Unas 10 millones de personas en EEUU padecen fibromalgia, enfermedad de dolor crónico que no tendría causas físicas directas, pero sí factores vinculados al trauma, el estrés o la fatiga. Getty Images.

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Decenas de millones de personas en Estados Unidos sufren de dolor crónico, un sufrimiento que en muchos casos no tiene una causa física concreta pero es absolutamente real. Y en ocasiones altera toda la vida de quien lo sufre.

La fibromalgia, por ejemplo, es un padecimiento de dolor crónico que puede afectar diversos músculos o huesos y cuya causa es desconocida, aunque al parecer no tiene que ver con cuestiones orgánicas pero sí ha sido asociada con cuestiones psicológicas o traumáticas. En Estados Unidos la padecen, de acuerdo a la Asociación Nacional de Fibromalgia, 10 millones de personas. Y a esa cifra hay que sumar muchas otras personas que padecen dolor crónico por otras circunstancias o enfermedades.

La elevada incidencia de padecimientos de dolor crónico está asociada, por ejemplo, a un fuerte consumo de medicinas y drogas opiáceas, que pueden causar poderosas adicciones. Todo ello es un factor en la actual epidemia de adicción y muerte por consumo de opiáceos, tanto los de receta médica como las drogas ilegales.

Con todo, de acuerdo a expertos citados por Vox, una opción para atender, o al menos mitigar, el dolor crónico que millones de personas padecen no es cabalmente aprovechada: las terapias psicológicas.

Ciertamente no todas las formas de dolor pueden encararse solo desde el punto de vista psicológico, pues muchas tienen factores físicos que las catalizan. Pero el dolor también tiene un componente de origen psicológico que puede ser atendido, y que en casos como la fibromalgia puede aportar soluciones a muchos pacientes.

El peso económico en todo este problema

Pero, señalan expertos citados por Vox, esa posibilidad es poco aprovechada, entre otras razones porque las empresas farmacéuticas han promovido intensamente el uso de fármacos opiáceos como vía para tratar el dolor, y los médicos han recurrido a ella de modo intensivo, sin prestar atención o recibir entrenamiento suficiente en relación a otras posibilidades terapéuticas.

No ha sido hasta hace poco, con la epidemia de adicciones y muertes por opiáceos, que esa actitud ha comenzado a cambiar y la necesidad de hallar terapias diferentes ha ganado tracción. Pero muchos médicos y pacientes aún simplemente no conocen o tienen a la mano recursos al respecto.

Y, debe decirse, no se trata de una panacea. Cada paciente es diferente y el alcance o los resultados de terapias psicológicas para tratar el dolor crónico son muy variados. Pero hay algunos indicadores. Por ejemplo, estrés severo y altos niveles de fatiga pueden desatar dolor. Y lo mismo los pensamientos catastrofistas (los que en la mente de la persona la sitúan en escenarios de pérdida o desastre severo, aunque en ocasiones esa perspectiva resulte equívoca).

Por ello es que terapias psicológicas tienen, en los casos pertinentes y con evaluación profesional apropiada, un margen de maniobra sugerente, entre ellas la llamada terapia congnitivo-conductual. Y en ello se incluye, además de los tratamientos propiamente dichos, propiciar que el paciente modifique conductas y actividades. En ocasiones, por ejemplo, hacer ejercicio o evitar pensamientos destructivos pueden reducir en algunas personas los factores que les desatan dolor.

Para ciertos pacientes, terapias psicológicas o actividades como el yoga, el tai chi o la acupuntura pueden ayudar a encarar el dolor crónico y evitar el consumo de medicamentos. (AP Photo/Toby Talbot, File)Para ciertos pacientes, terapias psicológicas o actividades como el yoga, el tai chi o la acupuntura pueden ayudar a encarar el dolor crónico y evitar el consumo de medicamentos. (AP Photo/Toby Talbot, File)
Para ciertos pacientes, terapias psicológicas o actividades como el yoga, el tai chi o la acupuntura pueden ayudar a encarar el dolor crónico y evitar el consumo de medicamentos. (AP Photo/Toby Talbot, File)

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El portal Healthline sugiere diversas vías para tratar el dolor en caso de fibromalgia, que van desde medicación de diversos tipos (que debe ser recetada por un médico) hasta yoga, acupuntura, tai chi y terapia física y de masajes. Añade que, además, atender la fatiga es importante, y para ello se recomienda la vitamina D, el ejercicio e incluso (aunque no sin controversia y solo en los lugares en que es legal), la marihuana medicinal.

Eso ciertamente no bastará para muchas otras personas y en ninguno de ellos se trata de soluciones absolutas. En numerosos casos la medicación y otros tratamientos serán necesarios. Y en el caso de las terapias psicológicas, muchas nuevas aproximaciones aún requieren estudios clínicos a mayor escala y una mayor actividad de especialistas en la materia que colaboren con los médicos. Eso no es simple y además es costoso, incluso para el paciente, pues de acuerdo a Vox una sesión de una terapia en Estados Unidos puede costar 100 dólares, y con frecuencia los seguros médicos no la cubren.

Ese alto costo puede desalentar a muchos y no hay una solución única. Pero, en el contexto de la epidemia de opiáceos y, en general, de la elevada prevalencia de males de dolor crónico en la población, buscar alternativas que reúnan rigor científico y resultados positivos, y que tengan el aval del médico responsable, son una vía necesaria.

Para quien vive cotidianamente con el espectro del dolor, soluciones auspiciosas son de relevancia mayúscula.

Sigue a Jesús Del Toro en Twitter: @JesusDelToro

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