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Siete malos récords (y uno bueno) de 2017 sobre el cambio climático: no vamos nada bien, pero aún podemos reaccionar

Por mucho que nos alegremos de descubrir nuevos planetas, algunos potencialmente habitables y otros directamente catalogados como supertierras, el año no acaba bien para el nuestro. Dejamos 2016 ya con unos números nada alentadores, pero no parece que hayamos remendado demasiado tras 12 meses y 2017 ha resultado ser un año de muy malas cifras para la Tierra. Hace poco volvíamos a alcanzar otra de estas fatídicas cifras récord, en referencia al último informe de la National Oceanic and Atmospheric Administration en el que nos decían que no se ha visto una tasa de deshielo tan grave en el Ártico en al menos 1.500 años. Otro que se suma a una lista de datos nada alentadores en el año que Estados Unidos se salía del Acuerdo de París. Sin perder las esperanzas, por que haberlas haylas, repasamos este año de deberes no hechos (no por todos los que deberíamos, al menos) y los pronósticos y soluciones que esperamos para el que está apunto de empezar. Año nuevo, récord de temperatura nuevo No es cosa de este año, ni siquiera del anterior. A falta de conocer los datos del que está apunto de acabar, la Tierra ya llevaba encadenando nuevo récord de temperatura tres años en 2016, el cual pasaba a ser el más caluroso desde que se registran (es decir, 1880). De hecho, el récord podría ir mucho más allá, ya que se estimó que 2016 habría sido el más caluroso de los últimos 115.000 años, con niveles de carbono nunca visto en 4 millones de años. Números que ayudan a dibujar la gravedad del asunto, pero si aún así preferís verlo de una manera más gráfica (nunca mejor dicho), aquí reunimos diecisiete GIFs, gráficos e imágenes que reflejan cómo le fue a la Tierra el año pasado. Un marzo para olvidar para el sur e inolvidable para el norte (el bonus positivo) Cuando pensamos en la Antártida puede que nos pongamos en la situación de temperaturas bajo cero, de ésas inconcebibles cuando se tiene más cerca el ecuador que el polo. Pero resulta que este marzo saltó la alarma de que se había alcanzado la primaveral temperatura de 17,5 grados centígrados en el (no tan) gélido continente. Una temperatura que por las extremas condiciones de la región y los problemas que plantea la investigación (y la supervivencia allí) en realidad se registraba en 2015, en la base argentina que es el único asentamiento civil permanente de la Antártida. Y bien es cierto que justo es ésta una de esas regiones que aún nos falta conocer bien, pero atendiendo a los registros esta temperatura no deja de ser alarmantemente alta. Por suerte no todos los récords medioambientales fueron malos en el tercer mes de 2017. En Reino Unido se lograba que las emisiones de dióxido de carbono (CO2) quedasen al mismo nivel que en el año 1894, tras descender un 6% con respecto a 2015. Un logro que, aunque anecdótico, nos dejaba ese buen sabor de boca de que no está todo perdido y de que la transición energética es factible. Reino Unido lograba rebajar los niveles de dióxido de carbono a niveles de 1894. (Crédito: CB) Llega la piratería climática y las alergias no se van Hacemos una coda entre tanto récord para acordarnos de dos eventos llamativos que aunque no dan para cifra escalofriante lo son per se. Al menos el hecho de que un río se esfume o el que tengamos que sufrir cada vez durante más meses la pesadilla de las alergias son cosas que no ocurren todos los días. Resulta que el cambio climático no sólo tiene efectos graduales y perceptibles tras el paso de años o gracias a ciertas mediciones, sino que en ocasiones logra demostraciones tan llamativas como hacer desaparecer un río. Tal cual. Cuatro días fueron suficientes para hacer desaparecer el río Slims, que cambió su curso justo al sentido contrario. Uno de los primeros casos de piratería fluvial climática que se pudo documentar en vivo, de hecho probablemente sea la primera captura fluvial producida por el cambio climático de la que se tiene constancia. La desaparición del río Slims fue uno de los primeros casos de piratería fluvial climática que se pudo documentar en vivo Lo que no desaparece, sino todo lo contrario, es la temporada de alergias estacionales, que es cada vez es más larga e intensa. Y el pasado mes de mayo los expertos señalaron al cambio climático como uno de los principales responsables, al quedar un clima y una concentración de CO2 más favorables para la floración (y, por tanto, para la concentración de polen). Un mes de julio como no lo habido en siglos En verano el mundo volvía a ganar una medalla de oro, aunque reñida con el año pasado. El pasado mes de julio fue el más caluroso desde que recopilan los datos de temperatura, es decir, desde los 137 años que se lleva teniendo registro, según nos contaban desde la NASA. Julio se llevó el récord, pero tampoco significa que el resto de meses lo hiciésemos mucho mejor. Como vimos en su momento, enero, febrero, marzo, abril y mayo de 2017 quedaban en segundo lugar en cuanto a los más calurosos que ha registrado la NASA por debajo de los de 2016, y junio de 2017 quedaba el junio más caluroso jamás registrado. Uno de los diez icebergs más grandes de la historia El deshielo de los polos es progresivos, aunque en julio dio lugar a un iceberg también de récord. Con un billón de toneladas menos, la plataforma de hielo Larsen C se reducía un 12% en volumen tras acabarse de abrir una grieta que se tenía muy vigilada. Un bloque de hielo que apuntaba a ser tan grande como La Rioja (España) de un volumen de unos 5.800 kilómetros cúbicos. The Larsen-C rift opening over the last 2 years from #Sentinel1 pic.twitter.com/MT9d3HAw1M— Adrian Luckman (@adrian_luckman) 31 de enero de 2017 Un récord heredado (otro) Este "logro" corresponde en realidad a 2016, pero la noticia la teníamos ya en octubre de éste. Si la noticia en Reino Unido era algo más alentadora en cuestiones de CO2, la cosa no fue nada bien a nivel global. La ONU y la OMS determinaban que el pasado año se marcaba un récord histórico de los niveles de dióxido de carbono. Los datos indicaron que el incremento en 2016 con respecto a 2015 fue un 50% mayor de que se dio en los 10 años previos. ¿Los motivos? Además de nuestra forma de vivir (y explotar recursos), El Niño también tuvo su papel al reducir la capacidad de absorber CO2 de los vegetales (incrementando la sequía), que llevando la concentración de dióxido de carbono a niveles no vistos en 800.000 años. 15.000 científicos se ponen de acuerdo... Para advertir Al parecer, que unos 1.700 científicos (incluyendo casi todos los premios Nobel vivos) nos adviertan del peligro que corremos si seguimos sin cuidar el medio ambiente nos resbaló un poco, dado que eso pasó en 1992 y la verdad es que la reacción no fue muy notable a la vista de los resultados. Quizás por eso este año, cumpliéndose 25 de aquella primera advertencia, se reunieron 15.000 científicos con la misma motivación pero más grave: todos los problemas han ido a peor. Si bien es cierto que la recuperación de la capa de ozono puede considerarse un éxito internacional, los otros problemas se agravaron en ese cuarto de siglo: se redujo un 26% el agua potable, las zonas muertas en el océano aumentaron un 75% y se perdieron alrededor de 1,21 millones de kilómetros cuadrados de tierras forestales. Así que nos queda bastante por hacer si no queremos recibir una tercera advertencia de aún más científicos, o al menos que nos de tiempo a recibirla. Temperaturas de récord que hacen cancelar vuelos En ocasiones las inclemencias climáticas nos fastidian los planes retrasando e incluso impidiendo que los aviones puedan realizar sus vuelos, pero hay un motivo potencial para añadirse a esta lista de condiciones inoperables: el aumento de temperatura. En Phoenix (Arizona, Estados Unidos) se cancelaron 50 vuelos regionales debido a temperaturas que llegaron a los 48 grados centígrados (120 grados Fahrenheit), lo cual además de no ser un caso aislado fue una advertencia más de lo que podría pasar cada vez más a menudo en el futuro. Según vimos al hablar de la noticia, un estudio revelaba ahora que como el aumento de temperatura siguiese así, entre el 10 y el 30% de los aviones tendrían que liberar parte de su carga para despegar en los momentos más calurosos del día. Y en otro trabajo dedujeron aplicando modelos climáticos del World Climate Research Program que en algunos casos como Dubai, un avión podría tener que restringir su carga al 55%. La esperanza es lo último que se pierde, pero para ganar hay que jugar Nuestra presencia en la Tierra es cada vez mayor, pero en perspectiva es pírrica. Hemos habitado el planeta durante una muy pequeña parte de su existencia, y sin embargo seremos los principales responsables de que la presencia de vida se vaya reduciendo hasta que queden sólo especies que logren subsistir con la atmósfera sobrecargada de óxidos de carbono, sulfuros y otros gases que a muchas especies de heterótrofos no nos sientan nada bien. No obstante, ya lo dijimos hace unos meses: el medio ambiente no es una causa perdida. Eso sí, hemos de seguir siendo realistas y consecuentes, y evitar conductas e ideas erróneas como la de que la sequía se ha acabado (de hecho, incluso Trump podría estar admitiendo que el cambio climático es una realidad). Tenemos incluso una hoja de ruta a seguir para intentar mejorar la situación. Ya hemos visto que los esfuerzos se notan, como en el caso del CO2 en Reino Unido, y hay iniciativas como la primera planta con emisiones negativas de CO2 (que consume más dióxido del que emitir) o la de crear un mundo 100% renovable que nos encaminan en este sentido y que nos dan algo de esperanza. Al fin y al cabo es posible girar el timón, pero tenemos que tirar todos. En Xataka | El calentamiento global está alterando las corrientes oceánicas y las consecuencias serán aterradorasEn Magnet | 40 años de deshielo de la Antártida vistos desde el espacio: así se derrite el continente También te recomendamos Julio de 2017 bate récord histórico de temperatura global: el mes de julio más cálido que ha habido en 137 años Y al final se rompió: el enorme iceberg de Larsen C en la Antártida es mucho más grande de lo que se esperaba Mantener el vientre plano en Navidades sin dejar de disfrutar… ¿misión imposible? - La noticia Siete malos récords (y uno bueno) de 2017 sobre el cambio climático: no vamos nada bien, pero aún podemos reaccionar fue publicada originalmente en Xataka por Anna Martí .
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‘Star Wars: Los últimos Jedi’, 32 referencias para disfrutar y exprimir al máximo el Episodio VIII (spoilers)

Spoilers. Spoilers everywhere Que te quede claro que si no has visto aún 'Star Wars: Episodio VIII - Los últimos Jedi' tienes que dejar de leer YA DE YA. Pero, si lo has visto, estás 32 curiosidades te desvelarán sorprendentes ecos en la saga galáctica. Alegorías, paralelismos y retruécanos que conectan este último y flamante episodio con momentos estelares de la franquicia. De los dados de Han Solo, a la sabiduría de Yoda pasando por la Escoria Rebelde. [[actualizacion: {"text":"Por si no ha quedado claro, a partir de aquí hay SPOILERS IMPORTANTES de 'Star Wars: Los últimos Jedi' y del resto de películas anteriores de la saga. Sigue leyendo bajo tu propio riesgo."}]] Las chicas son guerreras Star Wars nunca ha sido una franquicia especialmente machista. De hecho, solo hay que ver cómo Carrie Fisher defenestraba al tópico de la damisela ansiosa de ser rescatada por el caballero soltándole de primeras a Luke una de las frases más infravaloradas de la saga galáctica: “¿No eres un poquito bajito para ser una tropa de asalto?”. Inolvidable. Johnson llena la película de mujeres guerreras. Y de lo más variado. Las hay que conocen los senderos de la Fuerza, como Rey y, sorpresa, como Leia. Las hay que son todo corazón, como Rose. Las hay que te pueden partir en dos, como Phasma. Y las hay brillantes estrategas, como la vicealmirante Amilyn Holdo de Laura Dern. Pero no solo eso, en los planos de relleno salen casi tantas mujeres rebeldes como hombres. Rian Johnson no está haciendo un queda-bien. Está demostrando cómo se hacen bien, de facto, las cosas. Salvados por la montura En 'El Imperio Contraataca' el salvador era un TaunTaun, un bicho rarísimo (un cabra canguro, ¿canbruro?, por mucho que la Wookipedia diga que es un lagarto) y maloliente pero que iba fetén para cruzarse las heladas planicies de Hoth. Aquí el bicho en cuestión es un zancudo mamífero de ojos adorables y olor desconocido al que se explota en carreras al estilo el Gran Derby de Kentucky. Como Disney está a los mandos, aquí nadie eviscera a un animal para meter la cabeza de su mejor amigo en la carcasa destripada. Al contrario, se libera al bicho y ya. Hacerse un Han Eso es lo que se hace Rey en la batalla final. Hacerse un Han Solo es básicamente cosa de cuatro planos. Primero, una sombra fugaz, la del Halcón Milenario. Luego, uno, dos o tres cacharros del Imperio estallando en pedazos. Luego, los rebeldes mirando al cielo y gritando. Y luego un planazo de Han, con sonrisa macarra, desde la cabina del Halcón. En VIII la que sonríe es Rey. Y se le da la mar de bien. Cargarse un sable láser Los sables láser se alimentan de cristales. Es una cosa que solo los frikis de la wookipedia saben, porque en las pelis nunca se acaba de comentar este detalle, aunque había una escena en los extras de 'El retorno del Jedi' en que veíamos a Luke trasteando en las tripas de su flamante espada verde. En VIII vemos algo que ya habíamos visto un par de veces en la saga, eso de que alguien rebane un sable a la altura de la empuñadura, se cargue el cristal que lo alimenta, y lo deje inservible. Le pasa a la pobre Rey con el sable de Luke. Como le pasaba a Darth Maul con la mitad de su espectacular arma doble. Otro malo con mala pata con sus filos láser fue el General Grievous, al que también le cortó algún cristal por la mitad el amigo Obi-Wan. Yoda es una marioneta que ríe Es lo más inesperado y probablemente lo más grande de todo Episodio VIII. Un fan-service como una catedral, pero de tal calado que se convierte en otra cosa, se convierte en una magistral declaración de intenciones. Contra el recuerdo del Yoda digital con sable láser de Lucas, Johnson desempolva a la marioneta original y se la da a Frank Oz, el titiritero de las originales. ¿Resultado? Inolvidable e indescriptible. Yoda sigue siendo capaz de ser un viejo loco y absurdo y el personaje más sabio y cabal de la historia del cine. Sus frases, lapidarias y balsámicas, suenan como siempre. O mejor aún. Ayúdame, Obi-Wan Kenobi Hablando de cameos, ecos, paralelismos, vaya un chiste que se marca R2-D2 a costa del bueno de Luke. Cuando este padece su fase de negación terminal, diciendo que no, que ni de coña, que no vuelve a inmiscuirse en la eterna pelea del bien y el mal, el androide le proyecta ese mensaje mítico de Leia que empieza con aquellas dos frases inolvidables: “Ayúdame Obi-Wan Kenobi. Eres mi única esperanza”. Luke, con una sonrisa al borde de las lágrimas, susurra: “Vaya golpe bajo”. Qué grande es VIII. Qué grande. Los dados del Halcón Estaban ahí. Nadie les hacía ni caso, pero estaban ahí. En todos los planos interiores del Halcón Milenario, había un par de dados de la suerte dorados de los que Han jamás hizo mención alguna. Pero mira, se ve que hay más de lo que se había contado en las pelis, porque Luke, cuando llega al Halcón Milenario, los acaricia con ternura y los atesora como una reliquia. Igual fueron esos dados con los que Han le ganó, legalmente según él, el Halcón a Lando. El caso es que, curioseando un poco, parece que uno de los máximos responsables de la narrativa de Star Wars confesó a Variety justamente esto, que eran los dados de la suerte de Han y que le ayudaron a ganar el pedazo de chatarra más veloz de la galaxia. Bye, bye, templo jedi Los hacen para durar. Pero no les duran. Los templos jedi tienen muy mala suerte en la gran pantalla. Si el original, el erigido en Coruscant, era arrasado por Anakin Skywalker y las tropas clónicas de Darth Sidious, el de Skywalker acaba en llamas gracias a su sobrino Ben Solo. Pero son los motivos por los que Ben se transformó en Kylo los verdaderamente interesantes. Y los que llevaron a Luke al exilio. Filosofar sobre la Fuerza Que les den a los midiclorianos. Que les den bien fuerte. Eso piensa todo fan de 'Star Wars' de bien, al recordar cómo George Lucas mató todo el misterio de esta fuerza mística y universal asociándola con un microorganismo parlanchín al que se podía detectar con un análisis de sangre. Ay, George… Ay. Johnson vuelve al redil, siguiendo la línea de Abrams, y repite las disquisiciones de la Fuerza que marcaron memorables diálogos ente Obi-Wan y Luke o Yoda y Luke y las repite con Rey y Luke. Anda que no funcionan mejor que un microbicho con incontinencia verbal. Anda que no. La furia de los AT-AT No hablamos de la compañía que quiere comprarse Warner Bros, sino de esos dinosaurios mecánicos que debutaron cinematográficamente en la espectacular Batalla de Hoth de 'El imperio contraataca'. Aquí, en VIII, hacen una aparición en la escena análoga que cierra la película. Aunque estos tienen más filigranillas en rojo y un aspecto más amenazador. Los guardias escarlata molan Ya los vimos en 'El retorno del Jedi', pero nunca llegaron a actuar. Unas intimidantes figuras de escarlata que escoltaban al emperador. Aquí los vemos luchar para vengarse de su caído líder Snoke con armas que parecen tener un filo láser. Pero solo el filo. El resto es metal de toda la vida. Rey y Kylo les pegan una buena paliza. Los sacerdotes raros, ¿molan? No solo de guardia escarlatas vive un Emperador. O un Snoke. Muy brevemente veíamos en 'El retorno del Jedi' cómo el emperador consultaba con unos tipos casi tan pálidos y siniestros como él, una suerte de sacerdotes sith. Aquí Snoke no llega a tanto. Pero, aparte de estar escoltado por el semicírculo de guerreros escarlata, hay un par de figuras embozadas, muy altas, con pintas de sacerdotes. La marcha atrás De un X-Wing. No nos estamos poniendo erótico-festivos. En una espectacular demostración de pilotaje. Poe Dameron demuestra que poner a un Ala X en reverso cuando te persiguen dos Tie Fighter puede ser la mejor manera de librarte de ellos. Un truquillo así extraño también usaron Finn y Rey en VII, dejándose caer hacia atrás en barrena para poder liquidar al último perseguidor de El Halcón Milenario. Leia atisba sus poderes En 'El imperio contraataca' y 'El Retorno del Jedi' era telepatía con su hermano. En 'Los últimos Jedi' es sobrevivir a la muerte. Vaya cambio. Kylo Ren se lanza a un ataque suicida para cargarse a la plana mayor de la Resistencia de un solo torpedo. En el último momento, se arrepiente, levanta el dedo del gatillo y observa, sintiéndola y siendo sentido, a su madre. Es entonces cuando dos Tie Fighter sueltan sus pepinazos y el puente de mando explota. Leia sale despedida al vacío. Y entonces, en un momento asombroso, vemos que Leia es capaz de usar la fuerza para volar y resistir al frío letal del vacío espacial. Explosiones en el espacio Es una de las necesarias violaciones de la física de toda la saga. Pero Rian Johnson, en una escena tan emotiva como espectacular, se marca un pequeño chiste. La Almirante Holdo (Laura Dern) decide que ya está bien de ver morir a sus amigos rebeldes y lanza su gigantesca nave espacial a velocidad de la luz contra la flota imperial. Consigue reventar la nave de Snoke. Johnson filma la espectacular estratagema en cuatro planos de ráfaga que muestran el atravesar de las naves en completo silencio, como corresponde al espacio. Segundos después estalla el estruendo. Porque, ojo, esto es Star Wars. No nos olvidemos. Conviene no olvidarse tampoco de que George Lucas ya jugueteó con el efecto silencio explosión en una espectacular escena con Obi Wan de protagonista. De la Taberna al Casino 'Star Wars' sucede en una galaxia muy, muy lejana. Pero como los medios de los 70 y 80 eran los que eran, tampoco se podía estar toooodo el rato recordando lo muy, muy lejana que era. Los despliegues de maquillaje, criaturas extrañas e ignotos ritos sociales se reservaban para escenarios muy singulares y concretos. En Episodio IV fue la cantina de Chalmun, famosa por su cuarteto jazzero cabezón y por sus constantes trifulcas. En VIII fue ese antro regentado por la Matz de Lupita Nyongo. En VIII el puntillo exótico lo da Canto Bight, un casino sobre una espectacular playa en el que los poderosos de la galaxia apuestan sus fortunas al black jack galáctico. Recuerda un montón a Monte Carlo, y no es casual, porque exactamente en esto es en lo que pensaba Johnson al crearlo. Se juegue como se juegue a eso. Como apunte, un magnate borracho confunde a BB8 con una máquina recreativa. Y le mete monedas por una ranura. Partido por la mitad Es otro momentazo de VIII. Kylo Ren toma posesión del sable de su tío, mientras el idiota de Snoke describe lo que su discípulo va a hacer, “acabar con su verdadero enemigo”. Y lo hace. Parte en dos con el sable de Luke Skywalker a su maestro del Lado Oscuro. Este partir en dos, a la altura de la cintura, no es nuevo en la saga tampoco. Ya se lo hizo Obi Wan a Darth Maul en Episodio I. La idea no fue de Lucas, sino de Brian de Palma, al que siempre le había fastidiado un poco el lado mojigato del creador de Star Wars. Por una vez, George le hizo caso. Hacerse un Lando O, hablando en plata, traicionar a tus amigos. El bueno de Calrissian, que ya le tomaba el pelo de primeras a Han Solo a su llegada a Bespin para luego tratar de birlarle la novia, mostraba lo capullo que podía llegar a ser entregando al cazarrecompensas más querido de la galaxia al mismísimo Darth Vader. Luego se redimía, pero Han, por su culpa, se pasó una temporada congelado en carbonita. Aquí el papel de trickster, de tipo que cambia de rol en la historia, le corresponde al DJ que encarna Benicio Del Toro. Con mucho pragmatismo y bala baba, entrega al Imperio a Finn, Rose y lo que queda de la Resistencia. Su frase final deja una rendijita de esperanza para que se redima en IX. Finn le dice: “Te equivocas”. Él responde: “Tal vez”. Los Ala B molan Rian Johnson tiene claro que hay cosas en el universo Star Wars que simplemente molan. Y hay que aprovecharse de ellas. En la batalla espacial que abre la peli vemos en todo su esplendor a un nuevo modelo, deudor de los Ala B, cargado hasta las trancas de explosivos. Aun así, a título puramente personal, creo que molaba bastante más la retaguardia del viejo caza rebelde. Esos propulsores naranjas eran lo más. Criaturitas del Señor Que si ewooks, que si gundams y, ahora, que si porgs. Estos adorables peluches cinematográficos son la excusa del merchandissing para tocarnos la patata con unos inmensos ojazos capaces de conjurar ese hechizo que tenía 'El Gato con Botas' de Shrek. El pobre Chewie lo sufre en uno de los mejores gags de la película. Pedazo de puertas Cómo le gustan unas puertas decentes a los directores de 'Star Wars'. Las que cierran la base rebelde de Crait recuerdan un montón a las que cerraban el palacio de Jabba el Hutt. De hecho, la escena de cómo van bajando lentamente hasta que desaparece el resplandor diurno es análoga. Como lo es también la figura recortada de Leia a la de Luke mientras se va cerrando. Escoria rebelde Cómo le gusta soltarle esto un imperial a un miembro de la Resistencia. Lo raro es a un miembro de la Resistencia llamándoselo a sí mismo para reafirmarse. Pero es lo que sucede cuando Finn culmina su batalla con Phasma. Esta le llama “Escoria”. Finn la corrige: “Escoria no. Escoria rebelde”. Lo que llevas contigo Qué buena es esa escena de 'El imperio contraataca'. Luke en Dagobah, frente a la tétrica entrada a una parte inexplorada del pantano donde late el Lado Oscuro, la pregunta a Yoda: “¿Qué encontraré ahí?”. Y la respuesta: “Lo que llevas contigo”. Luego Luke se encuentra con Vader en ese lugar oscuro, lo mata decapitándolo, y la cabeza cortada le muestra su propio rostro. En VIII es Rey quien viaja al lado oscuro en una caverna submarina de Anch-To, el planeta que Luke ha convertido en su refugio eremita. La escena funciona, aunque sin llegar al nivel extraordinario que tuvo esa revelación en Dagobah. Mentiras, mentiras, mentiras Buenos o malos, los personajes de Star Wars tienen cierta tendencia a la mentira. Algunos, como el Emperador, lo son de manera patológica. Otros, como Ben Kenobi, mentían con el propósito de que sus discípulos no se traumatizaran. En el caso de VIII, muchos personajes mienten y hasta se mienten a sí mismos. Luke omite la información de qué motivo a Ben Solo a atacarle, destruir su templo jedi y matar a sus discípulos. Poe Dameron miente a sus líderes y va montando una estrategia paralela de batalla por su cuenta. Y lo más gordo, según Kylo Ren, que quizás mienta, Rey sabe perfectamente que sus padres eran unos chatarreros sin la menor importancia. Aunque jugar al 'Battlefront II' nos da otra teoría bastante más probable. Las trincheras rebeldes Y si del lado de la nueva orden hay AT-AT, del lado rebelde no se podía ser menos. Hay un plano de Johnson que repite casi punto por punto uno de 'El Imperio Contraataca'. La escena muestra lo siguiente: un grupo de rebeldes echando el cuerpo a tierra tras una trinchera y apuntando sus fusiles láser al enemigo. Solo que en VIII no hay hielo, lo que hay, como confirma un soldado que chupa un cristal del suelo en un momento un poco raro, es sal. Un Grond high tech De saga en saga y tiro porque me toca. Episodio VIII tiene un momento calcado a uno de los instantes más épicos de la batalla de los campos del Pelennor en 'El retorno del rey'. Allí, en la saga del anillo, los orcos se marcaban un espectacular ariete con rostro de lobo, de nombre Grond, que tiraba abajo, entre lenguas llameantes, las puertas de Minas Tirith. Aquí, Johnson nos enseña un revientapuertas láser con tecnología de la estrella de la muerte. Haz de láser concentrado y adiós. Reencuentro con Leia VIII tiene una escena clavada a ese momentazo de VII en que Han y Leia se reencuentran. Esta vez, Luke es el que viene a despedirse de su hermana de la que una vez se enamoró (¡sin saberlo, eh!). Hay bromas para romper el hielo (se habla de lo bien que le queda el nuevo corte de pelo a la generala exprincesa), grandes ojos humedecidos, perdones aceptados y mucha, mucha ternura. Vamos, que es de sacar el klínex. Para bien. Hacerse un Luke Si hacerse un Han es aparecer en el último momento para salvar el día, hacerse un Luke es liarse la manta a la cabeza, confiar en La Fuerza y tirar de ánimo kamikaze. Así se cargó la primera estrella de la muerte, colando los dos torpedos de protones prescindiendo del visor, por puro instinto. Así intenta también Finn cargarse el ariete de la Nueva Orden, lanzándose sobre el núcleo donde arde el corazón del arma. Pero Rose se marcará un Han evitando que Finn se sacrifique, quien sabe si sacrificándose ella en el proceso. Mover piedra(s) con la Fuerza Es una parte fundamental del entrenamiento de todo jedi. Mover piedras con La Fuerza. Luke se conformaba con una tímida torrecita haciendo el pino con una mano (¡qué mazado estaba Mark Hamill!). Rey puede con una pared de rocas que taponan una grieta; sin despeinarse. Pero no son los únicos. En el combate entre Joda y Dooku, el gran Cristopher Lee, el sith trataba de enterrar vivo al maestro jedi tras un aluvión de pedruscos. Hacerse un Anakin El pobre Anakin las tenía todas. Que si un poco tontorrón, que si un mucho traidor, que si un pésimo poeta… Pero, por encima de todo, Anakin era un chuletas, un tipo que giraba la espada en un movimiento guay solo porque era guay. Un dechado de bucles fijados con Loreal solo para poder admirarse en el espejo. Ese modo chuleta lo hereda Luke en un momento inolvidable. Los nuevos AT-AT del amigo Ben Solo le sueltan mandanga durante un minutazo. Cuando se despeja el humo rojizo, Luke no tiene ni un rasguño. Así que se pasa una mano por el hombro como quien sacude el polvo y se gana la ovación embobada del público. Luke y los soles gemelos Si hubiera que escoger un solo momento de 'Star Wars', uno y solo uno, este sería el de Luke contemplando los soles gemelos de Tatooine. Aquí, con una inteligencia y poética que no es de este mundo, Johnson se marca un reflejo exacto de este momento en la ¿muerte? del personaje. Que no es tal, como veremos en el último de los ecos aquí recordados. Uno con la Fuerza Cuando Darth Vader blandió su sable y atravesó a Obi Wan Kenobi, los ropajes marrones del jedi cayeron a plomo. Esto sucedió porque el bueno de Ben se hizo uno con La Fuerza, se fundió en ella y, en lugar de morir, renació como un eco de la Fuerza misma, como un espíritu. Ese es el destino final de Luke Skywalker en esta cinta. Cuando finalmente se deja ir ante la visión de los soles gemelos, sus ropas caen vacías. Y eso quiere decir que, tarde o temprano, lo veremos de nuevo en versión fantasmal azulada. También te recomendamos Mientras Disney dice que nunca fueron hackeados, los hackers ahora amenazan con filtrar 'Star Wars: The Last Jedi' Mantener el vientre plano en Navidades sin dejar de disfrutar… ¿misión imposible? 'Star Wars: Los últimos Jedi', review desde dos puntos de vista: un hater y un fan de 'Star Wars' - La noticia 'Star Wars: Los últimos Jedi', 32 referencias para disfrutar y exprimir al máximo el Episodio VIII (spoilers) fue publicada originalmente en Xataka por Ángel Luis Sucasas .
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Sabemos más de los agujeros negros pero nos llevamos un chasco: tienen mucho menos magnetismo del que se creía

Los agujeros negros son los "no agujeros" más famosos del universo. Son masas con tal campo gravitatorio que ni siquiera la luz escapa de su atracción, pero al parecer no todo en ellos tiene la fuerza que creíamos. Las dosis de realidad por parte de la ciencia a veces sorprenden quitándonos un poco la ilusión o la expectación, y en este caso unos investigadores de la universidad de Florida han descubierto que el campo magnético de estos fenómenos astronómicos es más débil de lo que hasta ahora se consideraba. Aunque hace muchos años que los conocemos, los agujeros negros aún encierran muchas dudas tanto acerca de su origen como de su comportamiento, y tras este estudio se entienden algo mejor. Nos habíamos pasado de listos 400 veces La revelación ha llegado de la mano de un sistema binario de una estrella orbitando a un agujero negro de 62 kilómetros de ancho llamado V404 Cygni, a 8.000 años luz de la Tierra. Y la jarra de agua fría sobre las estimaciones previas ha sido, concretamente, haber medido un campo magnético unas 400 veces menor de lo que se creía. Los hallazgos han sido publicados en la revista Science, donde explican que estudiaron la información recopilada durante un incremento en los chorros de plasma que el agujero experimentó durante 2015. Fenómeno que no ocurría desde 1989 y que se mide con la combinación de ondas de radio, infrarrojos, rayos x y óptica, en este caso gracias al Observatorio del Roque de los Muchachos (Canarias, España). Unos agujeros que desprenden chorros de información Los fenómenos astronómicos masivos suelen causarnos fascinación a quienes somos aficionados, pero el interés también se extiende a los científicos dado que como decíamos aún se conocen relativamente poco. De hecho, nos enteramos de los sucesos cuando han pasado incluso millones de años, como el "baile" de agujeros negros que nos traía la información de LIGO, hace más de 2.800 millones de años. En este caso lo que se ha medido arroja un chorro (nunca mejor dicho) de información sobre cómo funciona el campo magnético de estos agujeros, como añaden en UF News. Esto abre una nueva ventana al estudio del comportamiento de la materia en las condiciones más extremas y a averiguar por qué los chorros de plasma pueden salir disparados a la velocidad de la luz de los campos magnéticos y no quedan atrapados como el resto de partículas. También consideran que se podrá avanzar algo más en el estudio de la fisión nuclear e incluso los sistemas GPS. Los agujeros negros además están íntimamente relacionados con las ondas gravitacionales, como vimos también con los agujeros negros supermasivos, por lo que conocerlos mejor es saber más de ellas. Imagen| NASA/CXC/M.Weiss En Xataka | Un paso más cerca de ver una colisión de dos agujeros negros como nunca habíamos soñado poder verla También te recomendamos Mantener el vientre plano en Navidades sin dejar de disfrutar… ¿misión imposible? Descubriendo agujeros negros supermasivos a pares: en busca de las "súper" ondas gravitacionales Los agujeros negros también bailan y estremecen el espacio tiempo: LIGO nos trae historias de hace 2800 millones de años - La noticia Sabemos más de los agujeros negros pero nos llevamos un chasco: tienen mucho menos magnetismo del que se creía fue publicada originalmente en Xataka por Anna Martí .
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Las lámparas vegetales ya son una realidad: así estamos intentando convertir cualquier planta en una farola

Las plantas que brillan no son una novedad ni para los fans de Avatar, ni para los lectores de Xataka. Hace tres años os contábamos que un grupo de ingenieros del MIT estaban tratando de convertir cualquier planta en un farol. La idea se explica sola: “hacer una planta que funcione como una lámpara de escritorio, una lámpara que no se tenga que enchufar y que la luz se genere por el metabolismo energético de la planta”, explica Michael Strano, ingeniero químico del MIT. Hacerlo ha resultado más complicado, pero se ha conseguido. El berro brillante ya es una realidad. No hay nada más brillante que una ensalada Ya hemos diseñado plantas capaces de detectar explosivos, de comunicarse con nuestro smartphone o de monitorizar la sequía en tiempo real. Pero la iluminación es la verdadera jugada de fondo: ella sola representa un 20% de todo el consumo mundial de energía. A diferencia de las bombillas actuales, “las plantas pueden autorrepararse, tienen sus propias fuentes de energía ya están adaptadas al entorno exterior” explicaba Strano. El problema es que la mayor parte de enfoques han fallado. Hasta ahora se ha intentado modificar genéticamente las plantas para que generara ellas mismas los componentes necesarios para generar luz. Es la mejor opción, qué duda cabe, pero por ahora nos ha llevado a una vía muerta. La nanobiónica aplicada trata de enfocar el problema desde otra perspectiva: trata de proporcionar características novedosas a las plantas "incrustándoles" diferentes tipos de nanopartículas. No sólo se ha demostrado más útil, además permitiría aprovechar las plantas que ya tenemos. ¿Cómo funciona? Para conseguir iluminar una planta de berros durante cuatro horas, el equipo del MIT recurrió a la luciferasa, la enzima que (pese a su nombre con connotaciones satánicas) está detrás del brillo de las luciérnagas. La luciferasa actúa sobre una molécula llamada luciferina, que emite la luz. Junto a ellas, la coenzima A ayuda eliminar los subproductos tóxicos y los inhibidores sintetizados durante la reacción. Con esos tres componente en un nanovector consiguen distribuir la tecnología por toda la planta y, a la vez, evitar altas concentraciones que serían tóxicas para el vegetal. La luciferasa fue transportada por una nanopartícula de sílice y para las otras dos usaron polímeros ligeramente mayores. El quid de la cuestión reside en usar esas nanopartículas para poner el metabolismo vegetal a trabajar ‘alimentar’ esas propiedades nuevas. Y no va mal. Con esta técnica, han conseguido incorporar nanopartículas especializadas en hojas de una planta de berros y consiguieron que emitiera una luz suave durante cuatro horas. Y con un mechansmo distinto, se podría inhibir la generación de luz cuando hubiera luz solar. Un futuro brillante, pero una difícil implementación El procedimiento parece sencillo, pero presenta problemas logísticos: se somete a cada planta a un baño de estos compuestos y posteriormente a altas presiones que ayudan a que las partículas ingresen en la hoja por los estomas. Es decir, no es de aplicación fácil. La buena noticia es que ajustando las concentraciones de nanopartículas se puede conseguir una luz suficiente como para leer (aunque, aún, durante mucho menos de cuatro horas). La evolución lógica de esta tecnología nos llevaría a desarrollar plantar para proporcionar iluminación interior de baja intensidad o para transformar árboles en farolas autónomas. Y quién sabe si algún día podremos recuperar las estrellas. También te recomendamos La prueba gráfica de que los transgénicos son solo la evolución tecnológica de lo que llevamos haciendo miles de años El maíz "matagusanos" basado en ARN de Monsanto ya tiene autorización: la polémica está servida Mantener el vientre plano en Navidades sin dejar de disfrutar… ¿misión imposible? - La noticia Las lámparas vegetales ya son una realidad: así estamos intentando convertir cualquier planta en una farola fue publicada originalmente en Xataka por Javier Jiménez .
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iPhone X tras un mes de uso: el difícil equilibrio entre la pantalla total y Face ID

Tras 10 años con prácticamente el mismo diseño, el iPhone X propone una idea diferente para el teléfono de Apple. Sin botón de inicio y con pantalla OLED, ésta es nuestra prueba a fondo y review del iPhone X tras un mes de uso. Por fin un gran teléfono de Apple cómodo de llevar Como usuario de hace años de un modelo Plus de iPhone, la llegada del iPhone X suponía a priori una excelente noticia: tener la posibilidad de cargar con un smartphone/phablet de más pulgadas con menos espacio ocupado. Para mi, en este mes de uso del iPhone X, lo más impactante ha sido tener una pantalla de 5,8 pulgadas manejable. Es casi un milagro de Navidad. Sin embargo, pese a esa reducción de tamaño, en el día a día el iPhone X no ha demostrado ser un terminal ligero y, aunque con 30 gramos menos que el modelo Plus de este año, todavía mantiene más de 170 gramos que día tras día son apreciables. El motivo no es otro que un grosor no muy reducido y el uso de un cristal de calidad. Es un terminal contundente en mano. El paso al cristal en la parte trasera le da oportunidades con la carga inalámbrica, así como reducir la posibilidad de que se nos escape de la mano de forma sencilla. El agarre de esa trasera me gusta más que la del metal aunque al final me deja la impresión, como todos los gama alta de cristal, de fragilidad alta. No hemos tenido la suerte la desgracia de probar en este mes de uso esa resistencia ante caídas, pero sí en el día a día dándole un uso muy intensivo. Del diseño con cristal del iPhone X me quedo sin duda con la resistencia al desgaste en el día a día. Está como recién sacado de la caja Llevándolo en bolsos con más objetos, en el bolsillo con llaves y monedas y teniendo nada de cuidado al dejarlo en mesas y todo tipo de superficie, el cristal delantero y el trasero están como recién sacados de la caja. Es fantástica la resistencia que ahí demuestra el acabado del iPhone X. En mi caso lo estoy usando sin funda, pero no es para nada mala idea protegerlo con una, aunque ya os aviso de que los recovecos acaban llenos de polvo y restos textiles si lo sueles llevar en el bolsillo de un pantalón. Aunque os he contado que en mano no me ha resultado especialmente resbaladizo, no puedo decir lo mismo cuando lo colocamos sobre una mesa y superficies planas similares. Los bordes redondeados, su peso alto y el cristal de la trasera hacen que se deslice a poco que haya algo de inclinación. Así me he llevado un par de sustos; mucho ojo con dónde lo dejamos. Si no se desliza más es por la joroba de la doble cámara, que estéticamente no me gusta nada y que además hace que cuando tenemos sobre la mesa el terminal, al pulsar la pantalla, quede cojo de manera considerable. Del diseño decir una cosa más: hecho en falta alguna referencia visual en el frontal cuando la pantalla está apagada. Me ocurre como en otros smartphones sin marcos, que uno, con las prisas, acaba por coger el teléfono en la orientación incorrecta para poder usarlo. Por lo demás, sigue sin convencerme la ausencia del puerto de 3.5 mm para usar cualquier auricular porque el adaptador acaba por extraviarse con mucha facilidad. Y nunca está cuando lo necesitas. El puerto, sí. Pantalla OLED del iPhone X: ni mejor ni peor, "sino todo lo contrario" Una gran duda que tenía respecto al iPhone X era la pantalla. La calidad del panel IPS de anteriores generaciones creo que era muy difícil de superar y aunque el nuevo panel OLED no lo hace, en términos globales y tras este mes de uso, son más las ventajas que los defectos. El cambio del panel IPS a AMOLED ni mejora ni empeora la experiencia, pero en términos globales me quedo con la del iPhone X El panel OLED no hay duda de que es de máxima calidad, fabricado por Samsung, pero calibrado por Apple para hacerlo más contenido que los de los coreanos. Lo más temido y que más aprecié al inicio de usar el iPhone X, los cambios de tono con fondo blanco, se olvida a los pocos días de estar trabajando en exclusiva con este teléfono. Si lo acercas a un panel IPS de calidad notas la diferencia durante un tiempo, pero una vez que te acostumbras, el mayor contraste y la visibilidad en exteriores te acaba por ganar. Si lo sueles usar con un nivel de brillo alto, te encantará. A mi me ha gustado especialmente lo que tiene que ver con la visualización del iPhone X en exteriores. Se ve realmente bien. En esa pantalla OLED echo en falta la función de Always On de otras marcas. Cuando te acostumbras resulta interesante para conocer la hora o las notificaciones pendientes o si te han llegado nuevas desde que consultaste la última vez. Aquí Apple deja todo eso al Apple Watch pero, ¿qué pasa con quien no lo tienes o quiere? Face ID: es increíble, pero no es para mi Tras este mes de uso con el iPhone X, tengo claro que el cambio más radical no se ha producido en la pantalla y el paso a la tecnología OLED sino en el adiós al Touch ID y la llegada de la identificación de cara. Aquí tengo mis dudas más grandes respecto al iPhone X. Face ID admito que funciona muy bien, es rápido, aprende como promete Apple y es muy llamativo cómo me reconoce apenas con luz o cuando me pongo un gorro de lana; no dudo que es un portento en innovación, pero no es para mi. Face ID funciona muy bien pero es de largo lo que más me está costando asumir En mi caso particular, prefiero Touch ID. Suena raro pero es así. Si Apple hubiera dejado algo de borde en el marco inferior para un Touch ID más reducido, lo preferiría a Face ID. Pero tengo que asumir que el lector de huellas está condenado para Apple. Mi experiencia con Face ID es la de un quiero, parece que puedo pero finalmente me derrota. Quizás sea por la barba, las gafas, mi completa calvicie o escenarios de uso particulares, pero tras este mes de uso y mucho entrenamiento de Face ID, no he conseguido que el sistema no me obligue a meter el código numerosas veces a lo largo del día. Demasiadas para mi paciencia, muchas más que con Touch ID de lejos. En mi caso las peores situaciones se han dado con luz intensa donde pienso que los reflejos de mi cabeza confunde a los sensores, y especialmente en el sofá, cómodamente sentado y con la cabeza apoyada. Ahí, Face ID en mi caso particular fracasa, le veo problemas cuando no tiene clara la profundidad por tener apoyada la cabeza. Que se haya ido Touch ID solo tiene una clara ventaja para mi: la llegada de los gestos al sistema operativo. Me parecía exagerado cuando conocidos me decían que ahora intentaban esos gestos con iPad y otros dispositivos y resulta que es completamente cierto. El mayor acierto de Apple con este iPhone X, además de en la reducción de marcos, para mi está en ese manejo sin botón de inicio. Aunque hay que acostumbrarse a las diferentes zonas para deslizar desde arriba, así como a la multitarea, la cual mejora cuando uno se da cuenta de que no tiene que esperar a que aparezcan las otras aplicaciones tras deslizar desde abajo hacia el centro, uno ya no quiere la vuelta a controles físicos. También cambian las combinaciones de teclas para ciertas tareas como capturas de pantalla o reiniciar el terminal. Si eres perezoso como yo y recurres a Google para estos pequeños detalles, estás vendido porque te quedarás sin terminal hasta que consiguas un PC u otro smartphone. Me ha pasado más de una vez. Por cierto, y ya que lo preguntabais algunos, los emojis animados efectivamente acaban en el olvido a los cinco minutos de usarlos. Dan justo para el anuncio de Apple y poco más. La clave de la autonomía está en la carga En la parte de rendimiento y batería, en este mes de uso me he centrado en lo segundo. Ninguna duda tengo ni me ha surgido sobre el poder del A11, que queda demostrado más que en fluidez del sistema, en todo lo que tiene que ver con Face ID o la cámara de fotos. En las posibilidades de un teléfono que va sobrado en rendimiento. Si hablamos de la batería, aquí Apple consigue replicar el comportamiento de las versiones Plus de sus teléfonos, lo que significa que tienes asegurado, pese a un uso muy intensivo, llegar de forma solvente y sobrada al final del día. Curiosamente el único día en que llegué con el aviso de batería baja antes de la noche fue en el viaje para grabar el vídeo: funcionando desde la cinco de la mañana, audio por bluetooth en el coche durante más de dos horas, haciendo de punto de acceso WiFi por otras tantas horas y mucha consulta de correo, sistemas de redes sociales/comunicación y llamadas con continuos cambios de cobertura por ir en tren. Otra cosa es la carga, un punto negro que Apple se niega a atajar por la vía más sencilla: con un cargador acorde a lo que este terminal demanda. Aquí mantiene una broma en forma de cargador que hace que tardemos más de 3 horas en llegar al 100%. Inasumible, así que toca pasar por caja y hacerse con un cargador de verdad para mejorar esas cifras. Con el iPhone X pasa como con todos los iPhone de Apple: toca pasar por caja para tener un cargador que no sea de risa En cuanto a la carga inalámbrica, nada que sea un secreto: es lenta, muy lenta. Sin embargo, y siempre dependiendo de tu uso particular del teléfono, es una manera de cargar el teléfono que engancha. Hay quien la usa para recargar la batería del teléfono por las noches, algo a lo que le veo menos sentido porque prefiero el cable para esos casos, pero en mi caso particular, me he visto en este mes usando un modo de trabajo que me asegura olvidarme de la carga del iPhone. Justo al lado del ordenador de trabajo tengo una base de carga inalámbrica, plana, y donde siempre tengo colocado el iPhone X, lo que me asegura que la carga del mismo siempre esté alta sin preocuparme por ello. Eso sí, dependiendo del modelo de cargador inductivo, hay que estar atento a que siempre quede el iPhone más o menos centrado para que cargue. Más de una vez he pensado que estaba cargando y al no estar bien situado pese a que lo parecía, me he llevado la sorpresa de que había sido tiempo perdido. El único inconveniente es que Face ID, en esta situación, no me reconoce y para desbloquear tengo que asomarme al terminal o en el peor de los casos, cogerlo con la mano. Con una base de tipo stand solucionaría ese problema. Sí, el notch sigue ahí De iOS 11 y el iPhone X no hay mucho que decir. El sistema ha recibido en este mes de uso un par de actualizaciones importantes y ya podemos decir que es estable. Destaco de nuevo de él su ecosistema más profundo y maduro, la seguridad y lo bien interrelacionado que están todos los dispositivos si estás dentro del círculo cerrado de la compañía. En el campo de las aplicaciones, poco a poco las más importantes se van adaptando a la pestaña, notch o ceja del iPhone X. Pero lo que no ha ocurrido es que haya desaparecido por arte de magia. Tras este mes de uso sigo sin acostumbrame así que para mi caso, no se ha vuelto invisible. Es cierto que hace al iPhone X reconocible de un vistazo con la pantalla encendida, pero sigue siendo un elemento que molesta más que aporta. Dependerá de tus usos y costumbres con un iPhone, pero que la pestaña esté ahí hace por ejemplo que no pueda tener el porcentaje de batería a la vista salvo si deslizo el panel de control. Pequeños detalles pero importantes para según qué usuario. El modo retrato de más posibilidades Como ya comprobamos en la comparativa fotográfica entre los mejores del año, hay 3-4 terminales que, salvo por detalles, ofrecen una experiencia fotográfica muy completa y potente y que apenas marca diferencias entre ellos. Hay que ir ya a los detalles. La fotografía con el iPhone X sigue las pautas que Apple ha marcado desde el primer iPhone: cero complicación a la hora de hacer una foto con la garantía de que el ISP hará el trabajo sucio por ti. Por eso no hay controles manuales de serie. Si te gusta tener el control hay que ir a aplicaciones de terceros. También en vídeo, con grandísima calidad de imagen y sobre todo de sonido, el iPhone X saca excelente nota en este mes de uso. El caso es que, seguramente por la gran mejora de algunos terminales con Android, la fotografía con el iPhone X no destaca especialmente cuando nos centramos en buscar el mayor detalle posible o un tratamiento del rango dinámico al máximo nivel. En esos dos apartados hay mejores smarpthones fotográficos este año, aunque en el global quedamos satisfechos, como hará la mayoría de usuarios que usar tu teléfono como cámara principal sin más pretensiones. A estas alturas, lo mejor de la cámara del iPhone X es el modo retrato por posibilidades. Sin contar con el Pixel 2 XL, es el que mejor lo hace, pero Apple le añade ese extra muy llamativo de los cambios de luz que a la gente que le haces foto les encanta. También añadiría el que, en este iPhone X, existe el modo retrato para la cámara secundaria o selfie, y funciona muy bien, lo que es otro punto a su favor. ¿Con qué me quedaría de todo este mes de uso con el iPhone X, habida cuenta de su precio de casi 1200 euros? Que en la reducción de marcos no hay marcha atrás y parece que en el uso de gestos e ir más allá del reconocimiento de rostros tampoco. Valor hay pues en el terminal, otra cosa es que todo el mundo pueda aprovechar lo que cuesta. Respecto a sus rivales, a estas alturas, creo que, valorando todo lo que ofrece un iPhone X y la gama alta de Android, el valor de cambio entre plataformas queda casi exclusivamente del lado del sistema operativo y las preferencias de cada uno: más posibilidades en Android, más ecosistema de calidad del lado de iOS. También te recomendamos Youtubers de exteriores, esto os interesa: secretos para lograr el mejor vídeo fuera de casa Nuevo iPhone X: 5 aciertos necesarios y 5 pasos polémicos del iPhone "10" iPhone X, análisis: un muy buen reinicio que sí rompe con todo lo anterior y que llega tarde y pronto a la vez - La noticia iPhone X tras un mes de uso: el difícil equilibrio entre la pantalla total y Face ID fue publicada originalmente en Xataka por Javier Penalva .
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IOTA, la criptomoneda sin Blockchain que ha crecido un 1000% en un mes

En plena fiebre por Bitcoin, fiebre que arrastra con ella al resto de criptomonedas en general, hay una alternativa que ha ido sumando enteros y ha llegado a convertirse durante algunos días en la cuarta en capitalización de mercado, solo por detrás de Bitcoin, Ethereum y Bitcoin Cash: es IOTA, una criptomoneda que, aunque no tiene límites para su uso, está especialmente pensada para micropagos en el entorno del Internet de las Cosas. Ripple, la cuarta hasta entonces, centrada en transacciones de cantidades pequeñas, ha sido sobrepasada. Su reciente explosión, que le hizo aumentar su valor casi un 500% en diez días a principios de diciembre -pasó de estar por debajo del dólar a valer 5,50 dólares-, tiene parte de origen en el anuncio de un acuerdo alcanzado con varios socios, Microsoft y Fujitsu entre ellos, para su uso en las comunicaciones de empresa a empresa. No obstante, el acuerdo con Microsoft fue poco más que un malentendido, algo que al revelarse hizo que la cotización de IOTA diera un bajón hasta caer a los 4,15 dólares por token. Así y todo, continúa por encima de los 3,5 dólares que valía cuando el precio se estabilizó tras el rapidísimo crecimiento. Así funciona Tangle Lo que hace diferente a IOTA frente al resto de criptomonedas es que es la primera fuera del sistema Blockchain. En su lugar, usa Tangle, una plataforma de nodos interconectados en la que basa su funcionamiento. Cualquiera que quiera usar IOTA debe confirmar dos transacciones ajenas antes de poder enviar la suya. Esto es posible por dos motivos: En IOTA no existe minería como en otras criptomonedas, Esto significa que la resolución de problemas matemáticos que verifican transacciones, como en Bitcoin, no se puede hacer libremente, sino que solo la hacen los usuarios que quieren operar con IOTA. Esta verificación se puede hacer con cualquier smartphone u ordenador. No es necesario usar enormes granjas de minado o tarjetas gráficas de alta gama para ello, ya que al no haber minado no se va incrementando la dificultad como ha ocurrido con Bitcoin. Esto tiene una ventaja añadida: desaparece el enorme gasto energético que supone Bitcoin, por ejemplo. Como todos los usuarios de IOTA verifican transacciones ajenas antes de poder hacer las suyas, aquí no hay comisiones. La recompensa para el usuario es poder hacer su transacción, con el minado hay que dar un incentivo económico a quien verifique las transacciones de terceros. Lo cual tiene otra ventaja: el número de transacciones de IOTA por segundo está en torno a 500, muy por encima de Bitcoin (7), Ethereum (20), Dash (28) o Litecoin (56). Resistencia cuántica Ordenador cuántico de IBM. Imagen: IBM. Esta mecánica tiene otra consecuencia para el sistema: es resistente a la computación cuántica. Pensemos en la computación cuántica como una forma de realizar procesos a una velocidad incomparable a la computación actual. Esa capacidad puede aplicarse para realizar una suerte de ataques DDoS para tratar de robar una cuenta de un servicio online, o para minar bitcoins, por ejemplo. El uso de computación cuántica para minar bitcoins simplemente dejaría en pañales a las granjas de minado. ¿Para qué? Para acaparar las comisiones que ofrece el minado. Esto, con IOTA, no es posible por el comentado sistema alternativo, Tangle. En el hipotético caso de que alguien lo intentase, lo único que lograría sería el equivalente a emitir muchas transacciones de IOTA a mucha velocidad. Es decir, algo que beneficiaría a la red, no la perjudicaría. Cuestión de escala Cualquiera que experimente con IOTA puede comprobar en primera persona la diferencia que ofrece Tangle de cara a la verificación. Una compra de IOTA en Binance, uno de los exchanges en los que puede adquirirse, se ha saldado en nuestra experiencia con 23 verificaciones. Una compra de Bitcoin en Coinbase, con 6. Con un sistema que presume de ser más avanzado que Blockchain, el futuro de IOTA está ligado al éxito del Internet de las Cosas, cuya escasa seguridad actual supone el primer obstáculo Su estructura también hace que su escalabilidad sea "prácticamente infinita". De ahí que el número de IOTAs en circulación no vaya ascendiendo a medida en que se van minando más, como ocurre con las criptomonedas basadas en Blockchain: desde el momento de su creación hay 2.779.530.283 de monedas en circulación, 132 veces superior al número máximo al que podrá llegar Bitcoin, 21.000.000. De momento va por algo menos de diecisiete millones. Ahora falta ver hasta dónde llega y si sigue avanzando en volumen de transacciones y capitalización de mercado. Buena parte de su futuro depende del futuro del Internet de las Cosas y si finalmente llega para quedarse o por el contrario se queda por debajo de las expectativas. En su contra juega, sobre todo, la baja seguridad generalizada que hay en este entorno. El tiempo dirá. También te recomendamos Youtubers de exteriores, esto os interesa: secretos para lograr el mejor vídeo fuera de casa Björk experimenta con música y Blockchain: ofrecerá recompensas en criptomonedas a sus fans Las ICO son "una estafa masiva de primer orden" según Jordan Belfort, el "lobo" de Wall Street - La noticia IOTA, la criptomoneda sin Blockchain que ha crecido un 1000% en un mes fue publicada originalmente en Xataka por Javier Lacort .
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HP ENVY Photo 7830, análisis: la impresora con la tinta bajo demanda como mejor característica

Es posible que a día de hoy se imprima menos que antes, pero los fabricantes no se rinden y siguen lanzando impresoras multifunción que aprovechan cualquier avance para hacer una tarea tradicional algo más cómoda. Ya vimos rastro de eso con la Epson Eco Tank ET-3600, y ahora vamos a echar un vistazo a la HP ENVY Photo 7830. Esta multifunción de HP tiene un precio más accesible e intenta solucionar el “dilema” de los cartuchos de tinta de otra forma: mediante un servicio en el que es la propia impresora la que encarga esos cartuchos para que te lleguen a casa. ¿Es beneficioso? Saquemos la lupa y descubrámoslo. HP ENVY Photo 7830: diseño y características HP ENVY Photo 7830 Medidas 454 x 193 x 491 mm Peso 7,58 Kg Conectividad USB, Ethernet, cable telefónico para fax (cables no incluidos) o Wi-Fi (2,4 o 5 GHz) Sistemas de impresión inalámbrica HP ePrint, AirPrint, Mopria, Wireless Direct Printing Compatibilidad Windows XP, Vista, 7, 8, 8.1, 10 y posteriores; macOS 10.8 y posteriores Número de bandejas Dos, con espacio para varios tipos de papel normal y fotográfico Formatos de papel admitidos A4, A5, A6, B5, C6 (sobre), DL (sobre), papel fotográfico de 10 x 15 cm Resolución de impresión 4.800 x 1.200 ppp Velocidad de impresión 15 páginas por minuto en monocromo y papel normal de 70 a 90 gramos por metro cuadrado según normativa ISO, 10 páginas a color en las mismas condiciones. En calidad “borrador” se consiguen 22 páginas por minuto en monocromo y 21 páginas por minuto a color. Resolución de escaneado 1.200 ppp Software incluido Asistente de instalación Precio 159,90 euros en Amazon La HP ENVY Photo 7830 cuenta con un alimentador de papel superior para su escáner, que nos ahorra la tarea de escanear múltiples páginas una a una. La HP Envy es una impresora grande, aquí no hay mucho a debatir. No estoy hablando de un tamaño exagerado, pero sí que al verla te das cuenta que estás ante una multifunción con más altura de lo normal. Puede que en ancho y profundidad no haya mucha diferencia con otras impresoras, pero sí que la impresión es que “abulta” más. Ese tamaño se justifica con alguna característica que no podemos encontrar en la mayoría de impresoras. Tenemos una bandeja de papel múltiple en la que podemos colocar papel normal y al mismo tiempo papel fotográfico de varios tamaños, y un alimentador superior para el escáner en el que podemos dejar varios papeles para que la ENVY Photo 7830 se encargue de ir escaneándolos uno a uno. Eso evita el clásico trabajo mecánico de ir escaneando hoja por hoja. La HP ENVY Photo 7830 se ahorra casi todos los botones con una pantalla táctil, que a lo mejor ni siquiera vas a tocar si utilizas la aplicación HP Smart para iOS/Android. El frontal es muy simple: el único botón físico es el de encendido y apagado. Luego tenemos una pantalla tactil a color con la que poder configurar la impresora y darle algunas órdenes básicas para fotocopiar o escanear un documento, con botones táctiles laterales. La resolución de esa pantalla es más que suficiente para lo que tiene que hacer. Un punto positivo para la HP ENVY Photo es su conectividad. La multifunción no incluye ningún cable más allá del de la corriente, animándote a que la conectes usando tu red inalámbrica (acepta redes de 5 GHz, por cierto). Sin embargo, hay una conexión para cable de red Ethernet, otra USB y un par de conexiones de cable telefónico para que la impresora pueda actuar también como un fax. Sabiendo esto y el precio que tiene, la HP Envy puede convertirse en una impresora interesante tanto para tenerla en casa o en una oficina como multifunción básica. Probablemente sea una muy buena opción a tener en cuenta si trabajas a distancia y necesitas escanear o imprimir bastante. Instant Ink: el intento de HP para simplificar el cambio de cartuchos de tinta La clave de Instant Ink no son los cartuchos en si, si no la forma en la que HP te los vende. Mientras que Epson recurre a sus botes de tinta y argumenta que de este modo nos ahorramos dinero, HP sigue con su opción de los cartuchos tradicionales. Su vuelta de tuerca es el servicio Instant Ink: la misma impresora, cuando detecta que tiene poca tinta en sus cartuchos, hace automáticamente un pedido para que éstos te lleguen a casa. La ventaja es que puedes olvidarte de tener que hacer tu la compra, y en teoría jamás te quedas con los cartuchos vacíos ya que el pedido se hace a tiempo para que los nuevos cartuchos lleguen antes que eso ocurra. Este servicio se paga con una tarifa plana mensual que puede ir de los 2,99 euros mensuales (unas 50 páginas impresas según HP) a los 9,99 euros mensuales (unas 300 páginas). En cualquier momento imprevisto puedes pagar un pequeño plus de 1 euro más para imprimir páginas adicionales. Por supuesto, la opción de suscribirse a HP Instant Ink es completamente opcional. Siempre puedes encargarte tu de comprar los cartuchos por separado, como siempre se ha hecho con todas las impresoras de inyección de tinta. Ahora bien, los precios son los que son: 18,90 y 23,90 euros para los cartuchos en blanco y negro o a color respectivamente. Y hay otros modelos con más tinta por 37,90 y 42,89 euros. Según este documento oficial de HP, los cartuchos HP 303 dan para 200 páginas en negro y 165 a color. Los 303 XL, más grandes, aumentan la cifra a 600 páginas en negro y 415 a color. Como puedes ver en esta tabla, los precios de Instant Ink salen bastante a cuenta incluso cuando imprimes muchas páginas: Con Instant Ink Con cartucho HP 303 Con cartucho HP 303 XL 15 páginas al mes Gratuito 1,42 euros en b/n, 2,17 euros a color 0,95 euros en b/n, 1,55 euros a color 50 páginas al mes 2,99 euros/mes 4,73 euros en b/n, 7,24 euros a color 3,16 euros en b/n, 5,17 euros a color 100 páginas al mes 4,99 euros/mes 9,45 en b/n, 14,48 euros a color 6,32 euros en b/n, 10,33 euros a color 300 páginas al mes 9,99 euros/mes 28,35 euros en b/n, 43,45 euros a color 18,95 euros en b/n, 31 euros a color 600 páginas al mes 21,99 euros/mes 56,70 euros en b/n, 86,91 euros a color 37,90 euros en b/n, 62,01 euros a color Nota: en la tabla no se ha tenido en cuenta que los cartuchos tienen una vida útil de unos tres meses para uso particular según la web oficial de HP. Por lo tanto, los precios pueden variar dependiendo de lo que duren esos cartuchos. Se nota que HP ha cuidado el precio de las suscripciones sabiendo que hay muchos usuarios que imprimen de forma muy ocasional. Tenemos un plan gratuito con el que, si imprimes 15 páginas o menos al mes, no te tienes que preocupar de nada. Sólo se te cargará un euro adicional en la tarjeta de crédito (que tienes que colocar obligatoriamente al suscribirte) por cada 10 páginas adicionales que imprimas. Puede que comprando los cartuchos originales tengas más tinta durante más tiempo, pero entonces entras en el "riesgo" de que esa tinta se seque si imprimes muy poco. Por lo tanto, viendo la flexibilidad de esos planes, no sería reacio a esta opción teniendo en cuenta además la comodidad adicional que se nos plantea: la tinta se encarga y llega sola a casa. A menos que imprimas más de mil páginas al mes (y eso es muy difícil si no estás en una oficina), Instant Ink puede ahorrarte tiempo y dinero. Otra alternativa son los cartuchos no oficiales, que te pueden salir más baratos. Pero ahí entramos en la decisión más bien personal de decidirte por esos cartuchos o los que te vende directamente HP, con su correspondiente garantía. Impresión y escaneo: lo que esperas de una impresora de ese precio La HP ENVY Photo 7830 imprime con una calidad buena. No al nivel de una láser, ni mucho menos, pero buena para ser una impresora de inyección de tinta. Los colores son vivos y la definición es mucho más que suficiente si usamos la mejor calidad de impresión a color. El ruido de la impresora no es ni demasiado flojo ni demasiado escandaloso, es más o menos el ruido al que estamos acostumbrados a ver en multifunciones de ese tamaño. Quizás me ha sorprendido más el escaneado: es muy rápido y bastante silencioso, incluso a la calidad máxima de 1.200 puntos por pulgada. Lo redondea el alimentador de papel superior para ese escáner, capaz de escanear varias hojas y unirlas todas en un PDF. PDF que puede guardarse automáticamente en un pendrive USB, por cierto. Una buena forma de poder crear ese documento sin necesidad de utilizar el ordenador para nada. Por supuesto, el escaner puede usarse también a modo de fotocopiadora en blanco y negro o a color. Y no hace falta recurrir al ordenador o a la aplicación móvil para hacerlo: la ENVY Photo 7830 cuenta con accesos directos a esas funciones desde su pantalla táctil. Y aunque sea algo que cada vez se use de forma más marginal, la impresora/escáner puede usarse para enviar y recibir fax. Casi nada de software, y eso es bueno HP tiene varias aplicaciones que se pueden descargar de su web oficial para acompañar a sus multifunción, pero con la ENVY Photo 7830 no incluye prácticamente nada. Sólo un asistente con el que poder suscribirse a Instant Ink, algo que también puede hacerse mediante una aplicación móvil o la misma web de la compañía. Y es justo lo que más agradezco. Sabiendo que los sistemas operativos modernos como Windows 10 o macOS High Sierra ya tienen su propio software y controladores para imprimir y escanear, cualquier programa que haga lo mismo pero con la marca de HP colocada encima es completamente innecesario. La aplicación móvil HP Smart, disponible para iOS y Android, encontró la impresora sin que yo tuviera que hacer absolutamente nada. Algo que he agradecido mucho es que puedes instalar la impresora mediante la aplicación móvil HP Smart, disponible para iOS y Android. Te ahorras de luchar con botones o con procesos larguísimos sólo para introducir la contraseña de tu Wi-Fi: la aplicación detecta la impresora y desde ahí puedes aplicarle toda la configuración. Tras eso, la impresora ha aparecido en mi Mac sin que yo tenga que hacer nada. De hecho, hasta me he olvidado de añadirla en el panel de preferencias de impresión del sistema, y al intentar imprimir una nota de prueba la ENVY Photo 7830 ya aparecía en la lista de impresoras disponibles. Más fácil, imposible. HP ENVY Photo 7830: la opinión de Xataka Hay que decirlo, estamos ante una impresora bien pensada. Tanto para el que va a imprimir de forma muy esporádica como el que la va a usar de forma intensiva por motivos de trabajo. Quizás, y sólo quizás, para el que la vaya a usar muy intensamente lo mejor es que se piense un modelo más profesional. Pero para el que vaya a imprimir en su día a día, la ENVY Photo 7830 y el servicio Instant Ink pueden ser unos buenos aliados. Los motivos: su precio no se escapa demasiado de los presupuestos más ajustados, y HP “se baja del pedestal” y entiende bien a los usuarios que imprimen más bien poco. Una impresora que quizás hace más bulto de lo que nos gustaría, pero que puede ser una buena solución. En Xataka | En busca de la impresora perfecta (que no existe) También te recomendamos HP Omen X, análisis: un equipo de gaming bestial de principio a fin Epson EcoTank ET-3600, análisis: grande y cara, pero te libra para siempre de los cartuchos Desayunos más saludables con productos de temporada: cuatro ideas para el invierno - La noticia HP ENVY Photo 7830, análisis: la impresora con la tinta bajo demanda como mejor característica fue publicada originalmente en Xataka por Miguel López .
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Death Stranding: todo lo que sabemos sobre el nuevo juego de Kojima

Hideo Kojima es uno de los creadores de videojuegos más famosos del mundo, y desde que hace dos años anunciase un acuerdo con Sony para sacar su próximo juego en exclusiva para PlayStation 4, el japonés se las ha ingeniado para que todo el mundo esté pendiente de él. La semana pasada nos dejó a todos con la boca abierta con un nuevo tráiler con una cinemática simplemente impresionante. El primer juego de esta etapa post-’Metal Gear’ de Kojima va a ser raro, y pese al último tráiler todavía están casi todas las dudas por responder. Por eso, hoy vamos a echar la vista un poco para atrás y recopilar todo lo que sabemos hasta ahora del juego, sobre el cual llevan un par de años dándose pequeñas pistas con las que van desgranando qué podemos esperar de él. Los tráilers del videojuego Cuando pensábamos que la cosa no podría ser más confusa tras ver los tráilers anteriores del juego, en la gala de los Game Awards 2017 el señor Kojima se sacó de la manga uno de los más extraños que hemos podido ver en muchísimo tiempo. Uno que de paso nos deja con más preguntas que respuestas. Una vez hubo una explosión, una explosión que dio origen a la vida tal como la conocemos. Y luego vino la siguiente explosión. Una explosión que será la última. La cinemática empieza con una voz en off recitando estas palabras, y luego pasamos a ver a Sam, el protagonista del juego, despertándose junto a otros dos personajes en medio de lo que parece ser un cráter. Llueve, e intentan rescatar a uno de ellos, que se ha quedado atascado bajo unos escombros. Entonces se oyen los ruidos de unos series invisibles. Los personajes tienen a su espalda una especie de brazo mecánico que parece ser capaz de detectar a los seres invisibles y señalar en su dirección. Todos se quedan callados y los seres pasan de largo, mientras podemos ver que dejan huellas sobre la tierra mojada. Pero entonces los seres vuelven y todo se vuelve más extraño. Rodean a los personajes, y uno de ellos le da al protagonista una cápsula que llevaba colgada en el pecho antes de ser asesinado. Esa cápsula lleva un bebé en su interior. Todo empieza a flotar, incluidas las piedras, y a lo lejos se ve a un monstruo gigantesco. Hay una explosión y el protagonista aparece en una especie de mundo submarino. Al rato despierta en otro mundo con insectos flotantes y un enorme cráter, mientras de lejos parece haber alineados en el cielo otros cinco personajes o criaturas. Todo acaba ahí sin que hayamos entendido nada. El año pasado, en los Game Awards 2016 pudimos ver otra cinemática del juego con algunos puntos en común. En ella se veía a un personaje con la cápsula del bebé en brazos, asustado y escondiéndose cuando frente a él desfilaba un ejército. Se queda frente a un túnel, en cuyo fondo descienden varios soldados que parecen pertenecer a ese mismo ejército. Uno de ellos lleva el mando, y el resto están unidos a él por...¿hilos? Y luego tenemos el primer tráiler que se lanzó del juego. Es bastante más sencillo, y en él vemos al protagonista despertarse en lo que parece ser una plata llena de animales muertos. Junto a él hay un bebé, lo coge y lo abraza. Entonces el bebé se vuelve invisible y se aleja dejando huellas en la arena. El protagonista se levanta y a lo lejos aparecen cinco criaturas alineadas en el cielo, justo como al final del tráiler de la semana pasada. Las caras de los personajes me suenan Y claro que te suenan, porque Kojima ha fichado a algunos actores de sobre conocidos para dar vida a sus personajes. El gran protagonista de este quién es quién es Norman Reedus, al que conocerás por interpretar a Daryl Dixon en la serie 'The Walking Dead'. Las motivaciones del personaje siguen siendo un misterio. En el tráiler del año pasado también hubo otras dos caras conocidas. La primera de ellas fue la de Mads Mikkelsen, famoso sobre todo por la serie 'Hannibal', y que interpretaba a ese militar que llevaba atados con hilos al resto de su grupo. Según Kojima, el personaje de Mikkelsen será el antagonista del juego. Y el personaje que en el tráiler del año pasado llevaba la cápsula con el bebé no es otro que Guillermo del Toro. Dudamos mucho que el director mexicano vaya a tener un papel aleatorio, pero todavía no tenemos datos de quién pueda ser su personaje y qué hace con ese bebé en brazos. ¿Quizá algún tipo de científico que de alguna manera sabe algo de lo que está pasando? El resto del casting todavía no ha sido desvelado, aunque ya dejaron caer que el juego también contaría con una protagonista femenina. ¿Quién será? Habrá que esperar al próximo adelanto para descubrirlo. Cual es la trama de 'Death Stranding' La pregunta del millón, de qué narices va la trama de este juego. De momento no es mucho, aunque tras presentar el nuevo tráiler en la gala de los Game Awards 2017, Kojima se sentó a hablar con la prensa y desveló algunos pequeños detalles que ayudan a hacernos una idea de por dónde va a tirar la trama. Para empezar, desveló que uno de los puntos más fuertes del argumento es que trata sobre la vida y la muerte. Su objetivo con este juego fue el de crear un título que haga que la gente no piense que ese es el final, y de hecho cada vez que alguien muere es teletransportado al peculiar mundo que aparece al final del tráiler. Ahí Sam, el personaje interpretado por Norman Reedus, podrá explorar el lugar en primera persona gracias a un poder u habilidad que le permite vagar por los alrededores fuera de su cuerpo para recuperar objetos y otros elementos. El lugar equivale más a "continuar" que al hecho de estar vivo o muerto según Kojima, lo que quiere decir que tras morir y llegar allí, los jugadores podrán regresar a su cuerpo cuando se hayan preparado para volver al mundo de los vivos. Todo esto es un poco ambiguo, y seguramente necesitaremos más tráilers y declaraciones para saber un poco más qué quiere decir exactamente con ello. Pero por lo menos ha confirmado que no parece que haya muerte permanente (por lo menos no del todo), ya que al volver a nuestro cuerpo volveremos al punto exacto donde nuestro personaje fue eliminado. Y a partir de ahí ya sólo queda hacer suposiciones. Kojima ha querido mantener el misterio, por lo que pese a explicar el concepto general del juego no ha querido entrar en detalles sobre la historia. Esto ha hecho que la red se llene de teorías con cientos de usuarios analizando cada fotograma del tráiler tratando de obtener pistas de ellos. Qué podremos hacer en el juego Kojima también ha dado algunas pistas sobre otras mecánicas del juego. Para empezar está la lluvia, que será más especial de lo que parece y tendrá un papel importante en la trama. Se llamará Timefall y será capaz de manipular y acelerar el tiempo, hasta el punto de hacer crecer plantas en un segundo o deteriorar el cuerpo de los seres humanos cuando les caen gotas encima. Eso explicaría el traje que llevan. El bebé es el punto en común que hemos podido ver en los tres vídeos de adelanto del juego, por lo que es evidente que su papel es crucial. Kojima ha dicho que es el mismo bebé, y que es una de las mecánicas más importantes relacionadas con la jugabilidad y la propia historia. Los brazos robóticos también serán uno de los puntos clave de la jugabilidad. Pero no se han dado detalles sobre cómo podremos utilizarlo o cual será su funcionalidad exacta más allá de la de detectar posibles peligros. Kojima ha dicho que está esperando el momento adecuado para mostrar cómo se jugará, por lo que aun tendremos que esperar para ver los primeros vídeos de gameplay. Por cierto, como no podría ser de otra manera en estos tiempos el juego tendrá modo multijugador. Sobre él tampoco ha dado detalles, sólo que le gustaría probar algo diferente relacionado con el online a pesar de que será un juego dedicado principalmente a un único jugador. Mundo abierto y motor Decima Engineo Durante el año pasado Kojima también estuvo dando algunas pistas. Gracias a eso sabemos que será un juego de acción con mundo abierto, y también aseguró que gustará a los fans de títulos como ‘Uncharted’ o ‘The Division’. El primero tiene grandes aventuras y acción muy cinematográfica, mientras que el segundo destaca por su mundo abierto con un importante componente multijugador. En cuanto a los aspectos más técnicos, el creador confirmó que el juego está siendo desarrollado con el conocido motor gráfico Decima Engine de Guerrilla Games, el cual hemos visto en juegos como 'Horizon: Zero Dwan'. De hecho las propias cinemáticas de los tráilers utilizan este mismo motor del juego, el cual sacará provecho del 4K y el HDR de la PS4 Pro. Cuándo saldrá ‘Death Stranding’ A día de hoy no hay ninguna fecha oficial para el lanzamiento del juego, pero el año pasado Kojima se permitió el lujo de hablar de esta manera sobre cuándo tiene pensado lanzar el juego: Saldrá antes de los Juegos Olímpicos. Yendo un poco más allá, hay una película llamada Akira y el juego saldrá antes del año en el que está ambientada Akira. Los Juegos Olímpicos de Tokyo se celebrarán en 2020, mientras que los hechos relatados en ‘Akira’ sucedían en el año 2019. Por lo tanto, si el juego saldrá antes del 2019 de la película podemos deducir que la idea es lanzarlo en 2018. Aunque como pasa siempre en este mundillo todavía es posible que se produzcan retrasos dependiendo del desarrollo. En VidaExtra | ¿De qué va Death Stranding? Seis teorías sobre el nuevo juego de Kojima También te recomendamos La historia de GoPro, el futuro de Jolla y el escepticismo de Hideo Kojima sobre las consolas Hideo Kojima: un 70% de su cuerpo son películas (y el 30% restante es lo que más importa) Desayunos más saludables con productos de temporada: cuatro ideas para el invierno - La noticia Death Stranding: todo lo que sabemos sobre el nuevo juego de Kojima fue publicada originalmente en Xataka por Yúbal FM .
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Litecoin: qué hay detrás de la alternativa a Bitcoin que más está creciendo

En las últimas horas el valor del Litecoin se está disparando de tal manera que incluso su creador ha tenido que salir a las redes sociales a pedirnos que no hagamos locuras. Pero pese a los avisos, la realidad es que la criptomoneda lleva dos días disparada, y sólo en las últimas 24 horas su valor ha crecido entre un 70 y un 80 porciento. ¿Pero qué es exactamente el Litecoin y qué hay detrás de esta alternativa low-cost al Bitcoin? Ambas son criptomonedas de código abierto, la una heredera de la otra, y mientras el el Bitcoin aspira a convertirse en un sustituto al oro digital, el Litecoin quiere ser la plata. Pero hay algunas diferencias en cuanto a su filosofía y el algoritmo que marca su funcionamiento que conviene repasar. ¿Qué es el Litecoin? El Litecoin es una criptomoneda P2P descentralizada creada por Charlie Lee en octubre del 2011. Fue creada como un proyecto de código abierto inspirado en el Bitcoin, por lo que es prácticamente idéntica en la mayoría de sus aspectos técnicos. Al final, de lo que se trata en ambos casos es de permitir que una persona pueda enviarle dinero a otra sin intermediarios como bancos y de forma anónima y segura. Sin embargo, existen por lo menos cuatro diferencias fundamentales entre el Litecoin y el Bitcoin: su velocidad, su número de monedas, su capitalización de mercado y unos cambios en el algoritmo. No son grandes diferencias, pero sí las suficientes como para cambiar ligeramente su filosofía. Para empezar, la primera gran diferencia es la velocidad a la que se realizan las transacciones. La red Litecoin realiza el procesamiento de un bloque cada 2,5 minutos en vez de cada 10 minutos, lo que quiere decir que genera los bloques de su cadena cuatro veces más rápido que el Bitcoin. Esto le sirve para confirmar las transacciones que se realizan a mayor velocidad. El número de Litecoins también es finito. Pero si sólo habrá 21 millones de Bitcoins, se crearán 84 millones de Litecoins. En segundo lugar está la cantidad de monedas que planea generar. Una de las cosas que más valor le da al Bitcoin frente a monedas convencionales es que genera una cantidad fija de nuevas monedas cada año, y que su número es finito. El Bitcoin dejará de crear nuevas unidades cuando llegue a los 21 millones de monedas, mientras que el Litecoin lo hará a los 84 millones. Luego está el hecho de que el Litecoin fue la primera moneda que cambió el algoritmo de hash y usó scrypt. El primer beneficio de este cambio es que hace que cualquier PC pueda dedicarse a la minería, dándole la espalda a los mineros profesionales y democratizando un poco la creación de la criptomoneda. Además, los verificadores están más distribuidos que con monedas basadas en SHA-256. Y luego tenemos su capitalización de mercado, que es una medida con la que se mide su dimensión económica. Para los que no sabemos economía esta medida puede ser un poco ambigua, pero te puedes hacer una idea si te decimos que la del Bitcoin ahora mismo es de 288.687 millones de dólares, mientras que la del Litecoin es de sólo 17.842 millones. Pese a eso, el Litecoin es ahora mismo la cuarte criptomoneda con más valor en el mercado, lo que tampoco está nada mal. ¿Por qué está creciendo tanto? Esta es la gran pregunta que todos se están haciendo, por qué de repente el valor del Litecoin se ha empezado a disparar. Algunos medios apuntan a que se puede deber a lo exageradamente alto que empieza a ser el valor del Bitcoin, lo que está haciendo que muchos vean a su hermano pequeño como una interesante oportunidad de subirse al carro de las criptomonedas con otra que tiene el mismo potencial de empezar a crecer. Este interés tiene a su vez un efecto llamada, puesto al empezar a notar la inercia creciente del valor de la criptomoneda hay otras personas que toman posiciones para no quedarse atrás en el caso de que se produzca una escalada masiva en su valor como la que se ha visto en el Bitcoin. Ok, sorry to spoil the party, but I need to reign in the excitement a bit...Buying LTC is extremely risky. I expect us to have a multi-year bear market like the one we just had where LTC dropped 90% in value ($48 to $4). So if you can't handle LTC dropping to $20, don't buy! 😀— Charlie Lee [LTC] (@SatoshiLite) 11 de diciembre de 2017 Esta escalada en el valor del Litecoin está haciendo que muchas de las plataformas que, como Coinbase permiten su compra, empiecen a avisar a sus usuarios de que tomen las precauciones necesarias a la hora de invertir. Incluso el propio Charlie Lee, el creador de la criptomoneda, ha advertido a los usuarios de los peligros de ir a lo loco y que seamos conscientes de que su precio se puede desplomar como ya ha pasado otras veces. "Comprar LTC es extremadamente arriesgado", ha dicho en un tuit. "Espero que tengamos un año de altibajos en el mercado como el que acabamos de tener, donde el valor del LTC cayó un 90% (de $48 a $4). Así que si no puedes afrontar una caída del LTC a $20, ¡no compres!". En otro tuit también ha dicho que cuando una criptomoneda sube demasiado rápido excede su valor real, lo que puede hacer que el mercado empiece a ir a la baja para normalizarlo. Será interesante ver cómo se van sucediendo los hechos en los próximos días y cómo evoluciona el valor de la nueva criptomoneda de éxito. Imagen | BTC KeychainEn Xataka | El número de bitcoins es finito, no podrá haber más de 21 millones: ¿qué se espera que suceda entonces? También te recomendamos Bitcoin cae en picado mientras Bitcoin Cash sube como la espuma, ¿qué está pasando? Los cinco cócteles para las noches de invierno que romperán las barreras del clásico gin tonic Asombro y expectación con un bitcoin que ya vale 10.000 dólares - La noticia Litecoin: qué hay detrás de la alternativa a Bitcoin que más está creciendo fue publicada originalmente en Xataka por Yúbal FM .
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‘Star Wars: Los últimos Jedi’, review desde dos puntos de vista: un hater y un fan de ‘Star Wars’

El próximo 14 de diciembre se estrena 'Star Wars: Los últimos Jedi' y desde Xataka nos hemos propuesto un reto interesante: hemos llevado a un fan de 'Star Wars' (Ángel Luis Sucasas) y a un hater de la saga (John Tones) al preestreno para que nos cuenten qué les ha parecido la película. Éste es el resultado. Una opinión de un fan de Star Wars: Ángel Luis Sucasas Escoba. Mejor aún, palo de escoba. Recuérdenlo bien. Y estén tranquilos. Es el único spoiler que encontrarán en estas líneas. 'Episodio VIII' ha pasado por mis ojos, unos ojos por los que pasaban, cada fin de semana, en unos VHS ya blanquecinos por el desgaste, la sagrada trilogía. Sagrada porque la ficción, cuando se tienen seis, siete, doce, quince años, es lo más parecido a la religión. 'Star Wars' es, si queremos reducirlo a un tópico muy anglosajón, parte de mi ADN. Soñé muchas veces, en technicolor y 4D, porque eso de que soñamos en blanco y negro es soberana chorrada, que era Luke Skywalker. Luke Skywalker triscando por bosques gallegos con un sable de luz esmeralda. Muchas, muchas veces. He debido ver 'Episodio IV', 'V' y 'VI' al menos un centenar de veces (cada uno de los episodios). Me autoconvencí a mis catorce años, tras ver el estreno de 'La amenaza fantasma', de que me había encantado, de que Darth Maul era lo más y Jar Jar Binks no molestaba tanto. Días después, lloraba en una esquina, hecho un ovillo literario más que literal. Luego llegaron 'II' y 'III' y mi corazoncito se rompió como una estrella de la muerte bajo un implacable torpedo de protones. Y renegué, como tantos otros, de maese Lucas. Me refugié en los buenas, ¿qué buenas?, ¡sagradas! Que eran la 'IV', 'V' y 'VI'. Luego llegó VII, con el mejor fontanero de Hollywood al timón, un tal, por hacer el chiste, Jar Jar Abrams. La primera frase de la película era: “Esto hará que las cosas vayan bien”. La decía nada menos que Max Von Sydow. Tenía toda la puñetera razón. Mi corazón volvía a latir con el fulgor de los cristales de Dantooine. No me pidan que les explique cada referencia que incluya en esta pseudocrítica. Soy un fan aquí. Un habitante de otro mundo. Un wookiepedio. Por cierto, como nota a pie de página, antes de seguir conquistando cerros de Úbeda, puedo blandir una prueba inefable de mi friquismo. Cinemanía, y otras publicaciones, se hicieron eco del Episodio VII alternativo que forjé con mi bro Francisco Miguel Espinosa y casi una veintena de artistas del lápiz y el pincel. Más una banda sonora completa del maestro Alejandro Zarzalejo. No es coña. Repito, no es coña. Escribimos un guion completo de cine que tuvo su estreno como obra teatral leída en Fundación Telefónica. Varios asistentes nos dijeron que, por bueno que fuera lo de Abrams, porque lo estrenamos antes, no podría igualar al nuestro. Eso que me llevo a la tumba. Vamos, que el algodón no engaña. Si me toca, se mancha de friqui. Huele a tauntaun. Pero ya basta de prolegómenos. Hablemos de 'VIII', 'VIII' sin spoilers, claro está. Pero 'VIII' al fin y al cabo. Creo que quiero empezar por un par de cañas que me tomé en el festival de Sitges. La una, con Colin Edwards, director de 'Rogue One'. La otra, con Rian Johnson, director de 'Episodio VIII'. Ambos tragos en tan ilustre compañía terminaron con un suspiro soñador. Ambos me dijeron: “Mataría por dirigir una de Star Wars”. Visto el resultado, igual hay que empezar a buscar los cadáveres. Las arenas de Mos Eisley, que deben estar más pobladas de fiambres que las de Las Vegas, no serían mal sitio. Rian Johnson. Director y guionista de 'Brick', una de noir en un instituto. Director de 'Los hermanos Bloom', una tragicomedia o una comedirama, ¿quién podría decirlo? Director de 'Looper', lo mejor de viajes en el tiempo desde 'Regreso al futuro'. Y un friki de muchos parsecs. Y una persona suave y amable cual abrazo de ewook. Estaba convencido, desde antes de sentarme, que me iba a conquistar. 152 minutos después, ¿saben qué pasó? Que me conquistó. Estaba sentado con una gran sonrisa. Y, a pesar de que hablando con un amigo y buen entendedor galáctico, las dudas salieron a flote, la sonrisa no se me borró de la cara. Sigo sonriendo mientras escribo esta línea ahora. Soy boba(¿fetta?, demasiado…)mente feliz. 'VIII' probablemente no es una película perfecta, de esa envidiable redondez que tiene 'El imperio contraataca'. Vamos, probablemente no, seguro. Quiere ser la peli total de 'Star Wars'. Quiere tener aventuras ligeras en un mundo divertido y estrambótico como lo es ese Tatooine de Jabba El Hutt. Quiere ser solemne y honda como lo es ese adiestramiento de Luke en Dagobah por el zen maestro Yoda. Quiere tener la épica espacial de esa contrarreloj contra la primera Estrella de la Muerte, con Yavin de fondo. Y quiere ofrecer un combate de trincheras tan intenso, guerrillero e inolvidable como el combate contra los AT-AT en los helados parajes de Hoth. De todo lo que quiere, lo consigue casi todo. Pero en medidas distintas. 'VIII' probablemente no es una película perfecta, de esa envidiable redondez que tiene 'El imperio contraataca'. Vamos, probablemente no, seguro. Quiere ser la peli total de 'Star Wars' El corazón, la parte honda, la que nos conecta con la Fuerza, con la sangre sin par de los Skywalker, con la extraña conexión del malvado Ben Solo y la bondadosa Rey, con Luke y Leia y el vacío de Han, late con una fuerza atronadora. Es, sencillamente, lo más solemne, bello y profundo de esta inigualable saga. La parte más ligera, la de las aventurillas que empatan los grandes arcos de la película, son más débiles; malas, jamás; inolvidables, tampoco. La parte de pura épica es abrumadora, en escala y estética. No destripo a nadie que haya visto los tráilers ese uso alucinante del rojo sobre blanco en un planeta concreto. Hay una enorme cantidad de detalles pictóricos, propios de un ojo de artista más que de artesano. En 'VII' ya se intuían, como por ejemplo ese plano de un destructor varado en la arena y Rey deslizándose por las dunas, con una música de John Williams que también se desliza. Pero aquí explotan en lo que es, sin duda alguna, el episodio mejor dirigido de todos. También hay que decir que Johnson se recrea en su ombligo y su épica a veces cansa por acumulación. Cansa un poquito, pero cansa. Hay una enorme cantidad de detalles pictóricos, propios de un ojo de artista más que de artesano. Es probable que haya un 'Episodio VIII' más atlético, de dos horas justitas, todavía mejor que el que vi ayer. Pero el que se estrena este viernes, el de 152 minutos, es una auténtica maravilla. ¿Imperfecto? Pues sí. Y no importa ni un escupitajo de dug. No importa porque le sobra corazón, alma y ternura. Con todo lo bueno que tiene, eclipsa aquellos momentos más intrascendentes, esas notas por las que hay que pasar para llegar, como dice un amigo mío, al mantecón. Y hay un cameo, un fan-service, como se estila ahora decir, monumental. Pone los pelos de punta, arranca una ovación y chillido al fan incontinente y hace reír a placer a cualquiera de la sala. Porque es mucho más que un cameo. Es una reverencia a todo lo bueno que hay en este cuento que nos hemos creído, camino del medio siglo ya, todo el planeta. No lo duden. Si son fans de Star Wars, como toda gente de bien, 'VIII' es un sí. Perdón, es un: ¡SÍ! Léanlo con rugido de Chewie: ¡SÍ!¡SÍ!¡SÍ! Abrams, si fallas en el 'IX', habrá antorchas. Y pira. Y fuego purificador. Una opinión de un hater de Star Wars: John Tones Es complicado tenerle manía a 'Star Wars', como concepto, por una serie de cuestiones que, por mucho que se quiera poner uno cascarrabias, son indiscutibles. Primero, quién puede negar que ha convertido en asequible para el público masivo un subgénero relativamente complicado dentro de la ciencia-ficción (de acuerdo, no tanto como el cyberpunk, pero desde sí más complejo que las invasiones extraterrestres) como es el space-opera. Que luego esa masificación ha traido sus propios problemas, todos de acuerdo, pero el alcance y el impacto son indiscutibles, para bien o para mal. Segundo, no hay película de 'Star Wars' que no sea asequible y disfrutable casi de manera inmediata, de forma insultantemente efectiva, como si escupieran a la cara del aficionado más recalcitrante "¿Ves? Si es fácil cuando lo intentas...". Todas entran como el agua, rápidas, indoloras y sin más trascendencia que la que quiera poner el espectador de su parte. Hasta las más duras de digerir, que para este humilde crítico son las dos primeras precuelas, tienen ese aire de diversión sin complicaciones. De nuevo, parte de sus problemas vienen de ahí. Y tercera cuestión más o menos definitoria: su impacto en la cultura pop es absolutamente incalculable. La primera trilogía cambió la forma no ya de narrar los blockbusters, sino de venderlos. El concepto actual del merchandinsing lo inventó 'Star Wars', y de ahí para arriba. La cantidad de imitaciones, plagios y derivados que ha generado la saga es innumerable. Solo un ciego le negaría a 'Star Wars' el trono. Los defectos que 'Star Wars' ha exhibido desde su primera entrega es precisamente lo que define y hace especial a la saga, y lo que piden los fans. Bueno, pero... ¿no venía yo con las hordas a destrozar 'Star Wars' y a no dejar títere con cabeza? ¿Qué es esto de arrancar con los elogios? Mi propósito, básicamente, es dejar claro que puedo tenerle manía a las Guerras Estelares, pero también tengo ojos en la cara: el alcance de 'Star Wars', su épica fácil, su visión de una guerra de envergadura cósmica como una sucesión de batallas espectaculares y sin violencia, su misticismo de andar por casa, su sentimentalismo que funciona casi como deus ex machina, su abrazar tópicos y viajes del héroe, sus criaturas adorables hasta la urticaria y su sencillez expositiva pueden resultarme repelentes a mí y a los devotos de la ciencia-ficción de línea dura. Pero es justo eso lo que ha convertido 'Star Wars' en un hito de su envergadura actual. Defectos o virtudes, es lo que define a la serie. ¿Y qué tiene que ver toda esta generalización con 'Los últimos jedi'? Esencialmente, todo: para bien o para mal -de nuevo-, el evento 'Star Wars' de este año suma perfectamente (casi matemáticamente) todas las características habituales de la saga. Es divertida y olvidable, impecable a nivel técnico y combativamente poco ambiciosa en el artístico. Disney no está para experimentos ni para frustrar a ningún seguidor de la serie, y cada nueva entrega es predecible y acomodaticia... como exige el buen fan. La Fuerza de Nueva Hornada A todo esto se añaden un par de características que, ya con tres películas, podemos corroborar como indisociables de esta nueva encarnación post-Disney de la serie. Por una parte, cierta frialdad a la hora de replicar las constantes temáticas y estéticas de la serie. Cada entrega, obligada a millones de seguidores, acumula referencias y personajes secundarios de forma casi mecánica, apresuradamente (porque todo no cabe) para cubrir la cuota de cameos y guiños correspondientes. Miembros históricos de los Rebeldes, naves clásicas vengan o no a cuento, frases históricas... el resultado es que el álbum de cromos a veces no tiene toda la coherencia deseable. Por ejemplo, hay una secuencia climática en 'Los últimos jedi' -de las mejores de la película, por otra parte- que parece planteada únicamente para mostrar unos vehículos (con justicia: es de los mejores diseños de la franquicia) adorados por los fieles. La escena se siente como un pegote, pero la casilla de "Apariciones de elementos anteriores de la serie" queda marcada. La segunda característica que 'Los últimos jedi' parece confirmar es la completa autoconsciencia de la saga. La aparición de Leia, Han, Luke, Chewbacca, los droides de la primera trilogía, el Halcón Milenario (el uso que se le da a la legendaria nave en esta entrega da un poco de vergüencita, clonando sus grandes éxitos uno tras otro) obedecen a cuestiones que no tienen nada que ver con la coherencia argumental, y la franquicia tira adelante con ello como buenamente puede: encadenando cameos y haciendo que los personajes retomen sus frases míticas hasta el punto de rozar la autoparodia. De hecho, esa autoparodia (voluntaria: la involuntaria se remonta a los tiempos de 'El retorno del jedi') va a ser el caballo de batalla de muchos fans con esta entrega: los más estirados bramarán en contra de chistes que frivolizan con la solemnidad Jedi o con lo intensitos que se ponen a veces los altos cargos del Imperio. Es una consecuencia clara de esa autoconsciencia derivada de la huida hacia adelante de Disney con la saga: hace tres entregas que los personajes saben que son personajes. Era cuestión de tiempo que Disney comenzara a deslizar chuflas sobre el tema en las películas, aunque parece más o menos seguro garantizar que tardaremos en ver un 'Thor Ragnarok' con los personajes de Star Wars. Salvo un bache de interés en el segundo tercio de la película -derivado de la ansiedad de Disney por crear un nuevo Han Solo y por una decisión de guion que hace que las dos aventuras que vertebran la película solo se toquen con la punta de los dedos-, hay suficientes detalles en 'Los últimos jedi' como para que valga la pena acercarse al cine. Por muy descreído que se sea con la saga. El arranque es potente e icónico. Se presta atención a los nuevos personajes y se confía en ellos (aunque a veces un poco con el piloto automático, como si ya se hubiera hecho todo el trabajo en 'El despertar de la Fuerza'). La mejor set-piece del conjunto, coprotagonizada por un héroe y un villano, es enérgica y con la mezcla justa de pasión y acción (y las escenas que derivan de ella son las más originales y creativas del conjunto). La dualidad entre el lado oscuro y el luminoso de la Fuerza tiene en 'Los últimos jedi' una de sus plasmaciones más complejas, gracias a los personajes de Rey, Kylo Ren y el propio Skywalker. Esta entrega, en fin, como todas, discurre veloz y sin complicaciones. Y a la vez, es 'Star Wars'. No hay sorpresas. Todo está cuadriculado. Los principales hallazgos visuales y de diseño proceden de la primera trilogía. Quejarse de 'Los últimos jedi' por los problemas que la serie arrastra desde hace tanto tiempo puede resultar algo insidioso, pero están muy a la vista. Otra cosa es que a todos nos apetezca, de tanto en tanto, rebozarnos en unos códigos narrativos y visuales a prueba de bombas desde hace tres décadas. Hasta un hater tiene que claudicar ante lo obvio. 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