El horror sacudió hace unos días a una comunidad de Florida de una forma tan estremecedora como inusitada: una mujer de 47 años fue atacada y devorada en un parque cercano a su vecindario por un cocodrilo de cuatro metros de largo que rondaba el vecindario, de acuerdo al periódico Sun-Sentinel.

En Florida y otras zonas del sur de EEUU viven literalmente millones de cocodrilos, y la presencia de estos reptiles cerca de áreas urbanas no es inusual. En el caso más reciente la prueba terrorífica del suceso fue el hallazgo del brazo de la víctima dentro del estómago del animal capturado en el parque donde ella había estado por última vez. Su cuerpo fue encontrado poco después.

Cocodrilos son comunes en la Florida, incluso cerca de áreas habitadas. (People / Archivo Yahoo)
Cocodrilos son comunes en la Florida, incluso cerca de áreas habitadas. (People / Archivo Yahoo)

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Se desconocen los detalles de cómo sucedió el ataque ni si la víctima tuvo alguna posibilidad de escapar. Pero ante la inquietante amenaza de cocodrilos en playas y cerca de áreas habitadas en muchos lugares del mundo, surge la pregunta de qué hacer para sobrevivir en el raro -pero posible- caso de toparse frente a frente ante esos poderosos y letales reptiles.

Testimonios de personas que han sobrevivido ataques de cocodrilos, en Australia, África y América, ofrecen algunas posibilidades, aunque en todo caso la mejor idea es simplemente evitar toparse con uno de esos lagartos. Lo mejor es no nadar en zonas donde puede haber cocodrilos y si por alguna razón se cae en aguas donde estos reptiles puedan existir, se debe conservar la calma y dirigirse lo más rápido posible hacia la orilla: gritos y salpicaduras frenéticas solo atraen al depredador.

Pero si no hay ya opción, algunas opciones surgidas de testimonios de sobrevivientes dan un poco de esperanza.

Correr en línea recta

Si el encuentro se da en tierra, lo mejor que uno puede hacer es alejarse lentamente y sin movimientos súbitos. Y si el cocodrilo se mueve hacia uno, lo mejor es correr en línea recta lo más rápido posible y alejarse del lagarto. La noción de que correr en zig-zag es conveniente porque el cocodrilo no puede dar vueltas súbitas en realidad es fútil, pues en tierra el reptil se mueve a un máximo de 10 millas por hora, como se indica en el portal History. Lo ideal es simplemente no perder tiempo en vueltas y alejarse del lugar a toda velocidad.

Los ojos y las fosas nasales de un cocodrilo serían puntos vulnerables del reptil, según testimonios. (Time)Los ojos y las fosas nasales de un cocodrilo serían puntos vulnerables del reptil, según testimonios. (Time)
Los ojos y las fosas nasales de un cocodrilo serían puntos vulnerables del reptil, según testimonios. (Time)

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Ataque a los ojos

Un recurso también citado en el portal, en caso de ser mordido, es atacar al reptil en los ojos -que son vulnerables- para tratar de que abra la boca y libere a la persona. Además se puede golpear u obstruir sus fosas nasales.

No obstante, como se narra en el portal Discovery WildLife, testimonios de sobrevivientes muestran que atacar a los ojos no siempre da resultado, como lo comprobó una persona que cayó al agua en el río Zambezi, en África. En este caso, lo que salvó a la víctima fue que luchó con todo contra el animal y al final logró sobrevivir al meter su brazo libre en la boca del lagarto para abrir por fuerza la válvula que previene la entrada del agua en las vías respiratorias del cocodrilo. Eso hizo que al final el animal lo soltara, pero ciertamente la sobrevivencia habría sido posible porque el cocodrilo era relativamente pequeño: dos metros de largo.

Luchar con todo

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Luchar contra el animal es una posibilidad dado que el lagarto no espera que su presa se le resista, de acuerdo a un experto en reptiles citado por CBS, aunque duda que alguien pueda en realidad lanzar ataques coordinados contra los ojos o las fosas nasales del animal en un momento tan desesperado como el que implica ser sujetado por un reptil así.

Mark Lahodik sobrevivió al ataque de un cocodrilo en Florida y conservó como recuerdo la cabeza del reptil. (Inside Edition)Mark Lahodik sobrevivió al ataque de un cocodrilo en Florida y conservó como recuerdo la cabeza del reptil. (Inside Edition)
Mark Lahodik sobrevivió al ataque de un cocodrilo en Florida y conservó como recuerdo la cabeza del reptil. (Inside Edition)

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Un hombre que fue atacado por un cocodrilo cerca de Cancún, México, cuenta que cuando regresaba al bote luego de pescar en un manglar fue mordido en la cabeza, arrastrado y zarandeado frenéticamente, según la televisora ABC13. El hombre luchó y de algún modo logró hacerse de una rama con la que golpeó al reptil hasta que lo soltó y sus acompañantes pudieron sacarlo del agua, con la quijada separada y diversas lesiones.

Mutilado, pero vivo

La posibilidad, con todo, de lograr escapar si se es capturado por un cocodrilo de gran tamaño es mucho menor, por el tremendo poder de estos lagartos y la fragilidad comparativa de una persona ante ellos.

Y, bueno, History.com señala que en un caso de extrema crisis una opción terrible pero que puede ser salvadora es aceptar la pérdida de un miembro en la lucha.

En Malasia, un hombre que cayó al agua y fue mordido por un cocodrilo trató de luchar abrazándose al reptil para evitar el azote de su cola y al final sobrevivió porque les dijo a personas que trataban de ayudarlo que lo jalaran y dejaran que el animal se llevara su pierna. Perdió su miembro pero no la vida, aunque en realidad no suena como un plan que pueda ser organizado y llevado a cabo eficazmente en espantosos momentos como esos.

En realidad, no parece haber ninguna estrategia realmente segura o viable de sobrevivir ante el ataque de un gran cocodrilo, y quienes han vivido para contarlo se lo deben en buena medida a circunstancias impredecibles durante el incidente.

Por ello, lo mejor es realmente nunca confrontar a un cocodrilo, alejarse de los cuerpos de agua donde puedan vivir esos reptiles y en general apartarse de esos lagartos pues físicamente ellos tienen las de ganar en un encuentro con un humano.

Y si se vive en zonas donde viven cocodrilos, como en Florida, nunca se debe alimentar a los lagartos salvajes pues con ello los animales comienzan a perderle miedo al humano y se acercan más a las zonas pobladas, incrementando así los riesgos de espantosos encuentros.

Sigue a Jesús Del Toro en Twitter: @JesusDelToro

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