German Chancellor Angela Merkel (R) arrives at a TV studio for an interview with the German journalist Anne Will (L) in Berlin, Germany, 10 June 2018. The topics of the interview are the results of the G7 summit against the background of the dispute in trade policy with the USA, the future shape of the European Union and Russia policy and the Bremen BAMF affair.EFE

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Berlín, 10 jun (EFE).- Alemania tiene la esperanza de que de la reunión de mañana en Berlín de los ministros de Asuntos Exteriores de Rusia, Ucrania, Francia y Alemania, en el denominado "Formato de Normandía", suponga avances para una solución duradera de la crisis ucraniana.

En la reunión se abordará, entre otros temas, la posibilidad de una misión de la ONU a la región prorrusa del Donbass, en el este de Ucrania.

Se trata del primer encuentro en ese formato desde febrero de 2017, tal y como lo recordó la portavoz de Exteriores alemana, Maria Adebahr.

El encuentro, según Adebahr, servirá para hacer una "evaluación" de los acuerdos de Minsk y "quizás también para ver dónde se le puede dar un nuevo impulso" en su implementación, avanzó.

Además, los jefes de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov; ucraniana, Pavló Klimkin, y francesa, Jean-Yves Le Drian, que serán recibidos por su homólogo alemán, Heiko Maas, en Villa Borsig, residencia ministerial destinada a las visitas de Estado, abordarán por primera vez en este formato una posible misión de la ONU en el Donbas.

Las posiciones de las partes rusa y ucraniana divergen en lo que respecta a la forma, la dimensión y el alcance de tal misión y, según Adedebahr, de lo que se trata también es de hacer una evaluación de las distintas posturas de todos los implicados en este formato.

Alemania considera que para que haya posibles progresos en Ucrania hay tres condiciones centrales: un alto el fuego permanente, el repliegue de armamento pesado y avances en el cumplimiento de los acuerdos de Minsk.

El nombre del "Formato de Normandía" se deriva del primer encuentro de ese tipo que tuvo lugar el 6 de junio de 2014 durante la celebración de los 60 años del desembarco aliado en Francia durante la II Guerra Mundial.

En ese encuentro participaron el presidente ruso, Vladimir Putin, el presidente ucraniano, Petro Poroshenko, la canciller alemana, Angela Merkel, y el entonces presidente francés, Francois Hollande.

La celebración del desembarco aliado fue aprovechado por Merkel y Hollande para intentar una mediación y lograron el primer encuentro entre Putin y Poroshenko tras el estallido de la crisis ucraniana.

En el segundo encuentro, celebrado en Minsk el 12 de febrero de 2015, se llegó al acuerdo que lleva el nombre de la ciudad bielorrusa y que contempla un alto el fuego en las zonas en conflicto y un plan de paz.

La implementación de ese acuerdo ha tenido sucesivos tropiezos, sobre todo por la situación en el este de Ucrania donde se concentra el conflicto entre el gobierno ucraniano y los separatistas prorrusos.

Además, la anexión de Crimea por Rusia sigue siendo un tema que dificulta que haya progresos en las negociaciones.

Una de las críticas que se le ha hecho al acuerdo de Minsk es que en el mismo Rusia no aparece como parte del conflicto en el este de Ucrania, sino sólo como país mediador ante los separatistas pro-rusos.

El conflicto de Ucrania ha deteriorado las relaciones entre Rusia y los países occidentales.

El deterioro ha llegado al extremo a que el viejo G8, con la salida de Rusia, se ha convertido en un G7.

Aunque hay voces que piden el regreso de Rusia a ese foro para intensificar el diálogo, Merkel y otros líderes occidentales insisten en que esto solo puede producirse cuando cesen los motivos que llevaron a la exclusión de ese país como la anexión ilegal de Crimea.

También Alemania insiste, pese a presiones de la industria, a que todavía no están dadas las condiciones para que se levanten las sanciones de la UE a Rusia.

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