Donald Trump es asiduo de las fake news (término en inglés para referirse a las noticias falsas). Así considera, como el mismo dejó entrever en un tuit, a toda aquella noticia que le critique o le resulte negativa, aunque sea real y verdadera. Y él mismo se ha dedicado a difundirlas al hacer continuamente afirmaciones equívocas, a veces tajantemente falsas, y al interpretar de modo torcido o fantasioso hechos y razones.

Es un asiduo consumidor y fabricante de teorías conspirativas, propias y ajenas, en las que en ocasiones ha embarcado ominosamente a su administración. La más reciente es su idea de que el propio FBI trató de espiar a su campaña en 2016 y colocó en ella a un “espía”, cuando en realidad todo indica que se trató de la actividad de contrainteligencia necesaria que esa agencia realizaba para identificar injerencias y acciones impropias de agentes vinculados a Rusia.

Donald Trump realiza constantemente afirmaciones equívocas e incluso defiende teorías conspirativas sin mostrar prueba alguna. (EFE)
Donald Trump realiza constantemente afirmaciones equívocas e incluso defiende teorías conspirativas sin mostrar prueba alguna. (EFE)

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Estas son cinco de las más punzantes y descabelladas teorías conspirativas defendidas por Trump, pese a que no ha ofrecido prueba alguna de ninguna de ellas.

La plantación de un “espía”

La más reciente de las teorías conspirativas de Trump. Alega que podría haber sucedido un ‘Spygate’ luego de que el FBI “plantó” un “espía” en su equipo de campaña. En realidad, tal cosa no habría sucedido sino que, de acuerdo analistas, se trató de una persona especialmente enviada por el FBI para hablar con integrantes del equipo de campaña de Trump en el contexto de labores de contrainteligencia vinculados a la injerencia rusa. Pero desde el bando de Trump eso se estaría ahora presentando no como una actividad válida del FBI, sino como un ataque con motivaciones políticas, una suerte de prueba a modo de que en el Departamento de Justicia, el FBI y otras agencias habría un afán de dañar primero su candidatura y luego su presidencia. Ninguna prueba de ello se ha mostrado y se ha criticado que su motivación es minar la investigación del fiscal especial Robert Muller, que indaga la posible colusión y obstrucción de la justicia en torno a la injerencia electoral de Rusia y sus posibles vínculos con el entorno de Trump.

El voto “fraudulento” en la elección

Trump ganó la elección porque obtuvo la mayoría de los votos del Colegio Electoral, el esquema legítimo que confiere a quien lo logra la presidencia de Estados Unidos. Pero obtuvo menos votos totales que Clinton, y esa derrota en el voto popular al parecer no le sentó bien. Fue un “mal ganador”, se dijo en su momento. Así, llegó a afirmar, sin pruebas, que millones de votos ilegales fueron emitidos a favor de Clinton y que por ello ella sumó más votos que él. Una afirmación que ha resultado falsa y además es inútil, pues su triunfo electoral fue válido y su desazón ante no haber sumado más votos resulta por ello fútil.

La “intervención” de la Trump Tower

Ya en la presidencia, Trump alegó en Twitter que, durante la campaña, el entonces presidente Barack Obama intervino sus teléfonos en su torre de Nueva York. Ciertamente no dio pruebas de ello y en su momento el propio FBI indicó que no tenía información alguna que permitiera suponer que eso había sucedido. Después se indicó que ciertamente se realizó vigilancia telefónica sobre Paul Manafort, quien fue el jefe de campaña de Trump durante parte de 2016, pero en su caso tal indagación habría sido avalada judicialmente y no tendría necesariamente que ver con el alegato de que Obama intervino los teléfonos de la Torre Trump.


Trump llegó a sugerir que el padre del senador Ted Cruz de algún modo estuvo implicado con Lee Harvey Oswald (foto) en el asesinato del presidente John F. Kennedy. (Archivo Yahoo)

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El padre de Ted Cruz, “cómplice” del asesino de Kennedy

Durante la campaña primaria republicana, Trump afirmó que un individuo que aparece en una fotografía junto a Lee Harvey Oswald, asesino del presidente John F. Kennedy, era el padre de su rival, el también precandidato presidencial republicano Ted Cruz. La foto fue tomada en la década de 1960 pero publicada en 2016 por el periódico National Inquirer. Y aunque no hay prueba de que esa persona sea el progenitor de Cruz, Trump la usó para sugerir que el padre de su rival podría haber sido de algún modo cómplice del asesinato de Kennedy. Tanto Cruz como su padre desmintieron en su momento esos falsos dichos de Trump.

Obama “no nació” en Estados Unidos

Quizá la teoría conspirativa más duradera y la que catapultó a Trump en los cotilleos políticos de la derecha radical fue la que difundió, en 2011, al dudar que Barack Obama cumpliese realmente los criterios de ciudadanía estadounidense necesarios para ser presidente. Trump incluso lo llamó a mostrar su certificado de nacimiento. Trump no inventó esa teoría, pues al menos desde la elección de 2008 fue parte de los intentos para desacreditar a Obama, pero sí la llevó a un nivel especialmente ofensivo y punzante. Incluso llegó a especular que había algo en ese certificado de nacimiento (Obama nació en Hawaii) que no le gustaba al presidente. Al final, se mostraron copias certificadas del acta de nacimiento original de Obama y el propio Trump reconoció en 2016 que Obama nació en Estados Unidos.

Sigue a Jesús Del Toro en Twitter: @JesusDelToro

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