por décadas en su mente la imagen del pequeño de la forografía.

Luce así natural que ella hubiese bautizado ‘Bruce’ a su restaurante, quizá una suerte de homenaje o invocación del nombre, como un llamado de esperanza por lo que, hasta entonces, parecía un improbable reencuentro.

Pero cuando se le dijo a Hollywood que Nobue quería ir a visitarlo, se negó: “No, es mi madre… Yo voy a ir a verla”. Así, unos días después de la llamada, Hollywood llegó a Shizuoka, Japón, y finalmente conoció a su madre, quien lo dio en adopción luego de que rompió la relación con su padre biológico, un militar estadounidense al que conoció en Japón pero que luego volvió a Estados Unidos sin saber que estaba embarazada, preocupada de no poder darle a su hijo una vida digna.

Pero lo que entonces se rompió se restauró firmemente, pues Hollywood viajó con frecuencia a Japón para verla y la invitó también a Washington.

Y tras ser revelada, muchos en redes sociales exaltaron emocionados esta historia y agradecieron a Hollywood.

Thank you to Bruce Hollywood for sharing his story. Bruce is a community leader and an amazing photographer! He searched for his Japanese birth mother. He found her — and the restaurant she had named after him. https://t.co/zcL8uH3KTT

— Kelly (@kigreenwi) May 8, 2018

Ella murió años después, en 2009, pero el reencuentro de Hollywood con su madre biológica completó un círculo vital para él. “Los últimos 12 años, finalmente me convertí en japonés-americano. Antes no tenía identidad japonesa-americana, solo rasgos físicos japonés-americanos. Pero al integrarme en esta comunidad, terminé estando increíblemente orgulloso de esta herencia que tengo”, dijo Hollywood.

Y en efecto, Hollywood, hoy un coronel retirado, está involucrado con varias organizaciones de la comunidad japonesa-americana. Al reencontrar a su madre biológica también se reencontró a sí mismo.

Tolbert, que reportó este caso, se ha dedicado a registrar los relatos de japonesas que se casaron con militares estadounidenses desde el fin de la Segunda Guerra Mundial a la fecha. En su sitio warbrideproject.com, ella ha reunido un amplio acervo de testimonios tanto de esposas y parejas como de los hijos de esas uniones, entre ellas el de una mujer japonesa que, como el reverso de la moneda, se lanzó a buscar a su padre biológico estadounidense.

Pero esa es otra historia.

Sigue a Jesús Del Toro en Twitter: @JesusDelToro

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