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Siete malos récords (y uno bueno) de 2017 sobre el cambio climático: no vamos nada bien, pero aún podemos reaccionar

Por mucho que nos alegremos de descubrir nuevos planetas, algunos potencialmente habitables y otros directamente catalogados como supertierras, el año no acaba bien para el nuestro. Dejamos 2016 ya con unos números nada alentadores, pero no parece que hayamos remendado demasiado tras 12 meses y 2017 ha resultado ser un año de muy malas cifras para la Tierra. Hace poco volvíamos a alcanzar otra de estas fatídicas cifras récord, en referencia al último informe de la National Oceanic and Atmospheric Administration en el que nos decían que no se ha visto una tasa de deshielo tan grave en el Ártico en al menos 1.500 años. Otro que se suma a una lista de datos nada alentadores en el año que Estados Unidos se salía del Acuerdo de París. Sin perder las esperanzas, por que haberlas haylas, repasamos este año de deberes no hechos (no por todos los que deberíamos, al menos) y los pronósticos y soluciones que esperamos para el que está apunto de empezar. Año nuevo, récord de temperatura nuevo No es cosa de este año, ni siquiera del anterior. A falta de conocer los datos del que está apunto de acabar, la Tierra ya llevaba encadenando nuevo récord de temperatura tres años en 2016, el cual pasaba a ser el más caluroso desde que se registran (es decir, 1880). De hecho, el récord podría ir mucho más allá, ya que se estimó que 2016 habría sido el más caluroso de los últimos 115.000 años, con niveles de carbono nunca visto en 4 millones de años. Números que ayudan a dibujar la gravedad del asunto, pero si aún así preferís verlo de una manera más gráfica (nunca mejor dicho), aquí reunimos diecisiete GIFs, gráficos e imágenes que reflejan cómo le fue a la Tierra el año pasado. Un marzo para olvidar para el sur e inolvidable para el norte (el bonus positivo) Cuando pensamos en la Antártida puede que nos pongamos en la situación de temperaturas bajo cero, de ésas inconcebibles cuando se tiene más cerca el ecuador que el polo. Pero resulta que este marzo saltó la alarma de que se había alcanzado la primaveral temperatura de 17,5 grados centígrados en el (no tan) gélido continente. Una temperatura que por las extremas condiciones de la región y los problemas que plantea la investigación (y la supervivencia allí) en realidad se registraba en 2015, en la base argentina que es el único asentamiento civil permanente de la Antártida. Y bien es cierto que justo es ésta una de esas regiones que aún nos falta conocer bien, pero atendiendo a los registros esta temperatura no deja de ser alarmantemente alta. Por suerte no todos los récords medioambientales fueron malos en el tercer mes de 2017. En Reino Unido se lograba que las emisiones de dióxido de carbono (CO2) quedasen al mismo nivel que en el año 1894, tras descender un 6% con respecto a 2015. Un logro que, aunque anecdótico, nos dejaba ese buen sabor de boca de que no está todo perdido y de que la transición energética es factible. Reino Unido lograba rebajar los niveles de dióxido de carbono a niveles de 1894. (Crédito: CB) Llega la piratería climática y las alergias no se van Hacemos una coda entre tanto récord para acordarnos de dos eventos llamativos que aunque no dan para cifra escalofriante lo son per se. Al menos el hecho de que un río se esfume o el que tengamos que sufrir cada vez durante más meses la pesadilla de las alergias son cosas que no ocurren todos los días. Resulta que el cambio climático no sólo tiene efectos graduales y perceptibles tras el paso de años o gracias a ciertas mediciones, sino que en ocasiones logra demostraciones tan llamativas como hacer desaparecer un río. Tal cual. Cuatro días fueron suficientes para hacer desaparecer el río Slims, que cambió su curso justo al sentido contrario. Uno de los primeros casos de piratería fluvial climática que se pudo documentar en vivo, de hecho probablemente sea la primera captura fluvial producida por el cambio climático de la que se tiene constancia. La desaparición del río Slims fue uno de los primeros casos de piratería fluvial climática que se pudo documentar en vivo Lo que no desaparece, sino todo lo contrario, es la temporada de alergias estacionales, que es cada vez es más larga e intensa. Y el pasado mes de mayo los expertos señalaron al cambio climático como uno de los principales responsables, al quedar un clima y una concentración de CO2 más favorables para la floración (y, por tanto, para la concentración de polen). Un mes de julio como no lo habido en siglos En verano el mundo volvía a ganar una medalla de oro, aunque reñida con el año pasado. El pasado mes de julio fue el más caluroso desde que recopilan los datos de temperatura, es decir, desde los 137 años que se lleva teniendo registro, según nos contaban desde la NASA. Julio se llevó el récord, pero tampoco significa que el resto de meses lo hiciésemos mucho mejor. Como vimos en su momento, enero, febrero, marzo, abril y mayo de 2017 quedaban en segundo lugar en cuanto a los más calurosos que ha registrado la NASA por debajo de los de 2016, y junio de 2017 quedaba el junio más caluroso jamás registrado. Uno de los diez icebergs más grandes de la historia El deshielo de los polos es progresivos, aunque en julio dio lugar a un iceberg también de récord. Con un billón de toneladas menos, la plataforma de hielo Larsen C se reducía un 12% en volumen tras acabarse de abrir una grieta que se tenía muy vigilada. Un bloque de hielo que apuntaba a ser tan grande como La Rioja (España) de un volumen de unos 5.800 kilómetros cúbicos. The Larsen-C rift opening over the last 2 years from #Sentinel1 pic.twitter.com/MT9d3HAw1M— Adrian Luckman (@adrian_luckman) 31 de enero de 2017 Un récord heredado (otro) Este "logro" corresponde en realidad a 2016, pero la noticia la teníamos ya en octubre de éste. Si la noticia en Reino Unido era algo más alentadora en cuestiones de CO2, la cosa no fue nada bien a nivel global. La ONU y la OMS determinaban que el pasado año se marcaba un récord histórico de los niveles de dióxido de carbono. Los datos indicaron que el incremento en 2016 con respecto a 2015 fue un 50% mayor de que se dio en los 10 años previos. ¿Los motivos? Además de nuestra forma de vivir (y explotar recursos), El Niño también tuvo su papel al reducir la capacidad de absorber CO2 de los vegetales (incrementando la sequía), que llevando la concentración de dióxido de carbono a niveles no vistos en 800.000 años. 15.000 científicos se ponen de acuerdo... Para advertir Al parecer, que unos 1.700 científicos (incluyendo casi todos los premios Nobel vivos) nos adviertan del peligro que corremos si seguimos sin cuidar el medio ambiente nos resbaló un poco, dado que eso pasó en 1992 y la verdad es que la reacción no fue muy notable a la vista de los resultados. Quizás por eso este año, cumpliéndose 25 de aquella primera advertencia, se reunieron 15.000 científicos con la misma motivación pero más grave: todos los problemas han ido a peor. Si bien es cierto que la recuperación de la capa de ozono puede considerarse un éxito internacional, los otros problemas se agravaron en ese cuarto de siglo: se redujo un 26% el agua potable, las zonas muertas en el océano aumentaron un 75% y se perdieron alrededor de 1,21 millones de kilómetros cuadrados de tierras forestales. Así que nos queda bastante por hacer si no queremos recibir una tercera advertencia de aún más científicos, o al menos que nos de tiempo a recibirla. Temperaturas de récord que hacen cancelar vuelos En ocasiones las inclemencias climáticas nos fastidian los planes retrasando e incluso impidiendo que los aviones puedan realizar sus vuelos, pero hay un motivo potencial para añadirse a esta lista de condiciones inoperables: el aumento de temperatura. En Phoenix (Arizona, Estados Unidos) se cancelaron 50 vuelos regionales debido a temperaturas que llegaron a los 48 grados centígrados (120 grados Fahrenheit), lo cual además de no ser un caso aislado fue una advertencia más de lo que podría pasar cada vez más a menudo en el futuro. Según vimos al hablar de la noticia, un estudio revelaba ahora que como el aumento de temperatura siguiese así, entre el 10 y el 30% de los aviones tendrían que liberar parte de su carga para despegar en los momentos más calurosos del día. Y en otro trabajo dedujeron aplicando modelos climáticos del World Climate Research Program que en algunos casos como Dubai, un avión podría tener que restringir su carga al 55%. La esperanza es lo último que se pierde, pero para ganar hay que jugar Nuestra presencia en la Tierra es cada vez mayor, pero en perspectiva es pírrica. Hemos habitado el planeta durante una muy pequeña parte de su existencia, y sin embargo seremos los principales responsables de que la presencia de vida se vaya reduciendo hasta que queden sólo especies que logren subsistir con la atmósfera sobrecargada de óxidos de carbono, sulfuros y otros gases que a muchas especies de heterótrofos no nos sientan nada bien. No obstante, ya lo dijimos hace unos meses: el medio ambiente no es una causa perdida. Eso sí, hemos de seguir siendo realistas y consecuentes, y evitar conductas e ideas erróneas como la de que la sequía se ha acabado (de hecho, incluso Trump podría estar admitiendo que el cambio climático es una realidad). Tenemos incluso una hoja de ruta a seguir para intentar mejorar la situación. Ya hemos visto que los esfuerzos se notan, como en el caso del CO2 en Reino Unido, y hay iniciativas como la primera planta con emisiones negativas de CO2 (que consume más dióxido del que emitir) o la de crear un mundo 100% renovable que nos encaminan en este sentido y que nos dan algo de esperanza. Al fin y al cabo es posible girar el timón, pero tenemos que tirar todos. En Xataka | El calentamiento global está alterando las corrientes oceánicas y las consecuencias serán aterradorasEn Magnet | 40 años de deshielo de la Antártida vistos desde el espacio: así se derrite el continente También te recomendamos Julio de 2017 bate récord histórico de temperatura global: el mes de julio más cálido que ha habido en 137 años Y al final se rompió: el enorme iceberg de Larsen C en la Antártida es mucho más grande de lo que se esperaba Mantener el vientre plano en Navidades sin dejar de disfrutar… ¿misión imposible? - La noticia Siete malos récords (y uno bueno) de 2017 sobre el cambio climático: no vamos nada bien, pero aún podemos reaccionar fue publicada originalmente en Xataka por Anna Martí .
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‘Star Wars: Los últimos Jedi’, 32 referencias para disfrutar y exprimir al máximo el Episodio VIII (spoilers)

Spoilers. Spoilers everywhere Que te quede claro que si no has visto aún 'Star Wars: Episodio VIII - Los últimos Jedi' tienes que dejar de leer YA DE YA. Pero, si lo has visto, estás 32 curiosidades te desvelarán sorprendentes ecos en la saga galáctica. Alegorías, paralelismos y retruécanos que conectan este último y flamante episodio con momentos estelares de la franquicia. De los dados de Han Solo, a la sabiduría de Yoda pasando por la Escoria Rebelde. [[actualizacion: {"text":"Por si no ha quedado claro, a partir de aquí hay SPOILERS IMPORTANTES de 'Star Wars: Los últimos Jedi' y del resto de películas anteriores de la saga. Sigue leyendo bajo tu propio riesgo."}]] Las chicas son guerreras Star Wars nunca ha sido una franquicia especialmente machista. De hecho, solo hay que ver cómo Carrie Fisher defenestraba al tópico de la damisela ansiosa de ser rescatada por el caballero soltándole de primeras a Luke una de las frases más infravaloradas de la saga galáctica: “¿No eres un poquito bajito para ser una tropa de asalto?”. Inolvidable. Johnson llena la película de mujeres guerreras. Y de lo más variado. Las hay que conocen los senderos de la Fuerza, como Rey y, sorpresa, como Leia. Las hay que son todo corazón, como Rose. Las hay que te pueden partir en dos, como Phasma. Y las hay brillantes estrategas, como la vicealmirante Amilyn Holdo de Laura Dern. Pero no solo eso, en los planos de relleno salen casi tantas mujeres rebeldes como hombres. Rian Johnson no está haciendo un queda-bien. Está demostrando cómo se hacen bien, de facto, las cosas. Salvados por la montura En 'El Imperio Contraataca' el salvador era un TaunTaun, un bicho rarísimo (un cabra canguro, ¿canbruro?, por mucho que la Wookipedia diga que es un lagarto) y maloliente pero que iba fetén para cruzarse las heladas planicies de Hoth. Aquí el bicho en cuestión es un zancudo mamífero de ojos adorables y olor desconocido al que se explota en carreras al estilo el Gran Derby de Kentucky. Como Disney está a los mandos, aquí nadie eviscera a un animal para meter la cabeza de su mejor amigo en la carcasa destripada. Al contrario, se libera al bicho y ya. Hacerse un Han Eso es lo que se hace Rey en la batalla final. Hacerse un Han Solo es básicamente cosa de cuatro planos. Primero, una sombra fugaz, la del Halcón Milenario. Luego, uno, dos o tres cacharros del Imperio estallando en pedazos. Luego, los rebeldes mirando al cielo y gritando. Y luego un planazo de Han, con sonrisa macarra, desde la cabina del Halcón. En VIII la que sonríe es Rey. Y se le da la mar de bien. Cargarse un sable láser Los sables láser se alimentan de cristales. Es una cosa que solo los frikis de la wookipedia saben, porque en las pelis nunca se acaba de comentar este detalle, aunque había una escena en los extras de 'El retorno del Jedi' en que veíamos a Luke trasteando en las tripas de su flamante espada verde. En VIII vemos algo que ya habíamos visto un par de veces en la saga, eso de que alguien rebane un sable a la altura de la empuñadura, se cargue el cristal que lo alimenta, y lo deje inservible. Le pasa a la pobre Rey con el sable de Luke. Como le pasaba a Darth Maul con la mitad de su espectacular arma doble. Otro malo con mala pata con sus filos láser fue el General Grievous, al que también le cortó algún cristal por la mitad el amigo Obi-Wan. Yoda es una marioneta que ríe Es lo más inesperado y probablemente lo más grande de todo Episodio VIII. Un fan-service como una catedral, pero de tal calado que se convierte en otra cosa, se convierte en una magistral declaración de intenciones. Contra el recuerdo del Yoda digital con sable láser de Lucas, Johnson desempolva a la marioneta original y se la da a Frank Oz, el titiritero de las originales. ¿Resultado? Inolvidable e indescriptible. Yoda sigue siendo capaz de ser un viejo loco y absurdo y el personaje más sabio y cabal de la historia del cine. Sus frases, lapidarias y balsámicas, suenan como siempre. O mejor aún. Ayúdame, Obi-Wan Kenobi Hablando de cameos, ecos, paralelismos, vaya un chiste que se marca R2-D2 a costa del bueno de Luke. Cuando este padece su fase de negación terminal, diciendo que no, que ni de coña, que no vuelve a inmiscuirse en la eterna pelea del bien y el mal, el androide le proyecta ese mensaje mítico de Leia que empieza con aquellas dos frases inolvidables: “Ayúdame Obi-Wan Kenobi. Eres mi única esperanza”. Luke, con una sonrisa al borde de las lágrimas, susurra: “Vaya golpe bajo”. Qué grande es VIII. Qué grande. Los dados del Halcón Estaban ahí. Nadie les hacía ni caso, pero estaban ahí. En todos los planos interiores del Halcón Milenario, había un par de dados de la suerte dorados de los que Han jamás hizo mención alguna. Pero mira, se ve que hay más de lo que se había contado en las pelis, porque Luke, cuando llega al Halcón Milenario, los acaricia con ternura y los atesora como una reliquia. Igual fueron esos dados con los que Han le ganó, legalmente según él, el Halcón a Lando. El caso es que, curioseando un poco, parece que uno de los máximos responsables de la narrativa de Star Wars confesó a Variety justamente esto, que eran los dados de la suerte de Han y que le ayudaron a ganar el pedazo de chatarra más veloz de la galaxia. Bye, bye, templo jedi Los hacen para durar. Pero no les duran. Los templos jedi tienen muy mala suerte en la gran pantalla. Si el original, el erigido en Coruscant, era arrasado por Anakin Skywalker y las tropas clónicas de Darth Sidious, el de Skywalker acaba en llamas gracias a su sobrino Ben Solo. Pero son los motivos por los que Ben se transformó en Kylo los verdaderamente interesantes. Y los que llevaron a Luke al exilio. Filosofar sobre la Fuerza Que les den a los midiclorianos. Que les den bien fuerte. Eso piensa todo fan de 'Star Wars' de bien, al recordar cómo George Lucas mató todo el misterio de esta fuerza mística y universal asociándola con un microorganismo parlanchín al que se podía detectar con un análisis de sangre. Ay, George… Ay. Johnson vuelve al redil, siguiendo la línea de Abrams, y repite las disquisiciones de la Fuerza que marcaron memorables diálogos ente Obi-Wan y Luke o Yoda y Luke y las repite con Rey y Luke. Anda que no funcionan mejor que un microbicho con incontinencia verbal. Anda que no. La furia de los AT-AT No hablamos de la compañía que quiere comprarse Warner Bros, sino de esos dinosaurios mecánicos que debutaron cinematográficamente en la espectacular Batalla de Hoth de 'El imperio contraataca'. Aquí, en VIII, hacen una aparición en la escena análoga que cierra la película. Aunque estos tienen más filigranillas en rojo y un aspecto más amenazador. Los guardias escarlata molan Ya los vimos en 'El retorno del Jedi', pero nunca llegaron a actuar. Unas intimidantes figuras de escarlata que escoltaban al emperador. Aquí los vemos luchar para vengarse de su caído líder Snoke con armas que parecen tener un filo láser. Pero solo el filo. El resto es metal de toda la vida. Rey y Kylo les pegan una buena paliza. Los sacerdotes raros, ¿molan? No solo de guardia escarlatas vive un Emperador. O un Snoke. Muy brevemente veíamos en 'El retorno del Jedi' cómo el emperador consultaba con unos tipos casi tan pálidos y siniestros como él, una suerte de sacerdotes sith. Aquí Snoke no llega a tanto. Pero, aparte de estar escoltado por el semicírculo de guerreros escarlata, hay un par de figuras embozadas, muy altas, con pintas de sacerdotes. La marcha atrás De un X-Wing. No nos estamos poniendo erótico-festivos. En una espectacular demostración de pilotaje. Poe Dameron demuestra que poner a un Ala X en reverso cuando te persiguen dos Tie Fighter puede ser la mejor manera de librarte de ellos. Un truquillo así extraño también usaron Finn y Rey en VII, dejándose caer hacia atrás en barrena para poder liquidar al último perseguidor de El Halcón Milenario. Leia atisba sus poderes En 'El imperio contraataca' y 'El Retorno del Jedi' era telepatía con su hermano. En 'Los últimos Jedi' es sobrevivir a la muerte. Vaya cambio. Kylo Ren se lanza a un ataque suicida para cargarse a la plana mayor de la Resistencia de un solo torpedo. En el último momento, se arrepiente, levanta el dedo del gatillo y observa, sintiéndola y siendo sentido, a su madre. Es entonces cuando dos Tie Fighter sueltan sus pepinazos y el puente de mando explota. Leia sale despedida al vacío. Y entonces, en un momento asombroso, vemos que Leia es capaz de usar la fuerza para volar y resistir al frío letal del vacío espacial. Explosiones en el espacio Es una de las necesarias violaciones de la física de toda la saga. Pero Rian Johnson, en una escena tan emotiva como espectacular, se marca un pequeño chiste. La Almirante Holdo (Laura Dern) decide que ya está bien de ver morir a sus amigos rebeldes y lanza su gigantesca nave espacial a velocidad de la luz contra la flota imperial. Consigue reventar la nave de Snoke. Johnson filma la espectacular estratagema en cuatro planos de ráfaga que muestran el atravesar de las naves en completo silencio, como corresponde al espacio. Segundos después estalla el estruendo. Porque, ojo, esto es Star Wars. No nos olvidemos. Conviene no olvidarse tampoco de que George Lucas ya jugueteó con el efecto silencio explosión en una espectacular escena con Obi Wan de protagonista. De la Taberna al Casino 'Star Wars' sucede en una galaxia muy, muy lejana. Pero como los medios de los 70 y 80 eran los que eran, tampoco se podía estar toooodo el rato recordando lo muy, muy lejana que era. Los despliegues de maquillaje, criaturas extrañas e ignotos ritos sociales se reservaban para escenarios muy singulares y concretos. En Episodio IV fue la cantina de Chalmun, famosa por su cuarteto jazzero cabezón y por sus constantes trifulcas. En VIII fue ese antro regentado por la Matz de Lupita Nyongo. En VIII el puntillo exótico lo da Canto Bight, un casino sobre una espectacular playa en el que los poderosos de la galaxia apuestan sus fortunas al black jack galáctico. Recuerda un montón a Monte Carlo, y no es casual, porque exactamente en esto es en lo que pensaba Johnson al crearlo. Se juegue como se juegue a eso. Como apunte, un magnate borracho confunde a BB8 con una máquina recreativa. Y le mete monedas por una ranura. Partido por la mitad Es otro momentazo de VIII. Kylo Ren toma posesión del sable de su tío, mientras el idiota de Snoke describe lo que su discípulo va a hacer, “acabar con su verdadero enemigo”. Y lo hace. Parte en dos con el sable de Luke Skywalker a su maestro del Lado Oscuro. Este partir en dos, a la altura de la cintura, no es nuevo en la saga tampoco. Ya se lo hizo Obi Wan a Darth Maul en Episodio I. La idea no fue de Lucas, sino de Brian de Palma, al que siempre le había fastidiado un poco el lado mojigato del creador de Star Wars. Por una vez, George le hizo caso. Hacerse un Lando O, hablando en plata, traicionar a tus amigos. El bueno de Calrissian, que ya le tomaba el pelo de primeras a Han Solo a su llegada a Bespin para luego tratar de birlarle la novia, mostraba lo capullo que podía llegar a ser entregando al cazarrecompensas más querido de la galaxia al mismísimo Darth Vader. Luego se redimía, pero Han, por su culpa, se pasó una temporada congelado en carbonita. Aquí el papel de trickster, de tipo que cambia de rol en la historia, le corresponde al DJ que encarna Benicio Del Toro. Con mucho pragmatismo y bala baba, entrega al Imperio a Finn, Rose y lo que queda de la Resistencia. Su frase final deja una rendijita de esperanza para que se redima en IX. Finn le dice: “Te equivocas”. Él responde: “Tal vez”. Los Ala B molan Rian Johnson tiene claro que hay cosas en el universo Star Wars que simplemente molan. Y hay que aprovecharse de ellas. En la batalla espacial que abre la peli vemos en todo su esplendor a un nuevo modelo, deudor de los Ala B, cargado hasta las trancas de explosivos. Aun así, a título puramente personal, creo que molaba bastante más la retaguardia del viejo caza rebelde. Esos propulsores naranjas eran lo más. Criaturitas del Señor Que si ewooks, que si gundams y, ahora, que si porgs. Estos adorables peluches cinematográficos son la excusa del merchandissing para tocarnos la patata con unos inmensos ojazos capaces de conjurar ese hechizo que tenía 'El Gato con Botas' de Shrek. El pobre Chewie lo sufre en uno de los mejores gags de la película. Pedazo de puertas Cómo le gustan unas puertas decentes a los directores de 'Star Wars'. Las que cierran la base rebelde de Crait recuerdan un montón a las que cerraban el palacio de Jabba el Hutt. De hecho, la escena de cómo van bajando lentamente hasta que desaparece el resplandor diurno es análoga. Como lo es también la figura recortada de Leia a la de Luke mientras se va cerrando. Escoria rebelde Cómo le gusta soltarle esto un imperial a un miembro de la Resistencia. Lo raro es a un miembro de la Resistencia llamándoselo a sí mismo para reafirmarse. Pero es lo que sucede cuando Finn culmina su batalla con Phasma. Esta le llama “Escoria”. Finn la corrige: “Escoria no. Escoria rebelde”. Lo que llevas contigo Qué buena es esa escena de 'El imperio contraataca'. Luke en Dagobah, frente a la tétrica entrada a una parte inexplorada del pantano donde late el Lado Oscuro, la pregunta a Yoda: “¿Qué encontraré ahí?”. Y la respuesta: “Lo que llevas contigo”. Luego Luke se encuentra con Vader en ese lugar oscuro, lo mata decapitándolo, y la cabeza cortada le muestra su propio rostro. En VIII es Rey quien viaja al lado oscuro en una caverna submarina de Anch-To, el planeta que Luke ha convertido en su refugio eremita. La escena funciona, aunque sin llegar al nivel extraordinario que tuvo esa revelación en Dagobah. Mentiras, mentiras, mentiras Buenos o malos, los personajes de Star Wars tienen cierta tendencia a la mentira. Algunos, como el Emperador, lo son de manera patológica. Otros, como Ben Kenobi, mentían con el propósito de que sus discípulos no se traumatizaran. En el caso de VIII, muchos personajes mienten y hasta se mienten a sí mismos. Luke omite la información de qué motivo a Ben Solo a atacarle, destruir su templo jedi y matar a sus discípulos. Poe Dameron miente a sus líderes y va montando una estrategia paralela de batalla por su cuenta. Y lo más gordo, según Kylo Ren, que quizás mienta, Rey sabe perfectamente que sus padres eran unos chatarreros sin la menor importancia. Aunque jugar al 'Battlefront II' nos da otra teoría bastante más probable. Las trincheras rebeldes Y si del lado de la nueva orden hay AT-AT, del lado rebelde no se podía ser menos. Hay un plano de Johnson que repite casi punto por punto uno de 'El Imperio Contraataca'. La escena muestra lo siguiente: un grupo de rebeldes echando el cuerpo a tierra tras una trinchera y apuntando sus fusiles láser al enemigo. Solo que en VIII no hay hielo, lo que hay, como confirma un soldado que chupa un cristal del suelo en un momento un poco raro, es sal. Un Grond high tech De saga en saga y tiro porque me toca. Episodio VIII tiene un momento calcado a uno de los instantes más épicos de la batalla de los campos del Pelennor en 'El retorno del rey'. Allí, en la saga del anillo, los orcos se marcaban un espectacular ariete con rostro de lobo, de nombre Grond, que tiraba abajo, entre lenguas llameantes, las puertas de Minas Tirith. Aquí, Johnson nos enseña un revientapuertas láser con tecnología de la estrella de la muerte. Haz de láser concentrado y adiós. Reencuentro con Leia VIII tiene una escena clavada a ese momentazo de VII en que Han y Leia se reencuentran. Esta vez, Luke es el que viene a despedirse de su hermana de la que una vez se enamoró (¡sin saberlo, eh!). Hay bromas para romper el hielo (se habla de lo bien que le queda el nuevo corte de pelo a la generala exprincesa), grandes ojos humedecidos, perdones aceptados y mucha, mucha ternura. Vamos, que es de sacar el klínex. Para bien. Hacerse un Luke Si hacerse un Han es aparecer en el último momento para salvar el día, hacerse un Luke es liarse la manta a la cabeza, confiar en La Fuerza y tirar de ánimo kamikaze. Así se cargó la primera estrella de la muerte, colando los dos torpedos de protones prescindiendo del visor, por puro instinto. Así intenta también Finn cargarse el ariete de la Nueva Orden, lanzándose sobre el núcleo donde arde el corazón del arma. Pero Rose se marcará un Han evitando que Finn se sacrifique, quien sabe si sacrificándose ella en el proceso. Mover piedra(s) con la Fuerza Es una parte fundamental del entrenamiento de todo jedi. Mover piedras con La Fuerza. Luke se conformaba con una tímida torrecita haciendo el pino con una mano (¡qué mazado estaba Mark Hamill!). Rey puede con una pared de rocas que taponan una grieta; sin despeinarse. Pero no son los únicos. En el combate entre Joda y Dooku, el gran Cristopher Lee, el sith trataba de enterrar vivo al maestro jedi tras un aluvión de pedruscos. Hacerse un Anakin El pobre Anakin las tenía todas. Que si un poco tontorrón, que si un mucho traidor, que si un pésimo poeta… Pero, por encima de todo, Anakin era un chuletas, un tipo que giraba la espada en un movimiento guay solo porque era guay. Un dechado de bucles fijados con Loreal solo para poder admirarse en el espejo. Ese modo chuleta lo hereda Luke en un momento inolvidable. Los nuevos AT-AT del amigo Ben Solo le sueltan mandanga durante un minutazo. Cuando se despeja el humo rojizo, Luke no tiene ni un rasguño. Así que se pasa una mano por el hombro como quien sacude el polvo y se gana la ovación embobada del público. Luke y los soles gemelos Si hubiera que escoger un solo momento de 'Star Wars', uno y solo uno, este sería el de Luke contemplando los soles gemelos de Tatooine. Aquí, con una inteligencia y poética que no es de este mundo, Johnson se marca un reflejo exacto de este momento en la ¿muerte? del personaje. Que no es tal, como veremos en el último de los ecos aquí recordados. Uno con la Fuerza Cuando Darth Vader blandió su sable y atravesó a Obi Wan Kenobi, los ropajes marrones del jedi cayeron a plomo. Esto sucedió porque el bueno de Ben se hizo uno con La Fuerza, se fundió en ella y, en lugar de morir, renació como un eco de la Fuerza misma, como un espíritu. Ese es el destino final de Luke Skywalker en esta cinta. Cuando finalmente se deja ir ante la visión de los soles gemelos, sus ropas caen vacías. Y eso quiere decir que, tarde o temprano, lo veremos de nuevo en versión fantasmal azulada. También te recomendamos Mientras Disney dice que nunca fueron hackeados, los hackers ahora amenazan con filtrar 'Star Wars: The Last Jedi' Mantener el vientre plano en Navidades sin dejar de disfrutar… ¿misión imposible? 'Star Wars: Los últimos Jedi', review desde dos puntos de vista: un hater y un fan de 'Star Wars' - La noticia 'Star Wars: Los últimos Jedi', 32 referencias para disfrutar y exprimir al máximo el Episodio VIII (spoilers) fue publicada originalmente en Xataka por Ángel Luis Sucasas .