• Una mujer palestina descansa a la sombra en el poblado beduino de Khan al-Ahmar, Cisjordania, Palestina, hoy, 28 de mayo de 2018. El Gobierno francés pidió hoy a Israel que no lleve a cabo las órdenes de demolición en la comunidad palestina de Khan al-Ahmar, Cisjordania, y que se abstenga de aplicar cualquier medida que implique "extender y perpetuar la colonización". EFE

1 / 2El presidente galo, Emmanuel Macron, pronuncia su discurso durante el Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF, por sus siglas en ingles), en Rusia, el pasado viernes. EFE

Jan al Ahmar (Cisjordania), 28 may (EFE).- Ser expulsados a los márgenes de un vertedero y perder su forma de subsistencia es la única opción de los beduinos de la aldea palestina de Jan al Ahmar, al este de Jerusalén, después de que el Tribunal Supremo israelí ratificara el jueves una orden de demolición y evacuación forzosa.

"Llegamos aquí desde Bersheva (en el sur de Israel) antes de 1967 y ahora no tenemos ningún lugar a dónde ir, así que si nos quieren enterrar aquí cuando lo destruyan todo, que lo hagan", asegura a Efe Um Ibrahim, una de las ancianas de esta singular comunidad, de origen nómada y sustentada en la agricultura y ganadería, presente en todo Oriente Medio.

La mujer -septuagenaria- de rostro arrugado y con el cabello cubierto con un velo negro siente que además del Gobierno israelí, la Autoridad Nacional Palestina (ANP) también "les ha abandonado".

"Creo que la decisión judicial de desahucio es más peligrosa que el traslado de la embajada de Estados Unidos a Jerusalén", afirma el portavoz de la comunidad, Eid Abu Jamis, que nació hace 52 años en esta aldea.

"Nos quieren echar de aquí para construir asentamientos (israelíes) y anexionarse la zona", dice sobre los temores a la desconexión territorial palestina que propiciaría la evacuación de poblaciones beduinas como la suya, que hoy se extienden por el corredor desértico que une Jerusalén con el mar Muerto.

Los residentes de Jan al Ahmar, situada en el Área C, que abarca el 60,% del territorio ocupado de Cisjordania -bajo control militar y civil israelí-, rechazan las parcelas que Israel les ha ofrecido para reubicarles al lado de la ciudad palestina de Al Azariye, colindante con un vertedero.

"No hay suficiente espacio para criar animales, así que, si nos movemos, allí tendremos que venderlos y no tendremos ninguna forma de subsistencia", reconoció Abu Jamis, resguardado del sol en su tienda de contrachapado y latón, semejante a las 40 estructuras residenciales que crean el poblado.

Jan al Ahmar es una de las aldeas beduinas en riesgo de demolición, desde que se aprobara el plan urbanístico de Israel apodado "corredor E1", que busca conectar Jerusalén con el asentamiento israelí de Maale Adumim, rompiendo la continuidad territorial palestina.

Para Abu Jamis su aldea será la primera en ser destruida, probablemente después de que termine Ramadán a finales de junio, por "razones logísticas", pues es la única de la zona que cuenta con "una clínica, un colegio y una mezquita".

"Si nos echan de aquí, el resto (de poblaciones) tendrán que buscar otro lugar adonde llevar a los niños a estudiar, ir al médico y rezar", dice y añade que más de 150 niños de cinco aldeas beduinas cercanas acuden cada día a esta escuela.

Los beduinos de Jan al Amar se sienten solos en esta batalla por mantener el "corredor E1" abierto: "Sin apoyo internacional, ni de la Unión Europea, pese a que sus representantes nos visitan regularmente para solo emitir declaraciones, ni de la ANP, que permanece cómodamente sentada en Ramala", reprocha.

"Simplemente queremos mantenerlo abierto para que el proceso de paz no muera", apuesta como alternativa a lo que considera que es una estrategia israelí para desplazar a la población palestina, especialmente, a la beduina, que es más vulnerable.

Los residentes son conscientes de que sus bajos niveles educativos, su estructura tribal y su carácter nómada dificultan su futuro si pierden su tradicional modo de subsistencia.

Abu Jamis, marcando la identidad palestina de la población beduina, incide además en rechazar una decisión tomada por un Estado ocupante, ya que considera que desafía la ley internacional y avanza hacia la anexión del territorio palestino.

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