Una enorme cantidad de productos se distribuyen en Estados Unidos vía carretera, transportados en camiones tráiler que recorren el país entero. Y en ello la figura central es el chofer, que pasa horas y horas al volante de su vehículo y tiene la responsabilidad de llevarlo a su destino en tiempo y forma y, desde luego, de modo seguro para él y el resto de los automovilistas.

Pero, en realidad, Estados Unidos tiene una severa carestía de camioneros y ello ha provocado que el costo del envío de mercancías en el país se haya incrementado de modo sustantivo, afectando el bolsillo del consumidor. Ciertamente, esa falta ha incrementado también los salarios de los camioneros, aunque la fuerte carga laboral a la que se someten tiene implicaciones poco favorables.


Los camiones sin conductor comienzan a ser una realidad, aunque aún pasará tiempo antes de que asuman una cantidad sustantiva de los productos transportados en EEUU. Mientras, esa industria encara una insuficiencia de choferes. EFE/EPA/ANDREW GOMBERT

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En principio, como relata The Washington Post, Estados Unidos tiene 51.000 camioneros menos de los que requiere, y la pérdida de choferes ha estado incrementándose, y al parecer continuará haciéndolo, en el futuro cercano. Eso pese a que el salario de los camioneros ha tenido considerables alzas. Por ejemplo, una empresa de transporte citada por el Post otorgó este año un alza de 15% a sus camioneros, cuyo salario se sitúa en 80,000 dólares al año.

Pero esas cantidades no han frenado que los choferes decidan dejar esa actividad ni propiciado que nuevas personas se sumen a ella en cantidades suficientes para compensar la pérdida y las necesidades crecientes de transportación.

Por ello, los costos de envío de mercancías han subido: Amazon, indica el Post, elevó en 20% el costo de su envío en su programa Prime y otras empresas, de sectores tan variados como los alimentos empacados y la maquinaria de construcción, también han anunciado alzas de los precios de sus productos. Otro efecto de ello, como indica el periódico USA Today es que el reparto de productos con frecuencia tarda más de lo debido, y ello produce desabasto en comercios y, en ese sentido, puede también causar alzas de los precios por la reducción, así sea temporal, de la oferta.

La clave del problema

¿Pero por qué es tan difícil hallar choferes para ocupar las miles de vacantes en la industria del transporte de mercancías?

Una razón es que muchos choferes de la generación ‘Baby boomer’ (los nacidos entre mediados de la década 1940 y mediados de la de 1960) han comenzado a jubilarse, el promedio de edad de los camioneros es ya casi de 50 años, y que entre la población más joven son pocos los que optan por el trabajo de conducir un camión, arduo en sí y que requiere muchas horas al volante y muchos días fuera de casa. Los atractivos salarios en comparación con otras actividades no bastarían y por ello se teme que para 2022 harán falta unos 106,000 choferes de tráiler en Estados Unidos.

Otro factor que, según el Post, disuade a los jóvenes es la noción de que en poco tiempo la profesión de chofer será sustituida por camiones sin conductor que circulan con piloto automático, aunque en realidad no es claro cuándo eso podrá volverse realidad a gran escala.

Pero es cierto que esa falta de choferes es un incentivo para la automatización de los camiones y, en contrapartida, el considerable incremento de la demanda de mercancías entre los consumidores directos, efecto por ejemplo del auge de Amazon, ha agudizado el impacto de esa falta de choferes, pues ahora existe más que transportar con menos manos al volante disponibles.

La posible solución

Otros analistas consideran que, con todo, los choferes en realidad no están suficientemente remunerados y que la carencia de camioneros podría paliarse justamente pagándoles mejor. Según Forbes, a los choferes de camiones de carga de mercancías se les paga generalmente por la distancia que recorren, pero si se les remunerara por el tiempo que tardan en realizar ese recorrido la situación cambiaría. Esto porque regulaciones han reducido la cantidad de horas que un chofer puede recorrer al día, lo que es favorable para su salud y la seguridad en la carretera, pero ha implicado reducción en la distancia diaria que recorren. Por ello, actualmente un cierto recorrido se hace en más horas y días que antes, pero no necesariamente el chofer gana más por ello. Por ello se afirma que, en realidad, no existe una carestía de choferes en sí, sino una de choferes que estén dispuestos a trabajar por lo que actualmente se paga por sus servicios. Incluso si esos salarios han subido a niveles importantes.

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Es decir, si se les paga mejor, la carestía se reduciría y aunque eso implicaría costos adicionales a las empresas de transporte, posiblemente el balance final sería positivo, o al menos mejor que el actual.

También se han propuesto otras soluciones además de la salarial. Una, por ejemplo, es estructurar las rutas y centros de distribución de modo que los recorridos de los camioneros no sean tan largos, y por ello no deban ausentarse de casa por largos periodos, lo que mitiga una de las razones que desalienta a los jóvenes de sumarse a esta profesión. También se ha propuesto sumar a más mujeres a este sector, aunque habría que considerar que eso se hiciera en igualdad salarial y no como una forma de contratar a menores salarios.

En todo caso, existe un considerable empuje hacia la operación de camiones sin piloto a gran escala, empresas como Uber, Waymo, Embark o Starsky Robotics desarrollan pruebas y planean abrir servicios de camiones sin conductor en el corto plazo, de acuerdo a Wired. Pero esos servicios, en el supuesto de que resulten exitosos, serán apenas una gota en el mar. Ciertamente su operación efectiva motivará aún más desarrollo de camiones sin chofer, pero los camioneros seguirán siendo, al menos por varios años, la base de esa industria. Y cada vez hacen más falta.

Sigue a Jesús Del Toro en Twitter: @JesusDelToro

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